Cuando escuchamos la palabra lolita, se nos viene a la memoria el personaje de la famosa novela de Nabokov publicada en 1955. No obstante, la lolita a la que hace referencia este artículo no es sino un estilo de vestir ‘transexual’ en el que la apropiación japonesa de las modas femeninas de la aristocracia europea de los siglos XVIII Y XIX se complementa con la estética difundida en la animación (o anime) y la historieta japonesa (o manga) dirigida al público femenino adolescente o juvenil.

Esta moda nació cuando el mercado nipón fue invadido durante la década del setenta y ochenta por un sentimiento de falsa nostalgia hacia las modas del pasado europeo que llegaron al país en forma de cine, televisión y medios impresos que los japoneses comenzaron a idolatrar y a reproducir en su cultura(Younker 2011:103, traducción propia). Dicha nostalgia consistió en una suerte de tristeza que los japoneses sintieron al reconocer en dichos elementos foráneos un pasado no vivido en carne propia, pero que reflejaba sus anhelos latentes de modernización; es decir, de verse y sentirse más occidentales. No obstante, el sentido de dicha occidentalización no refería a una alienación ,sino más bien a la incorporación de aquellos elementos occidentales que permitieran a los japoneses desarrollarse sin perder su esencia o tradición. Para lograr dicho objetivo, el emperador Meiji [1869-1912] decretó todo una gama de políticas que incentivaron el desarrollo económico del país a la par que legitimaron el Ryōsai Kenbo: el ideal de la ‘buena esposa y sabia madre’, un rol que durante la era Tokugawa [1600-1868] fue sedimentado con éxito en la clase noble (o samurái) y que ahora buscaba proyectarse en toda la nación. Es a partir de este rol que nacerá el shōjo, una identidad femenina juvenil que será apropiada por la moda lolita para ser fusionada con la visión japonesa de lo que sería la infancia victoriana.

Woman Wearing Sun Hat and Blue Jacket Standing Surrounded by Flowers

Con respecto a la influencia de la moda victoriana en la lolita, uno de los personajes que ayudó a sedimentar la visión que los nipones tuvieron sobre la infancia decimonónica inglesa fue el de Alicia (Alice’s Adventures in Wonderland, 1865). A partir de personajes como este, la infancia de esta época fue entendida como un estadio de total felicidad e inocencia. Una visión idílica que, curiosamente, coincidió con la que tuvieron los ingleses de aquel periodo. Para ellos, recordar la infancia era recordar una época marcada por un rígido sistema social que los obligó a una edad temprana a comenzar sus estudios fuera de casa ,mientras que sus hermanas siguieron usando enaguas y continuaron su educación en el ámbito doméstico, razón por la cual aquellos que llegaron a convertirse en escritores —tocados por la nostalgia del paso del tiempo— empezaron a difundir «…la imagen de la niña como símbolo de la perfecta infancia afincada en el reino de lo doméstico-familiar»(Younker 2011:106, traducción propia). Por consiguiente, la idealización japonesa de la infancia victoriana sería en parte la responsable de la predilección de la moda lolita por una estética juvenil y puritana: un diseño de blusas que evitaran la exposición del pecho y el cuello, así como de un vestido de corte infantil que llegara hasta la pantorrilla y que fuera mucho más ligero que un vestido adulto de la época, con una crinolina más pesada.

Respecto a la influencia del rococó, una tienda local conocida como Innocent World declaró el aporte del rococó para la creación de un diseño con el nombre de «vestido abultado a lo Pompadour»(Monden 2015:7, traducción propia), el cual consta de una falda abultada que recuerda a la que solía vestir la famosa marquesa en los retratos de François Boucher. No obstante, dada la predilección de los japoneses por una esencia puritana que no encontraba en un estilo de un corte más bien maduro y sensual como el rococó, «…lo único que el diseño lolita habría tomado del modelo francés es su obsesión por el detalle y la pomposidad»(Younker 2011:106, traducción propia).

Sobre el personaje shōjo derivado tanto de la manga como el anime, Fumiyo Sabe, diseñador y cofundador de la famosa marca Baby The Stars Shine Bright, reconoce el aporte de mangas shōjo como Banana Bread Pudding en sus diseños. Así también, será la propia etapa infantil vivida por las japonesas la que complemente la estética nostálgica de la moda lolita:

La formación profesional japonesa comienza después de un relativamente relajado y divertido período de educación primaria, por lo cual es fácil imaginar cómo un estudiante de secundaria, enfrentado a la presión extrema de sus compañeros y todos los adultos que lo rodean, podría encontrar consuelo al mirar hacia atrás, hacia esos días de escuela primaria relajada y feliz(2011:100, traducción propia).

