*

Astronauta

Mi padre destapó una cerveza para ver el futbol,
y me dijo que los hombres corren tras la pelota para no pelear.
Me dijo que los hombres corren como los soviéticos
y los norteamericanos corrieron tras la luna
para jugar fútbol cósmico.
Porque los cosmonautas eran hombres en guerra
que sólo querían jugar.

Astronautas de pasos pequeños
y huellas enormes.

Me dijo que el futbol era la carrera espacial pero sin cohetes.
Sin el Sputnik ni Laika.
Sin Apolo.

Me dijo que el futbol estaba arreglado como el alunizaje,
pero que era el mejor pretexto para destapar una cerveza;
por eso las ponían en oferta en todas las tiendas.

También me dijo que el futbol
era el deporte favorito de los gobernantes,
por no sé qué cosas de humo.
Cortinas, creo.

Pero a fin de cuentas se sentó a verlo y beber,
porque en la tele jugaban la final del torneo
y la cerveza estaba fría como la relación
de Estados Unidos y Rusia.
La cerveza estaba bien muerta como la URSS,
y cuando alguien anotó un gol,
la grada explotó en aplausos
mientras el Apolo aterrizaba en medio de la nada.

*

Otro de astronautas

Poeta
o astronauta
da igual;
uno se pierde
en la hoja en blanco
y otro en el universo
(y a fin de cuentas
es casi lo mismo).

*

Descubrimientos

Cuando era niño
descubrí
que el universo
es infinito
y sentí infinitas
ganas de llorar.

*

Anotaciones de la luna

Siempre he pensado en la felicidad
como un cigarrillo sin filtro
que simula a la perfección
el juego de los astronautas.

Lanzarlo al viento
es un despegue exitoso.

Gira por los aires como un cohete
y el humo hace toser a mis amigos
menos agraciados.

Ellos dicen que el humo sigue a los guapos
pero no es cierto.

Aunque también dicen otras cosas.

Por ejemplo,
dicen que la poesía es una cosa muy seria
para gente muy seria
y dicen que el alunizaje
ha sido la mentira
más bella de la historia.

Tienen razón.

La poesía es algo para tomarse muy en serio
y en dosis pequeñas cada mañana,
mientras el alunizaje es la mentira
más bonita que se haya dicho.

Por eso al final del día
nunca sé si sentirme triste o sonreír,
pero al menos sé
que la luna seguirá siendo
libre.

Escrito por Luis Fernando Rangel Flores

Es egresado de la Licenciatura en Letras Españolas de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Actualmente es miembro del comité organizador del Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes Jesús Gardea y editor asistente de la revista Metamorfosis. Es autor de Hotel Sputnik (Tintanueva, 2016), con el que obtuvo mención honorífica en el Premio Nacional de Poesía Rogelio Treviño 2015, de Conversación de dos gatos (Sangre ediciones, 2017), segundo lugar en el Premio Nacional Sergio Pitol de Relato y Poemas para un Lugar Común (ICM, 2018). Textos suyos aparecen en revistas como Tierra Adentro, Himen, Hybris, Morbífica, entre otras, así como antologías de cuento breve. Recientemente obtuvo el Premio Estatal de Poesía Joven Rogelio Treviño y fue becario del Noveno Curso de Creación Literaria para Jóvenes de la F, L, M.