El portal digital de crítica cinematográfica Rotten Tomatoes calificó esta película animada en su “tomatómetro” con  89% de aprobación.


 

Imagen extraída de: Carteles Cine.

Ficha técnica

Año, país, duración 2018, Estados Unidos, 101 minutos
Dirección y producción Wes Anderson
Guion Wes Anderson (Historia: Wes Anderson, Roman Coppola, Kunichi Nomura, Jason Schwartzman)
Fotografía Animation, Tristan Oliver
Sonido directo Wayne Lemmer
Christopher Scarabosio
Reparto Animation
Productora Coproducción Estados Unidos-Alemania; American Empirical Pictures / Indian Paintbrush / Scott Rudin Productions / Studio Babelsberg
Género Animación. Fantástico. Comedia. Aventuras | Stop Motion. Perros/Lobos. Distopía

 

El mejor amigo del hombro, es el loro, dijo un pirata. El mejor amigo del hombre, es el perro, dijo Charles Burden, el norteamericano que inspiró la frase después de que tirotearan a su chucho Old Drum, una fría noche de 1869 en Warrenburg, Missouri.

La primera frase proviene de un meme en internet; la segunda, es la máxima que trasciende hasta hoy y que nos quiere recordar la película animada “Isla de Perros” (2018) del director Wes Anderson (1969), quien inspirado en “Hotel Budapest” (2014) -en la técnica-, y “Viaje a Darjeeling” (2007) -en las relaciones humanas- nos muestra con esta nueva producción el mundo de los afectos caninos.

Ya lo decía el viejo Mahatma Gandhi, parafraseando a Immanuel Kant, que una persona, lo mismo que una ciudad puede ser juzgada por el trato que dispensa a sus animales, y Megasaki, la ciudad distópica creada por Wes, y donde se desarrolla la trama, desea expulsar todos sus perros a raíz de una “aparente” epidemia de “gripe canina” que amenaza a sus habitantes.

Pero ¡vamos!, el asunto no es para tanto. La decisión “irrevocable” del mandatario de enviarlos lejos de la urbe se vuelve sospechosa, porque en el mundo futurista y tecnológico donde viven ¿por qué aún no inventan la vacuna para curar esa influenza? ¿es que el amor hacia las mascotas no mueve a compasión a los habitantes?

 

Imagen extraída de: Indiehoy

 

Además, claro, el pensar qué puede llegar a ser una ciudad sin esos amigos peludos, fiables, llenos de amor, veraces en sus afectos, predecibles en sus acciones, agradecidos y leales, en comparación con las personas.

Peter Singer, el filósofo animalista, y los seguidores de esta corriente, no estarían de acuerdo con lo que nos quiere plantear Wes, pero esa fue la idea que nació en los tres estudios digitales que realizaron la animación: American Empirical Pictures, Indian Paintbrush y Twentieth Century Fox,  cuya labor de Stop Motion llama la atención por ser un trabajo bien labrado por el reconocido director.

Podría haber un par de inquietudes más sobre el tema, pero al ir avanzando con la historia se entiende que, como un Iceberg, debajo de la punta de esta decisión estatal, hay tres cuartas partes que los ciudadanos ignoran.  Una de ellas es que el señor Kobayashi, el alcalde de la ciudad, odia los perros; otra, que los canes serán reemplazados por animales mecanizados; y una última, los gatos no quieren perder su posición de afecto que reciben de sus amos.

Aun así, los perros emprenden este éxodo forzado, (lo que es un alivio frente a la posibilidad del sacrificio pensada en Occidente) y son enviados a una especie de atolón, o lo que llaman, “una isla”, pero no la de los “bienaventurados”, sino a un basurero municipal, donde los chuchos estarán confinados a vivir y morir, sin posibilidad alguna.

 

Imagen extraída de: Mouse.latercera

 

Megasaki y sus ciudadanos parece no amar los animales, pero el niño Atari Kobayashi, sobrino del alcalde, de doce años, sí. Y de aquí la importancia de esta animación, o mejor, el punto de partida, para vislumbrar que un alma está despierta al sentir compasión por cualquier ser vivo. El adolescente, se enfrentará a una serie de dificultades y se iniciará en una aventura con todos los perros de la isla con tal de recuperar a su perro Spots, que, sin hacer distinción, lo han enviado a la “Isla de los Perros” fuera de la ciudad.

A esta pericia se sumará una niña pelirroja, pecosa y norteamericana llamada TracyWalker, que azuza a otros niños por medio de un movimiento animalista llamado Pro-Dog para presionar al alcalde y  hacerlo desistir de los planes, ahora si, de eliminar por completo a los peludos.  Su injerencia, le costará la anulación de su residencia en el país nipón. Hasta que al final,  después de varias situaciones tensas y amenazadoras, se descubre la vacuna que permitirá a los perros regresar a Megasaki y reestablecer así la amistad y el respeto para ellos.

 

Crítica

El portal digital de crítica cinematográfica Rotten Tomatoes calificó esta película animada en su “tomatómetro” con  89% de aprobación, lo cual es un saldo en verde, porque dice mucho de la dirección de Wes, el contenido y la originalidad de esta su última obra.

Por consenso se determinó, (y he aquí porque se recomienda verla), que este trabajo se orienta a los detalles, concientiza frente al tema del abandono animal, y logra transmitir y despertar sentimientos con los divertidos diálogos, que las voces de varios actores conocidos, presta a los personajes.

 

Fotografía extraída de: Medium

 

No hay duda de que el amor a los seres vivos debe ser incondicional. Una temática que ya venía acostumbrándonos el director desde obras como Fantastic Mr. Fox (2009) , the royal Tenenbaums (2001), Viaje a Darjeeling (2007), Rushmore (1998), Moonrise Kingdom (2012) y El Gran Hotel Budapest (2014), entre otras, que plantean conflictos, pero también, finales armoniosos.

En conclusión, Isla de Perros (2018) es una película para ver en familia porque transmite un mensaje que resuena de tiempo en tiempo, “que los perros son los mejores amigos del hombre”. Y a la inversa, y parafraseando a Lord Byron,  mientras más se conoce a la gente, más amor se le debe a un perro. 

 

Trailer Isla de Perros 2018

 

Escrito por Diego Firmiano

Escritor, Periodista, Viajero.