De acuerdo con la Escala Para Medir la Agencia Personal y Empoderamiento [ESAGE], la agencia es la habilidad que poseen los individuos para actuar acorde a sus intenciones, significados, motivaciones y propósitos(2018:296, traducción propia). Si aplicamos este criterio al caso lolita, podemos decir que ,para las japonesas, vestirse como niña funciona como una fuente de agencia que les permite escapar de los roles tradicionales que aún pesan sobre su género. Prueba de ello sería la declaración «Nosotras nos vestimos para nosotras mismas»(Younker 2011:108, traducción propia), a partir de la cual las seguidoras de esta moda sostienen como han encontrado en la lolita una estética que las aleja de la mirada sexual masculina. Ellas son muy enfáticas en este punto y tienen mucho cuidado de diferenciarse de las maid que trabajan en los Maid Café; es decir, de jóvenes que trabajan en restaurantes cuya temática es atender al público vestidas como la versión japonesa de las mucamas europeas de inicios del siglo XX, así como de otras mujeres que se visten como su personaje favorito de anime y manga y se dejan tomar fotografías por el público. Así también, «…con su énfasis en la modestia, la extravagancia y su actitud narcisista de no hacer caso a quien no quieren, la lolita no se considera atractiva para los hombres japoneses en general»(2011:108, traducción propia). Esto se debería a que ellos estarían más asustados que seducidos por una lolita que, aunque muestra símbolos externos de infantilidad, demuestra que es una mujer adulta que tiene el suficiente valor y confianza en sí misma como para usar este tipo de traje en público y ,por lo tanto, no sería fácilmente aprovechable en un sentido sexual.

Photo of Four Girls Wearing School Uniform Doing Hand Signs

La agencia y los conceptos psicológicos descritos y aplicados al caso lolita son procesos que ocurren a nivel individual. No obstante, el desarrollo de la agencia usualmente tiene implicaciones a nivel social: «Una vez que la agencia comienza a impactar en la familia, los colegas, las organizaciones y la comunidad, se convierte en empoderamiento»(2018:296, traducción propia). De acuerdo a lo anterior, si bien las japonesas han encontrado una fuente de agencia en la moda lolita, esta no ha generado un impacto a nivel externo que la transforme en empoderamiento. Esto se debería a que «…casi cuarenta años después de su concepción, la idea de escapar de la realidad sigue estando en el centro de la filosofía de vida de la lolita»(2011:109, traducción propia). Una de las consecuencias de dicha falta de empoderamiento sería que «…trabajar en una empresa o tienda especializada en la moda lolita se ha convertido en una de las pocas opciones viables para las mujeres que deseen vestirse como niñas todos los días»(2011:109,traducción propia). Asimismo, la presión social dirigida hacia las lolitas les dificulta encontrar pareja, e incluso si lo hacen, es probable que está las presione para que acepten el matrimonio y la vida de ama de casa.

Para concluir, a través de este artículo se evidencia cómo si bien la moda lolita puede dotar de agencia a las jóvenes japonesas que desean escapar de los roles tradicionales que aún pesan sobre su género, el hecho de que tal agencia este sedimentada sobre una identidad que las encierra en un mundo de fantasía juvenil e infantilizada les impide tomar conciencia de su situación real y, por ende, de la posibilidad de alcanzar un verdadero empoderamiento: de actuar en favor de cambios sociales que las liberen del rol patriarcal que aún pesa sobre ellas.

 

 

 

Bibliografía:

ESAGE. «Escala Para Medir Agencia Personal y Empoderamiento».                                                            Interamerican Journal of Psychology, 2007.

Monden, Masafumi. Japanese Fashion Cultures: Dress and gender in
Contemporary Japan. London: Bloomsbury Publishing, 2014.

Younker, Terasa. «Lolita: Dreaming, Despairing, Defying». New York                                                          University, 2011.

Escrito por Elizabeth Peláez Sagástegui

(Callao, Perú 1992). Estudió Literatura Hispánica en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Es miembro virtual del Círculo de estudios japoneses Tenjin (天神学団). Ha participado en la plaquette colectiva "El mar del ángel solo"(Lima, 2018).