Ojos de almendrita verde

Antes de tu nacimiento
antes que tu padre
antes que tu madre
tu balbuceo ya estaba ahí.
Ko Un

Mis piernas flexionadas,

al frente mi hija sentada en la silla.

Apenas balbucea (la palabra balbuceo realmente evoca

la imagen de un niño buscando que el mundo hable).

Tan poco se ha vivido en un año y siete ríos,

¿cuántos besos son pocos?,

¿cuántos aromas van a quedarme en la memoria?

Pienso que yo también balbuceo las lenguas de este amor.

Veo el inicio de su vida

para sentir florecer la mía.

Trato de pintarla en mi corazón.

Pinto su bata azul con manchas rojas,

cabello apenas recortado,

sílabas tiernas y livianas.

Piel gruesa tostada,

manos sucias siempre, siempre.

Ella me ve,

soy mi vestido morado de lunares,

soy dos ojos demasiado enamorados para verse directamente,

soy la trenza débil sobre el hombro,

soy unas delgadas piernas por delante.

Clava en su memoria mi joven imagen.

Nos hemos reconocido.

Tú ya me conocías.

Eres ojos de almendrita verde, Alfonsina, beso de la luna,

aroma del geranio, mi vida, cielo, corazón.

 

 

 

 

 

Escrito por María Choza

Sinaloa, 1994. Poeta amante de la literatura infantil, la vainilla y el mar.