GÉNESIS

Nací un martes trece,
el día en que la Torre de Babel
y sus lenguas se confundieron,
cuando el castigo recayó en los hombres
por el dedo divino
y las letras hicieron palabras,
las palabras nombres,
mi nombre poemas,
los poemas sucesos inacabados.
Cuando la sangre y los fluidos me expulsaron
como pez cayendo a la red
y dije mi primer fonema.
Así de nuevo recayó el castigo
sobre el falo lingüístico
que hace nacer un martes trece,
día de la destrucción y la mala suerte.

 

EL CUERVO

Todos los días debo mirar hacia la calle,
mientras mis compañeros juegan
en los columpios,
en la resbaladilla
o a la pelota.
El mismo cuervo
parado
otra vez
en el cable del teléfono
que divide
el kínder del hospital.
Nos miramos, movemos la cabeza
al mismo tiempo.
Sus ojos: abismo impenetrable.

Y seguimos esperando a que alguien
se mueva.
Los gritos y una pelota que casi
roza los cables
nos hace dirigir el vuelo.

 

EL LEÓN

…esculturas de fiereza
absorta.
Eduardo Lizalde

I
Todos los días la gente camina por la casa,
se sienta en su lomo
y toman fotografías.
Algunos niños, con más ingenio,
se suben pensando que están en una película
donde son los héroes del mundo.
Pasan los automóviles.
Siempre hay más de un curioso
que saca la mano apuntando al felino.
Nadie sabe que es mío,
y que yo lo controlo.

II
La figura se mantiene quieta.
Noche y día.
Sus patas delanteras enseñan las garras;
las traseras, pasivas, mantienen el equilibrio.
Parece que espera con ansias
que lo monten, como animal distinto.
Hay veces que se enoja, su color cantera
se ensancha y emite un rugido.
Ahí es cuando salgo y lo tranquilizo.
No tiene jaula,
es libre,
mas no se mueve,
su destino es posar por el resto de los días.

III
Hay que ayudarle a que coma,
le consigo piedras y tierra
del terreno enfrente de la casa.
Come voraz.
Es el rey, dicen,
y no se equivocan,
él domina la calle y a quien se sienta en su espalda.
Cuando las luces se apagan
su figura brilla como si la cantera
fuera oro.
A veces me pregunto quién lo construyó,
y si al hacerlo pidieron que por la noche
surgiera el color de uno de verdad.

IV
No sé por qué está fuera de la casa.
Pienso que cuando nada existía
en ese pequeño espacio feroz
había cemento virgen.
Quizá la casa se veía sola.
Quizá la calle necesitó
una esfinge para alejar a los extraños,
y fui yo quien demostró la inteligencia
para ganarme su figura.

V
Si lo pienso bien tiene muchos años.
No quiero imaginar cómo algo parecido
llegó y se sentó como un monumento.
A veces se lo pregunto; su rugido
emite la respuesta y es cuando callo,
porque eso nunca debe saberse.

 

DOS ASTROS QUE SE MIRAN

Toda la noche te miro,
tus ojos dos planetas alejados.
Nos miramos, nos juntamos
y el contacto eterno es inseparable,
un bigbang amoroso crea la ilusión
de que nos queremos,
pero los planetas se cubren
con una cortina enorme
y la imantación del encuentro
fue más falsa que la habitabilidad del terreno,
porque los astros se alejan obsesivos,
errantes como propios vagabundos y se quedan solos,
flotando en busca del choque verdadero.

 

DIOS ERA EL SIGNIFICADO ABSOLUTO

De ahora en adelante no tiene sentido.
No hay manera de que el mar deje de secarse,
ni que las guerras, en vez de muertes, dieran vidas,
que las armas emanaran música pacífica
y no torrentes de llanto.
No hay manera para los pobres
ni su falta de comida.
Era todo,
ayúdanos,
protégenos,
no seas malito.
Dejó de responder
o nunca lo hizo.
Veo la pelota caer cuando la aviento
y es la gravedad, y no él, quien la regresa.
No tengo la imagen de nadie.
Si vivo o muero no es una decisión divina.
Si hubiéramos dejado de culparlo
las cosas serían diferentes.

Poemas incluidos en El beso aquel de la memoria,
próximo en aparecer en México y Ecuador.

 

Escrito por Ezequiel Carlos Campos

Ezequiel Carlos Campos (Fresnillo, Zacatecas, 1994) estudia la Licenciatura en Letras. Es poeta, narrador y ensayista, corrector y colaborador en la revista "E-bocARTE" y ha publicado cuento, ensayo, poesía y reseñas de libros en las revistas "Corre, conejo", "Círculo de Poesía", "Á-Cultura", "Abrapalabra", "Barca de Palabras" y "Efecto Antabús" (donde funge como parte del Consejo Editorial), "Cuestionarte Magazine", "Letras Raras", "Monolito", "La otra voz", "Aeroletras", "Poemínima Editorial", "La Soldadera", "Crítica" del "Diario NTR", "Agenda Cultural" (IZC), "Fragmento Celeste", como en las antologías de cuento "Todos juntos hacia un mismo sinfín" (IZC), "Fabulaciones" (IZC) y en las de poesía "Antología de escritores zacatecanos. 7 poetas" y en la edición de 25 poetas de menos de 25 años de "Papeles de la Mancuspia". Escribe la columna semanal "El pequeño guardatextos" en NTR. Fue becario Interfaz-ISSSTE en Monterrey, Nuevo León, 2017. Algunos de sus poemas fueron traducidos al francés en la revista "Muscle". Es autor de "Aquello que no se cuenta" (2017) y "Quizá por miedo a la noche" (2018).