Él me miraba desde el otro lado.
Yo lo miraba desde mi interior.
No reconocí la historia.
Tantos años y la misma historia.
Él me miraba por detrás de su cigarro.
Yo lo miraba desde el líquido ámbar.
Y sin reconocer
lo que tantas veces me ha ocurrido
nos besamos la boca,
nos besamos las piernas,
nos besamos la nariz.
Nos besamos todo el cuerpo.
Nos mirábamos y nos reíamos.
Cuando abrí los ojos
él estaba desde el otro lado de la sábana.
Intenté convencerme de que la historia
era diferente.
Cuando abrió los ojos
acarició mi pierna derecha.
Me pidió que le acariciara la espalda.
Nos quedamos en silencio.
Yo no sabía,
pero pensaba,
que quizá Él podría ser
el mejor lugar.
“Eres inteligente
pero sin rumbo” me dijo

Y entonces me hice
un poco de tiniebla.

Me escondí debajo de la sábana.
Intenté tocar su rostro.
Reconocí de inmediato la historia.
Sólo nos habíamos acostado
porque la música
porque las palabras
porque sí.
No tengo muy claro
qué cosa es el amor.
“La claridad es para los lúcidos
y los seres luminosos.
Para los valientes”
Siempre he estado enamorada
pero nunca
he sabido con exactitud de quién.
Trato de reconocerlo entre las manos
con las cicatrices de sus historias.
Reúno cada elemento para encontrarlo.
Cuántas vidas más serán necesarias?
Cuántas veces más
será necesario acostarme con alguien
que está lleno de nada?
Cuántas veces tendré que acostarme
con el mismo abismo?

O seré yo mi propio abismo?

Seré yo la llena de nada?
Supongo que varios lo hacen.
Pero están curados de Todo.

Agosto duele en todo el cuerpo.
Agosto es cruel y frío.
Tiene una lluvia parecida
a eternas estalactitas.
Háblame.
Dime lo que haremos juntos en el invierno.
Dime los desiertos que vamos a llenar de flores.
Las tormentas que vamos a calmar con los cuerpos.
Nunca es tarde
para pasear en bicicleta,
para comer un helado,
para beber un poco de vino tinto.
Dejar la tristeza en las grietas de otros Cuerpos.
Quise reconocer el tatuaje de tu espalda.
Pero sé que no eres tú.
Por eso tu despedida marcada.
Por eso la huida tan repentina.
Por eso los mensajes a medias.
Cuántas veces más
me enamoraré de un fantasma?
Cuántas agonías más?
La última.
Siempre pienso.
Esta es la última.
Y en mi mente
la niña de Banksy
ve cómo se aleja su globo.
Se le escapa o lo deja ir?
Se le escapa
o lo deja ir?
Me gustan los chocolates.
Caminar por fuentes.
Reír.
Me gusta
suicidarme en mi mente
a cada rato.
Casi todos los días.
Me gusta sentir hambre.
Tener dolor en las piernas.
Arrancarme los padrastros.
Cortarme con envases de cerveza
(quizá vengas de nuevo a curarme)
Me gusta cambiarme de nombre
de piel.
Estar pero ausente.
Sonreír.
¿Cómo estás Leticia?
Y recuerdo a la niña de Banksy
sin saber si el globo se le ha escapado
o Ella lo ha dejado ir

 

 

 

Escrito por Leticia Cortes

Guadalajara (México) 1980 Autora de los libros de poesía "Lámparas de sueño" (2005, 2005, 2006) "De tu ausencia y mis pérdidas" (2011) y "Habitar la muerte" (2015) Ha sido traducida al catalán, al francés y al inglés. Obra suya se encuentra recopilada en distintas antologías y revistas nacionales e internacionales.