algún lugar de la ciudad dentro de un autobús. altas horas de la madrugada. en los asientos a mi derecha, una pareja de ciegos habla mientras yo veo las luces sobre la calle iluminar a manera de ráfagas. cada luz es distinta de la anterior, tal vez no en color o intensidad… pero es igual que con los humanos, todos nos parecemos, pero somos distintos… ¿me explico? asimismo con otros fenómenos: cada amanecer es distinto al anterior y al siguiente. la forma de la tierra cambia con cada grado en el que gira sobre su esfera y alrededor del sol mismo. la tierra podría ser plana después de todo… quién sabe. ese no es el punto. una manera de notar claramente las diferencias entre un amanecer y el otro, es viéndolo desde otro punto de vista. existe una gran diferencia entre ver los rayos del sol entrar por unas persianas y verlos fugarse entre los costados de los árboles. la gente en el exterior del bus iniciaba su día a su propio ritmo. la pareja de ciegos se bajó del bus antes que yo en la misma parada. parado en la caseta, un hombre joven, visiblemente sano, extiende la lata que lleva en su mano hacia los ciegos pidiéndoles dinero para comer algo. los ciegos rieron y le depositaron algo de cambio antes de seguir su camino. en mi ruta, encontré un pequeño local abierto. salí con una lata de atún ahumado, dos sobres de galletas saladas y un cartón mediano de leche. seguí mi rumbo hasta terminar en una banca dentro de un parque rodeado por la variedad de árboles que aparentaban acariciar el espacio vacío existente entre una estrella y la otra. sin haber abierto lo que llevaba en la bolsa, un gato se acercó y empezó a ronronear mientras recorría mis piernas de un lado a otro. abrí la lata de atún, tiré el líquido a un costado de la banca junto a un trozo que el gato quedó comiendo luego. para cuando ambos terminamos de comer, el gato se acostó en el espacio restante de la banca desinteresado de su alrededor. todo seguía oscuro. empiezo a escuchar a alguien murmurar detrás de los árboles que se hallaban tras la silla de madera. la voz cada vez se hace más fuerte. era un vagabundo, con unos cincuenta o sesenta años sobre él. tenía una barba blanca y abundante al igual que su cabello enredado. vestía una camisa rota y cubierta de mugre o aceite de motor. al cruzar los árboles, se paró frente a mí y continuó quejándose. “entonces, se la pasan en eso y nunca ven por los demás. y diles algo para que tu veas. en mis tiempos, alguien como yo, les hubiera escupido la cara y después hubiera ido a tomar un café con los papás. ¿tú sabes cuál es el problema? todos y cada uno de ustedes son el problema. he vivido lo suficiente para saber lo que es realmente vivir y convivir, pero los chiquillos cambian la manera en la que el mundo se mueve y cada vez mueven más la boca de lo que mueven el cerebro. cinco años viviendo en mi bodeguita para que la colilla de un porro quemara todo. ni siquiera un cigarro, porque olía a hierba. y yo que soy el orate, no bebo ni me drogo. esta generación jamás sabrá lo que es un héroe. tu generación jamás sabrá lo que es un mártir. y no estoy hablando políticamente… porque prestán extranjero y victoriano nunca existió. tu generación jamás podrá defender un ideal y saber lo que significa tener un ideal. o ¿por qué crees que todas las estatuas con gente en este parque están muertas? ¿y te sabes sus nombres? ni siquiera las plaquitas con los nombres las pueden cuidar como se debe. ¿sabes cuál es la razón por la que tu generación no vale nada? porque en ustedes no existe identidad o sentido de pertenencia. mi bodega no era mía, este parque no es mío, todo esto es de ustedes ¡bola de pendejos! no existen voces que se levanten por lo humano… personas que resalten el hecho de que todos somos rosados por dentro y todos cagamos. rosa parks, mandela, luther, hasta la calcuta. esta generación prefiere ser ‘activista’ sólo cuando activan su celular y usan sus redes sociales. cada vez el poder que tiene la gente se hace más grande y cada vez es más desperdiciado o mal utilizado en beneficios propios. por eso no veo las noticias. ni siquiera leo el periódico pelao’. es fácil manipular y descontextualizar lo que realmente sucede. sí estando frente al incidente es difícil de analizar una situación, imagínate escucharla de alguien quien escuchó la historia de otra persona… ¿cómo no exagerar las cosas para que me sigan escuchando? ah, pero para apoyar lo correcto, las bocas de aquellas personas siempre permanecen selladas. ellos pueden ser una voz, tú puedes ser una voz, yo puedo ser una voz, así que, ¿quién soy yo para hablar o no sobre estas cosas? y ni siquiera hablemos de lo que conlleva vivir en un pueblo con reglas falsas. la gravedad no es real, pero es una constante en este planeta, pero no es algo necesariamente universal. nunca te enfoques en las cosas que sobre las que ellos quieren que te enfoques muchacho. nunca. siempre hay más y te das cuenta cuando ves el alrededor. siempre hay más. y no puedes negármelo. no puedes. no puedes.” durante todo el transcurso, solo asentí una vez cuando terminó. al quedarse en silencio, se aproximó hacia mí y se sentó en el espacio que ocupaba el gato antes de salir corriendo. el sol se alzó antes de que yo decidiera pararme de la banca. entré a un supermercado. salí con el cereal y dos latas de cerveza, para cuando regresé a la banca, se encontraba vacía. me senté sobre ella y me tomé ambas cervezas.

Escrito por Joab Huc.

Joab Huc nació en el año 1997 en la provincia de Colón, Panamá. A sus 17 años fue reclutado por Luis Wong Vega para formar parte del Grupo de Poesía Contemporánea Colonense. Con quien entonces publicó su primer poemario “nirvana, NEGADO.” dentro de la publicación colectiva Novísimos: Nuevas Voces Poéticas Colonenses. Ha participado en múltiples festivales y recitales a lo largo de Panamá. Festival Internacional de Poesía Penonomé en Abril 2016, Festival Internacional de Poesía Ars Amandi 2016, Festival San Francisco de la Montaña 2017, solo para mencionar algunos. Además de poeta, es cantautor, cuentista, ensayista y recientemente ha incursionado en el campo de lo audiovisual.