Fetal 

El cuerpo se me contrae
de nuevo.

Y no en función
de las pulsiones diletantes

del último encuentro
entre mis manos y una humedad
oscura
que es mía,
me pertenece.

Me contraigo con un ritmo
de coágulos inciertos,

al filo del corrientazo que va y viene,
que me habita ahora
más allá del vientre.

Un latigazo que me recorre,
se adhiere a
la espina dorsal de
abajo para arriba

y me tiempla
y me dobla.

Si me vieran,
se preguntarían
cuándo me pensó Fibonacci.

Tal vez
el desagarro interno es
como un llamado de la tribu.

Una pulsión
que reniega el desarraigo,
una necesidad certera
de unir cabello y rodillas

como resguardando,
como sintiendo que se es
de nuevo
resguardada.

Como buscando
la tibieza
de una madre
ausente.

El cuerpo se me contrae.
Otra vez.
Sin tregua.

Ilustración: Camila Herrero.
Instagram: @cherrero.21

 

Escrito por Ana María López Hurtado

Colombiana, lectora, escritora, bailarina e investigadora. Profesional en Estudios Literarios de la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá, Colombia. Actualmente estudia una maestría en Literaturas y culturas latinoamericanas, europeas y comparadas en la Universidad de Cambridge, Reino Unido. Contacto: aml84@cam.ac.uk