Entonces se enviaban suspiros en las rosas,
besos-palomas de balcón a balcón.
Pero la sucia noche revolvía alfileres,
sábanas, rezos, cruces, luto de amor.
Jaime Sabines

He aquí que tú estás sola y que estoy solo.
Haces tus cosas diariamente y piensas
y yo pienso y recuerdo y estoy solo.
Jaime Sabines

 

Sustancia (2)
Sustancia (Daniela Karina Tomé)

 

Amar a distancia. Como si la realidad del cuerpo solo fuera una cárcel y la palabra un pájaro que nos libera y traspasa el cielo hasta llegar… ¿A dónde?
El amor, una fibra óptica que une dos corazones en estado de coma. Amar a distancia, lejos de las manos, sin la curvatura del deseo en la espalda. Amar con los ojos cerrados, imaginando que el calor es un brazo que nos envuelve.
Las citas personales reducidas a una pantalla. El amor de madre que se prodiga desde un teléfono en espera. Un teléfono rojo que un hijo imagina como el vientre que aún nos domestica a su amparo.

Amar a distancia.Tal vez, soledad compartida. La trampa del anonimato para decir que somos felices junto a alguien que creemos amar de toda la vida. Un extraño que conoce los lunares de nuestra entrepierna. Pero no la caricia.

Y el amor como un animal que corre herido delante de nosotros y se entrega a ese otro animal invisible. Para sanarse. O solo para morir.
Sea como sea, el amor a distancia es una espera compartida. Un dormirse abrazado al cuerpo imaginando que es otro quien nos protege del frío.
Así hasta despertar. Así hasta que el calendario siga corriendo y nosotros envejezcamos en espera de ese abrazo. Que tal vez nunca llegue…

El amor a distancia, el amor por Internet, el amor que traspasa fronteras, el amor dentro de una maleta, el amor en paroxismo de la carencia se refleja aquí en este conjunto de poemas que cada uno de sus autores nos comparten a través de imágenes, metáforas, o sinestesias que reflejan el amor en ausencia, el amor que agota su kilometraje con cada nuevo amanecer. 

Quedan invitados a leer…


 

Dos cuerpos se aman en la oscuridad

Edwin Paredes (Ecuador)

Hay distancias que se funden en la piel
voces que se abrazan en el eco
pisadas como hojas al umbral de un puente
regresiones que terminan en caricias ficticias.
La música suena
los vidrios se empañan
millares de ventanas separan nuestros rostros
vestigios de azules y transparentes días
perdidos entre la neblina de tus ojos.
Ocupo el vacío de tu cuerpo
abrazo tus delirios
como si la vida se resumiera en un acto.
Dices: los kilómetros son aves de rapiña devorando nuestros sueños
nosotros: dos jaulas habitadas por pájaros disecados.
Aumentas el ruido del computador
me traslado: a los desayunos/a la cama distendida/a los paseos/ a los peces
besando el cristalme hundo en mí y te veo
//océano suspendido por un hilo imaginario//.
Te repito: las espinas no lastiman
es el rastro que la flor deja al agonizar
no te cubras el rostro
la distancia no se desintegrará
la lluvia no cesará.
Dices debo dormir
pronto amanecerá
asiento y con un clip apagas el mundo.


 

Hija

Karla Ferrer (Puerto Rico)

Qué ganas de abrazarte,
refugiarme en ti,
que me mires a los ojos
y me digas
con toda tu seguridad pitirre
que todo estará bien.

Y que me abraces,
que me resuenes la temporalidad del asunto,
que me mires con esos ojos de fuego
y me recuerdes
que alguna vez yo también ardía,
que tuve la fuerza y la esperanza.

qué necesidad de abrazarte, hija,
salvarte de la más bestial de las mentiras,
la del amor indoloro.

me estoy ahogando en el amor, hija.

me estoy liquidando en tu amor,
que no está para aliviarme,
y en su amor condicionado
que optó por rendirse
a la táctica de los heridos.

muero por abrazarte, hija,
y por tu mirada infinita,
me urge tu impulso,
tu memoria en la piel.


 

Otra vez

Brend Castillo (Ecuador)

Tener en los ojos un montón de alfileres
que juegan extrañamente
con las curvas perpendiculares
de una cinta.

