Me tuvo en la mira desde que me lo regalaron. Nuestras miradas cruzaron en su llegada a la cocina cuando empecé a sacarle las etiquetas. La piel se me erizó. Al instante, lo acomodé en el cajón de los cubiertos que, asustados comenzaron a suplicar auxilio. Temían por sus vidas.

Las cucharitas se escondían tras los cucharones atemorizadas por la afilada punta del nuevo integrante. Tenedores y cuchillos formaron un sindicato e iniciaron una huelga exigiéndome que sacara a ese siniestro vecino de sus vidas. Cansada de las quejas de mis cubiertos tuve que enfrentarme a este perverso individuo. Me cargué de coraje y me dispuse valientemente a hacerle frente, lo cogí del mango y empecé a recriminarle los constantes ataques al resto de mis cubiertos. Carcajeó maquiavélicamente y amenazó con hacerme pedazos. Empezamos a forcejear, mi fuerza era mayor pero su punta me intimidaba cada vez más. En un abrir y cerrar de ojos, el cuchillo maldito lanzó su estocada contra el dedo índice de mi mano izquierda y empezó a desangrarse frente a los cubiertos que, despavoridos comenzaron a huir. Su héroe había sido herido y derrotado.

Me quedé sin cubiertos y con mi dedo hecho pedazos camino al hospital. Resolví abandonar mi cocina pues, ya no me pertenecía, este reino era ahora del cuchillo maldito.

Escrito por Marilia Navarro

Ica, 1990. Se ha desempeñado como enfermera en la Estrategia Sanitaria Nacional de Prevención y Control de ITS-VIH/SIDA. Ganadora del II Premio de Nanorrelato del Taller de escritores de Barcelona. Presentó su primer libro de poesía Tergiverso (Catavento, 2017) en la Feria Internacional del Libro de Lima 2017. Aparece en la Antología de Poesía Iqueña Poetas en la Arena (Biblioteca Abraham Valdelomar, 2017). Actualmente, es articulista en la web closetlgbt.com y produce el programa radial 'La chica del clóset'.