Maestro blanco

 

Las palabras que nacen del silencio

esas que son dúctiles, concisas, perfectas.

Las palabras que se lanzan

desde el espíritu al encuentro,

que sienten más y analíticamente lo potencian menos.

Ya no quiero escribir por artificio, por intelecto, por raciocinio, por elocuencia

escribo porque me lo canta el viento,

que sopla, que roza todas las superficies,

que es y solo eso.

 

Silencio

 

Si la coherencia entre mente corazón y espíritu se manifestara,

si lograra una rectitud sonriente,

si al lenguaje lo encontrara primitivo

y supiera en el fondo,

en el mas profundo y naufragante fondo

que se puede trascender,

entonces moriría en armónica mudez

«Todo ya estaría resuelto».

 

El edén psíquico y visual está en tus manos,

eres dueña, mujer guerrera de libertades inhóspitas,

eres oriunda de reinos proyectados,

llevas contigo todos los tesoros perecederos

(Tienes los senos a punto de derramar municiones latentes).

El edén auditivo y sensorial está en tus codos, en tus mejillas, en tu mentón

está en el paladar con el que todo sedimentas

está en tu pelo de cobre de alambre,

en tu cintura ondulante,

es mas bien un estado de consciencia

y no lo que dice el mundo,

que «bla, bla, bla».

 

Mírate

 

Hay selva, hay ríos, hay medicina de Dios

‘El Dios no sintético’

hay más, hay todo y lo hay también en la nada,

una nada comprensible

parecida al amor,

al que esta deconstruido.

 

Caminante

 

Las piernas para la rudeza

y el alma para la templanza,

la consciencia para ordenar el tramo

y la inmediatez para obedecerla.

Camine mujer…

Camine tranquila que usted está bendecida

de ante mano y ante todo.

Es el rayo de sus ojos penetrantes que lo advierten,

no se meta con la luz de sus pupilas

(Lo pueden noquear de un solo parpadeo).

 

Putumaya

 

Amazónica energía que se posa en el entrecejo y lo expande sin hacer murmullo.

Rayo cósmico violeta,

que decanta mi vista en la acertada dirección

y me susurra de cerca

sanar es el privilegio

purgar es la levadura.

Escrito por Brenda Ananquel Anaya

Brenda Ananquel Anaya, nació en Buenos Aires en 1991. Actualmente viaja por Latinoamérica redactando sus experiencias.