Alejarnos,
un metro,
dos,
y a veces,
quizástres.

Volver de nuevo,
dos,
tres.

Perder la cuenta,
y quebrar los vidrios
para escupir arriba,
y caminar en la reversa
de la piel que nunca más
volverá a coserse en la ambivalencia de la distancia.

Esta distancia que nos hace
uno,
dos,
y
a veces,
quizá, a veces,
tres.

Alejarnos
otra vez
para separar la carne de los poros
que gritan cada día
cuando el vértigo pide clemencia
y el cuerpo trasmuta de nuevo.

Otra vez,
la distancia,
el abrazo roto
que taladra el alma
y sacude las fibras de estas palabras.

Uno,
dos,
millas de agua,
canciones,
besos,
y
lágrimas.
Poemas,
días,
cartas,
y a veces,
quizás,
a veces,
tres.


 

Tu cuerpo o un país lejano.

Mariela Cordero (Venezuela)

Los mapas tan frágiles como una tregua,
                                    están hechos de átomos dispersos.
Para llegar a tus linderos y rozar tus poros
hay que imantarlos con disparos florecidos,
unidos
dibujaran las zonas quemantes y los atajos del azar.

La brújula lúbrica me expulsará
                                al centro de la guerra ungida del amor.

Arribaré para perderme entre la sacralidad y el torbellino,
la espiral antigua del deseo
                               sigue devorando pulsaciones.

El corazón es una flecha y un blanco.
Tu cuerpo es un país lejano.


 

Pies o raíces

María del Mar Tizón (España)

No tengo dónde ir,
sabes que no tengo
dónde ir,
sabes que este puente
me comerá hoy o mañana
que este puente
hacia ti,
me acabará comiendo.

Me pregunto
qué eres,
me calmo
pensándote un hermoso paisaje

Me pregunto
vagamente
o intensamente
qué

esto es así
y no puede ser de otra manera
yo te amo
porque yo soy el mar, porque el mar te ama,
porque en realidad solo basta
con que existas brevemente al final de este puente
allá donde mantengo todas las respuestas
a las preguntas perennes que me mantienen con vida.

esto es así
y no puede ser de otra manera
(como a la muerte)
yo te amo y te tengo tanto miedo.

Y en en fondo poseo
la certeza absoluta
de que este puente que piso
de que este puente donde doy un paso
donde retrocedo cuando nadie me ve,


que este puente
es…

tu muerto cuerpo interminable.


Ten fe

Jocabeth Patlan (México)

No importa que los años
de la mocedad sigan sin tope alguno,
no importa que pronto sea verano,
quiero en otoño estar contigo
mientras mueren la hojas
y en invierno tomar tu mano
mientras nuestro cuerpo se debilite
con las décadas soñadas a tu lado,
que seas feliz solo por estarlo,
sin volver al dolor natural de ser ausencia…
¿Es mucho lo que anhelo?
***que la ultima luz
que mire sea
la de tus ojos***


 

Te fuiste una mañana: el cielo aún era oscuro

Juvenal Sartorius (México)

como el fondo oscuro de mi soledad,
como la oscura semilla que en la rosa nace
para cultivar la muerte de sus pétalos;
era noche todavía, pero atisbaban los puertos
la vaga luz que anuncia el día, todo era fresco,
sin seña de nube o cataclismo en la línea final del horizonte;
los barcos que partían, dejaban tras de sí buenos augurios,
los trenes a su paso se olvidaban de las novias
sollozantes, de inconsolables viudas, de nuevos huérfanos
de mirada extraviada y vientres siempre hambrientos;
te fuiste una mañana y no hubo sol, sólo la lluvia
bailando sobre mis hombros, sólo la lluvia a solas
sostenida en mi espalda; solos los goterones
de sus ojos caían sobre el ocaso, solos, mis ojos
se abrieron al confuso amanecer como si me separase
los párpados una cuchilla; aunque sin sangre, se desangró
mi pecho, sin música gorjeo el ave de mi querencia:
estaba solocomo he dicho, y no hubo aquí, o allá,
ni norte que valiera, ni sur donde ocultarse.
Estaba solo, empuñaba el insalvable abismo cultivado
una mañana en que nada hubo, ni sol, ni refulgir
de olas, ni crepitar del fuego, ni parvadas
que huyeran hacie el este: poco quedaba.
te fuiste esa mañana, pero tal vez me he confundido,
tal vez este boleto me dice que hay distancia,
que te fuiste perdiendo al final de una madrugada,
tal cual se pierde el horizonte, los vendavales,
y en ese vaivén de barcos que se alejan,
yo era el tripulante, y tus pies anclados en tierra,
que no dormías, que me miro con tus ojos,
partiendo lúgubre, apenado, y me miro y se rompen
los cristales, y no hay carta escrita, ni musgo,
ni enemigo que me espere a mi regreso


