A Briony Tallis del libro Expiación de Ian McEwan


Las palabras… Son pequeñas casas, cada

una con su sótano y buhardilla.
Gaston Bachelard

 

Querida Briony:

No puedo explicarte la alegría que sentí cuando hace tal vez 3 años te descubrí organizando por tamaño y en línea recta tus animalitos de plástico por el piso de tu habitación como si fuera un gran y cuidado escenario. Con una sonrisa silenciosa di unos pasos atrás y abandoné el cuarto, con la certeza de que volvería a verte unas páginas adelante, pues supe en ese mismo instante que de conocerte a los 13 años habríamos sido buenas amigas, unas amigas para acompañarnos mientras estábamos solas, absortas en nuestros pensamientos o metidas hasta las narices en un nuevo libro. O tal vez escribirnos cartas…

Quiero decirte, Briony, que de niña también pasé por la pena de someter a mis primos, y en general a cualquier visitante de mi casa, a ser participante de la obra de teatro de turno que tuviera en mi cabeza, de la cual solía ser directora, guionista, maquilladora y vestuarista. Usábamos toallas amarradas en la cabeza cuando no había pelucas y también como a ti, me molestaba cuando la obra no resultaba ser el musical de Broadway que había concebido en mi imaginación y pensaba con disgusto ante la más mínima falla que nada nunca saldría bien. Era un enorme disgusto infantil claro, que asumía con la seriedad de un adulto, y quizás por haber crecido entre adultos nos embarcábamos en trascendentales y heróicos proyectos, cuando quizás habríamos tenido que estar sobre un árbol partiéndonos una pierna (no te preocupes, eso también pasó).

Me gusta saber que te abstraes durante horas pensando si está todo el mundo igual de vivo cómo tú lo estás, si se preguntan poniéndose el dedo índice frente a los ojos si realmente son dueños de si mismos o si todo, hasta sus manos posee una pequeña y secreta vida propia que nunca nos es revelada por completo.

Yo también me he preguntado si vivir consiste únicamente en escoger entre estar adentro o estar a la intemperie, ¿de verdad solo existen esas dos cosas?, o existe una intemperie que es más intemperie que otra, hay un adentro de la casa o de nosotros, que es más adentro que adentro, como las palabras: con su sótano y su buhardilla, adornadas con imágenes que se copian a si mismas y se van desvaneciendo.

A pesar de todo, lamento decirte que aunque amo las palabras tanto como tú, quizás no llegue a escribir veintitantos libros como estoy segura tu lo harás. Sin embargo he dejado de huir a las muchas voces que discuten todo el día en mi cabeza, y ahora escribo a diario, aunque sea una línea. Ahora cargo la escritura como el espejo que llevo en mi maleta en el que me miro de vez en cuando para constatar que existo, que estas son mis manos, que estos son los ojos con los que miro. Hago y deshago palabras y como tú, deshago la vida, para rehacer una nueva, sin remordimientos o sin olvido.

Eso intento, porque tú y yo sabemos que no podemos asir nada ni tampoco sostenerlo por mucho tiempo. Nada es nuestro, y quizás todo posee como nuestro dedo índice, su pequeña vida propia.

Con cariño enorme,

Diana Sánchez

Escrito por Diana Sánchez

Diana Sánchez Barrios (Colombia, 1989). Estudió diseño con énfasis en diseño de comunicación y textiles, y tiene un Master en Diseño de la Universidad de Los Andes. Enfoca su trabajo en la intersección entre el arte, la poética y la tecnología. Fue parte de la Segunda Clase de School for Poetic Computation en Nueva York en la primavera de 2014 y participó en el III Taller de Poesía del Fondo de Cultura Económica dirigido por Federico Díaz-Granados. Poemas suyos han sido publicados en la revista Errantio de los estudiantes del departamento de Lenguajes y Estudios Socioculturales de la Universidad de los Andes y en la revista digital colombiana de poesía Otro Páramo. Su práctica es antidisciplinaria y persigue las intersecciones entre diseño y disciplinas como la microbiología, las artes visuales y la literatura. Ella está interesada en el alcance estético y ético de la práctica de diseño; sus áreas de investigación e interés incluyen los biomateriales, la poética de la imagen y el lenguaje, los estudios de ciencia y tecnología, y la educación científica y tecnológica en la infancia con enfoque de género. También le interesan las implicaciones que las tecnologías personales tienen en nuestra percepción, especialmente en nuestra memoria, y cómo están modificando nuestros conceptos de comunicación y libertad.