Donde dejamos los dedos
perdimos la gracia
Las armas corrompidas
los dedos lastimados,
apartado el color
y los criterios de la lluvia.

Doloroso ese impulso que devastó el trazo:
El payaso y sus conocidos,
las nubes de cemento
o la muchacha enredada
en la sombra informe de lo que sería un árbol

De lo salvable…
todos muertos.

Escrito por Salenka Chinchin

(Quito- Ecuador,1998).