Extrañándote

Liliana Rochi (Argentina)

Asumo el desafío de vivir extrañándote en mis días.
por esto que el otoño se inicia,
y el viento es un tirano que desnuda las ramas,
jugando con las hojas desprendidas.
Y yo te extraño,
ahora que los días son más cortos
y me sobra la noche buscándote en mi almohada,
asumo que me duele este silencio,
la ausencia se cuela en mi cuerpo
como la triste niebla que empaña los cristales,
humedad de los techos,
cielorraso pintado de acuarelas marrones
¿Dónde se fue la risa?
¿Dónde se esconde?
perdida en el ocaso que supone extrañarte.
Así de este modo,
asumo que me cuesta respirar
y me ahogo en el vaso azul de tu mirada
que guardo entre mis libros,
esos que alguna vez leímos, olvidados del mundo.
Vos recitabas poesías yo acariciaba tu pelo,
besándote en la punta de mis dedos
te traía a la luz de mis mañanas.
Asumo que estoy viva,
asumo que me duele el extrañarte.


 

Nocturnos
Raúl Cardozo (Argentina)

La noche es el espejo para mirarnos los rostros
Y su maquinaria de silencio nos elogia
Nadie más sepulta tanta voz por lo bajo
El día es un perro ignorado
Un escenario sin escenas
Aquello delante de los árboles
El crepúsculo y la madrugada
Nos han ido colmando de miedos
Nos han regalado sus propios espantos
Debe volver la voz al día
El pavor a la noche
Y nosotros a nosotros
Nada está en su sitio


 

Sin título

Carmen Crespo (España)

Tú me conduces a mi cuerpo

Eunice Odio

 

formas casi desesperadas, un dentelleo no humano  :la extrañeza de quien no tiene lindes   :no tiene                     lindes

he ahí nuestra propia inquietud  :la desazón por la saliva y los ruidos de la noche         :la ferocidad donde todo comienza aunque

                        corazón  no

 

¿y qué del llanto donde orilla hace llanto?

 

                        tente, espera amor

 


 

EL brindis.

Daniela Tomé (Argentina)

No busco el esplendor sino tus manos,
tu risa, tu simpleza que me roba
Me secuestran tus ojos y el aroma
a silencio puro y despojado.

Me pierde el no saber si estás queriendo
Y mata comprender quién soy amando,
palabra tras palabra van quedando
mis gerundios rebeldes sin aliento.

No importa si es la hora de las rimas,
si ayer me equivoqué y hoy va desecho
mi corazón sinfónico entre líneas,
si pronto la mañana se avecina
y es puro laberinto este argumento.
Por ti voy a brindar toda la vida.


Desastre natural

Guillermina Sartor (Uruguay)

A esta ciudad le corre un río
que nunca desemboca
solo conoce las esquinas del mundo
donde le ha sido vertida
la claridad insuficiente del desencuentro

                                      mensaje fecundado en las alturas
                                     que desciende censurado hacia la pampa
                                     en un acorde subliminal

anudo el corazón a una lágrima de plomo
y lo lanzo a kilómetros de distancia
donde la génesis de un primer anillo de agua
se multiplicará campaneando un oleaje
como el efecto propagado en las alarmas de los automóviles
frente a la llegada de un terremoto

                                     la silueta de una voz transfronteriza recorre el caudal del río
                                   ¿cuántos cuerpos foráneos habrá besado antes de llegar aquí?
                                  ¿cuáles habrá esquivado?
                                  ¿dónde habrá desnudado sus partes hasta mimetizarse con las aguas?

es cuestión de segundos:
desaparecerá en un explosión contenida por el agua
imitando un silbido de cetáceos que se traslada al reinventarse
sin nunca alcanzar a chocar con su objetivo


¿Dónde estás ahora?

