La casa sola

 Nadie sabía de su muerte

ahora que era el sueño,

y en el silencio dijo que estaba despierta

cual río que se estremece bajo el sol,

 

Ahora la casa está omnipresente

sin acariciar los cuerpos.

 

Ahora no hay horas para sentarnos callados,

cuando somos presencias en el encierro.

 

A tu lado hay vitrinas enteras de sombras

anímica tierra de tus ojos

que tan solo es luz al cerrar la casa.

 

 

Desamor

 Porque suelto el polen debajo de las tormentas

el amor no me busca

dejo mis abrazos afuera de la ciudad

en unos cuantos diafragmas de te amo.

 

 

En el cementerio de las cosas

 

En mi memoria estaba mi cuerpo rígido

y todavía ambos ojos sentían mi sangre,

las cadenas eran de espinas

se quedaron calladas

cuando yo tenia una ruptura en mi nombre,

tantos meses que estuve apegada a sus huesos

que si me hubieran dicho tumba yo nacería en su vientre,

somos en la noche

perlas que vivieron.

 

carne

 

 

Describo la poesía

nunca la he mirado esperarme debajo de un puente,

ni me apuñaló con un beso,

o me espero afuera de un panteón,

Tampoco me tomó de las manos para decirle mía,

todavía la espero debajo de este verso.

 

Escrito por Marcia Ramos

Escritora, viajera e intrépida futurista, le gusta la ciencia ficción y lo apocalíptico. Visionaria. En esta realidad soy docente en universidad y preparatoria también asesora de Literatura infantil y juvenil. Tengo publicado tres libros: Las calles hablan, Brevedades infinitas y Diles que no nos vean. Así mismo, en la realidad 3.0 soy Maestra en Educación y Especialista en Políticas Públicas para la igualdad.