Carolina Islas Neiner (Argentina)

El tiempo es una ilusión, la muerte un estado
Quiero ver los estigmas de los buenos,
Esos silencios en off
Tu sonrisa, mil puñales
Es que ya no te conozco y verte es un tropiezo,
una caída mortal…
Y no soy más que una gota en el océano, una gota sin brillo
¿Qué más decir si tus palabras son de momento, si todo, hasta mi existencia, me suena vacía?
Soy un instante, de los que se acaban…Alguna vez, seré plegaria…
Pude ser tu sombra, dibujarte una sonrisa con crayones, una mueca que no se te borre nunca…
Pero no.
Te fuiste, y no sé quien volvió…
¿Es que acaso la ruta se robó tu esencia?
El tiempo me cambia y me gasta, te me vas borrando…
Veo los segundos morir, no te veo, y ya no me importa.


 

AUSENCIA

Karen Gabriel Froylán (México)

Seguramente a estas horas tus ojos habrán desechado los cristales
y no podrás leerme.
Inevitable el reflejo de tus zapatos hecho de lluvia y asfalto,
tu corbata sogasiempredemí, tu boca.
Tu boca: celda y vuelo, alados latidos de pies a cabeza.
Hoy, a miles de pasos, te recuerdo,
pero el hilo rojo nunca estuvo atado a nuestros meñiques
y sí hilvanado en mis labios.
Ay, esta agonía de saber y no saber,
¿Qué es él, qué eres tú, qué soy, qué fui?
Tú: opio cubierto por más de dos papeles.
Tú: ausencia, ausencia, ausencia.
Mientras escribo evoco los silencios y tu mirada cenital,
las nubes se apartan de mi espalda.
Cariño mío, di algo,
¿será que nunca podré ser yo tu cielo?


Una doncella detrás la pantalla (Fragmento)

Patricio Vega Arrobo (Ecuador)

doncella sé que te hieren mis falsas promesas, debes deshacerte de mí, en tu castillo de huesitos y carne joven no puede entrar este ser sin rostro, (maldita la distancia asesina, maldita), hay un ejército de centauros destrozándome por dentro, cumpliendo tu orden, te estas vengando, aunque tú digas NO
Doncella:el amor es algo hermoso – estúpido y cruel
hay un abismo entre tú y yo, lo ves Doncellacada día crece, se hace más profundo, es un abismo interminable donde desciende la esperanza de estar junto a ti, siempre será una utopía verte sexy con tus jeans ajustados y una puperita que permita quemarme en el sol de tu ombligo, siempre será una fantasía perderme en tus ojazos negros y morder tus labios fresa y dormirme acomodado en tu pecho como un niño huérfano y alimentarme de tu sabia, es un abismo creado por un demonio de nombre patricio/ patricio es un demonio, un poeta decapitado, sangrado de desamor, de ausencia, un hombre de palabras cercenadas, un joven fantasma con un agujero intangible, un hombre remendado que encuentra refugio en el doom metal y en una casa llena de letras

no puedo dejar de escribirte, por más que amarre mis manos, por más que cuelgo los ojos en libros y en la tv, por más que me digo 100 veces no nonononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononononono

será preciso informarte qué …la nostalgia me está estrangulando con manos embrutecidas de recuerdos tras la pantalla, no es posible que mis palabras sean una farsa, si al escribirlas derramaba mi alma sobre el teclado

aquí estoy pintando nuestro mundo en el que no estaremos nunca
suspendido en un olvido celeste, solo tengo media tarde y media noche para vivir,
me implantaron una segunda piel, en mi rostro contemplarás pedazos de poemas si me desprendes la primera capa, no soy humano, te lo repito, soy mitad bestia
flaka, crees que tengo alma?
estoy pagando la condena de apagar tu corazón, deje ir a la Doncella que sentía un cosquilleo por este muchacho, ahora da igual, volverás a sentenciarme mientras lees estas líneas que no te interesan. Mientras yo agonizo a cuatro horas de tu pueblo


Solicitándonos

Shirley Andrade (Ecuador)

Sueño, sueño, sueño, que te rompo el pecho, con el goteo de mis lágrimas
y veo ahí tu corazón paciente, dibujado en dos dimensiones;
mis ojos se enrojecen y brotan ¡no te importa! ¡no juegas!
Para ti la distancia es la manera de sentir en paz,
para mí la cueva de las ratas, que paren infinitamente en mi cabeza.

Cuando sueño, aparece ella con su vestido amarillo y su presinápsis de suicida
y me la quiero quitar a mordiscos, pero termino exhausta bajo y sobre la cama
escribiéndote patéticamente, rogando la confirmación de tu elección, ¿ella o yo/ ella y yo/nosotras?
¡Elección de pacotilla! de burguesito de mierda, de poeta sin brazos.
¡Eso me merezco yo por traicionar a mi género!, ami hermana de pecho abierto;
estoy condenada a amarte desde lejos ¡por una ridícula decantación!

Condena de muñeca cosida a la uña de un bebé ¡esperando sentir algo!
¡Dame algo!
dame la virginidad de las pecas
dame los lápices que expiran
dame los ojos azules que te has dado.
Esos mismos ojos ausentes donde despierta… lloro.


Valsecito post punk

Agustin Guambo (Ecuador)

Y al ver que inútilmente te envió mis palabras    dije Todas estas estrellas que arranco con la boca son para tatuarlas                                                           en el mármol de tu espalda

d i je t o d o e l m á r m o l d e t u e s p a l d a e s s a g r a d o           

escucha volveremos a ese dios judío y afásico que nos obligaron a mendigar en nuestras casas

v o l v e r e m o s a s u s p e n a s y a s u s d í a s d e s n u do s

dije no abrazaremos nuevamente estas sombras confundidas y ásperas bajo el signo del perro

a                               s                  t                          r                              a                   l

concurrimos devastados a la madrugada andina para abrazar a nuestros hijos -el mayor aún vive y eso que lo condenaste a la espuma de la calle al exilio de tu vientre- -y ahora tan sólo es un tibio pedazo de este polvo que tragamos cada mañana-

n u n c a m á s a b r a z a r e m o s l a l o b r e g u e z d e l a m o r

dije guardaremos la fe de nuestros padres y de sus cráneos haremos brotar el perfume más fresco con el que iremos por esta arena cansada y azul buscando los pedazos de aquel

h  o  r  i  z  o  n  t  e d  e  p  o  l  e  n  q  u  e  n o s  o f  r  e  c  i  ó   l  a   n  o  c  h  e

y                                    o                               b                 u              s              q              u                  é

t u s  m a n o s  i n c e n d i a d a s  p a r a  d e s t e r r a r c o n e l l a s m i s p e s a d i l l a s
para desterrar mi miedo a esta frágil y triste locura que nunca pudo abandonarme ni en la más abundante borrachera de este destino quebrado que guardo bajo la almohada

(co m o u n  b a r c o q u e n o e n c u e n t r a d o n d e p e r n o c t a r)

este destino que nos obliga a besarle las escamas cada madrugada mientras el sol como un coleóptero de algodón se restriega sobre las piernas de las montañas de esta ciudad esquizofrénica fue difícil encontrarnos en este suburbio albino y desdentado donde enanos

i d i o t a s  c o r r e t e a n  a  l a s  a v e s  e n  b u s c a  d e l  a m o r

en esta ciudad de casas del siglo XIX XVIII XVII casas que se tiñen de rojo amarillo verde casas de ojos compasivos y entradas coloniales donde los ebrios odian y aman su propia orina y heridos se entierran entre las sombras errantes de las montañas casas que pensamos alguna vez habitar donde los hijos pernoctarían escuchando la neblina

a s c e n d e r   y  a n i d a r   e n   e l   f u e g o ó s e o   d e   l a   m o n t a ñ a 

donde crecerían oliendo el eucalipto y el tilo donde envejeceríamos como ese mar lleno de  

c ha t a r r a  q u e  s e  e s t r e l l a   c o n t r a   l o s   a b i s m o s   d e   l a   p e n a

que es este domingo treinta de octubre -no he comido en dos días- un cielo devastado crece entre nuestras sangres y todo el silencio del mundo abraza esta salvaje sombra que divaga

e  n  r  e  d  a  d  o   e  n    l  a    l  l  u  v  i  a    d  e    t  u    c  o  r  a  z  ó  n

y sigo arrancando estrellas con la boca en esta ciudad perezosa y humillada en la que

c a  n  s  a  d  o    d  e    l  l  a  m  a  r  t  e    y    c  o  n    e  l    a  l  m  a    d  e  s  t  r  o  z  a  d  a

s  e  g  u  i  r  é   a  r  r  a  n  c  a  n  d  o   e  s  t  r  e  l  l  a  s    c  o  n    l  a    b  o  c  a

dije todo el mármol de tu espalda ya no existe dije has perdido la brújula de mis manos

d i j e   s  o  y   u  n    a n  i  m  a  l    a  b  u  r  r  i  d  o    e  s  p  e  r  a  n  d  o

u  n  a   n  u e  v  a   e  x  t  i  n  c  i  ó  n

triste jeroglífico de humo enfebrecido

-a  l  g  u  i  e  n    d  e  b  e  r  í  a    a  r  r  a  n  c  a  r  m  e     e  l    c  o  r  a  z  ó  n-

-a l g u i e n   m á s  t r i s t e   y   s e d i e n t o   d e b e r í a   a r r a n c a r m e   

e l  c o r a z ó n –

pero me sorprendí nuevamente buscando tu rostro entre las medias que olvidaste debajo de la

c                                             a                                   m                                                a

dije ya nada nos queda más que olvidarnos y sentir este frío acumularse en nuestros pechos
y aferrarnos al desvarió de la luz como lo hacen los cálidos niños oligofrénicos a los vientres de

s            u          s                         m       a       d      r          e     s

hoy es domingo treinta de octubre y me sorprendí a mí mismo imaginando tu rostro entre empolvados libros donde el silencio brusco de sus hojas reclaman tu nombre desde donde alucinado -pero digno- arranco el cálido musgo de tu sexo de mi boca y busco una palabra que me obligue a condenarte para siempre a la humedad de mi corazón a

y  a   n  o    a  r  r  a  n  c  a  r    e  s  t  r  e  l  l  a  s    c  o  n    l  a    b  o  c  a

y   a    c  o  m  p  r  e  n  d  e  r    q  u  e    s  i    n  o    v  i  e  n  e  s   e  s   p  o  r  q  u  e

n  o    l  o    q  u  i  e  r  e    d  i  o  s

y    h  a  y    q  u  e    a  c  e  p  t  a  r  l  o    c  o  n    l  a    s  a  n  g  r  e    t  i  b   i  a

dije recíbeme con calma dios soy un desierto donde los cangrejos van a morir o a ser olvidados y me fracturo sin escandalo porque sé que esta noche ya nadie arrancará estrellas con la boca

p a r a   t a t u a r l a s   e n   e l   m á r m o l   d  e   t u   e s p a l d a

dije no puedo reconocerme sin tu voz no puedo olvidar el reseco signo del perro astral sobre las piedras de tu carne no puedo olvidar estos sueños pesados y torpes de la borrachera

a n d  i  n  a   q u e   v e n d a n   m i   c r á n e o   d í a   t r a s   d í a

ni este cielo de violetas donde los leprosos cantan sus cotidianos salmos y hacen flotar

v  i   o   l   e   n   t   a   m   e  n   t   e                   s   u        s  a   n   g   r  e

en tanto dicen grita su nombre de nuevo si no te escucho sobre este vacío infinito y tatuado

q       u    e                                          e     s                      m       i                 c      u     e     r     p      o

Escrito por Sara Montaño Escobar

Sara Montaño Escobar (Loja-Ecuador, 1989). Licenciada en psicología general. Sus poemas se encuentran en revistas de Ecuador, México, Venezuela, Argentina, Colombia y España. Parte de la Antología de poesía y relatos publicada por el Municipio de Loja (2017). Relato publicado en libro cartonero “Pasaporte”, un proyecto que corresponde a tres editoriales cartoneras: Dadaif Cartonera (Ecuador), Cossete Cartonera (Francia-Brasil) y Pirata Cartonera (Ecuador-Salvador). Publicó la plaquette Génesis de ausencia (Vis-k-cha, Editorial independiente, Loja- Ecuador, 2017).