mi vida se ha basado en un conjunto de ciclos que se repiten de maneras distintas ocasionalmente hasta el día de hoy. cada ciclo encuentra su única manera de conectarse con el anterior, por lo que aparenta ser una gran constante, pero mientras más he vivido, he caído en cuenta de la manera en la que opera el exterior. la existencia y todo lo que ocurre en la realidad no es más que una idea. un concepto. he desperdiciado y mal usado muchos de aquellos ciclos. durante un periodo, dejé mis estudios universitarios para trabajar en un lugar que odiaba. de cualquier manera, la paga era buena. mi segundo jefe en la compañía era una basura de persona. de cualquier manera, la paga era buena. algunos días solía ir a un café dentro de un centro comercial concurrido, pedir un cappuccino, y sentarme con una libreta pequeña a escribir y ocupar la mesa por muchas horas. aprendí eso de una de las primeras personas que me introdujo a la literatura mucho antes de que yo hiciera literatura. el viejo solía ir a un restaurante muy concurrido de la ciudad, comprar un café y sentarse a leer el periódico… a su edad, todo el tiempo que pudo haber perdido, ya estaba perdido, por lo que hay situaciones de las cuales se puede sacar provecho de distintas maneras. de cualquier forma, después de unas horas, debía regresar a casa, para descansar y volver a salir al trabajo que tanto odiaba. la paga era muy buena. pero no lo suficiente como para comprarme un automóvil, por lo que tomaba el autobús para regresar a mi hogar. más tiempo perdido, sentado en el autobús. era así todo el tiempo. el sol se encontraba a punto de caer por completo cuando me bajé en un puente que debía cruzar para entonces llegar a casa. algunos días del año son extraños. incluso siendo un día regular, el flujo de personas y de autos era altamente escaso. al subir el paso elevado, noto la presencia de alguien tirado al final de la recta, justo frente a las escaleras que yo debía tomar para bajar… mientras más me acercaba, más escuchaba los murmullos… el sujeto era el mismo orate que había encontrado hace unos meses en un parque antes de que desapareciera. su vestimenta era la misma, pero se notaban heridas y manchas de sangre sobre ella. algunas secas y otras recientes. parecía que se estuviese desangrando… y mientras más me acercaba, más lo escuchaba. “yo y mi conciencia infinita… nadie ha podido pararnos. estoy a punto de rendirme. he estado solo por tanto tiempo. mi mente se ha dividido en dos, pero somos tres… así que ¿quién eres tú? tengo las manos de mi abuela. así que lloro al ver mis manos, porque me recuerdan a las manos de mi abuela. no sé quién fue mi padre, pero está bien. nunca compré nada con mis manos. así que nunca tuve nada en mis manos. solo mis pensamientos y mis dudas y mis… a decir verdad, he tenido problemas comiendo. a decir verdad, no debería estar aquí afuera. a decir verdad, perdí muchos amigos. a decir verdad, extraño a mi padre… hace veinte años olvidé mi edad. hace cuarenta, desde que mi padre se fue. podría odiarlo incluso hoy en día, pero incluso hasta el día de hoy lo extraño. la única vez que creí tener un hogar, yo solo le di significado a esa palabra. vivía con el agua hasta el cuello, por lo que siempre he peleado para mantener la cabeza afuera. ojalá fuera yo quien pudiese caminar sobre el agua, para cambiar el mundo… tal vez volver a ver a mi madre, o saber de mi hija. ambas, hoy en día drogadictas. una vida sin saber de ellas… una vida hermosa… todos inútiles alcohólicos… no soy ningún dios. realmente… aprendí mucho durante estos años… y las veces que le he dado la vuelta al sol. siento que he estado permanentemente frente al sol y… solo me he quemado. creo que si un auto me atropellara en este instante no lo sentiría en lo absoluto. ¿qué tiene dios en mi contra? desearía encontrar mi paz y ser libre. libre como la libertad. la libertad que todos merecemos. mírame… sé que moriré dentro de unas horas y el mundo se olvidará de todo lo malo que hice durante mi vida, porque de lo bueno ya no queda ningún recuerdo. el tiempo no espera a ningún hombre. y la muerte espera con sus manos frías. soy otro anciano para ella. mi alma no está intacta. la tuya tampoco. he estado más solo que la soledad en lo que recuerdo de mi vida. pude haber tenido mucho. pude haber hecho demasiado por los demás, pero mírame. mírame a los ojos y dime que no ves a un pecador en mí. al igual que tú. un pecador que ni siquiera recuerda su propio nombre. ¿qué haré cuando me juzguen en el portal y me llamen y yo no atienda a la voz? olvidé la última vez que fui llamado por una persona… podría tener cualquier nombre o formar parte de cualquier cosa. ¡frank! ¡frank me llamaré! y cuando esté frente a él, le diré que fui mejor persona que él, porque él me hizo a su imagen y en su imagen moriré.” empezó a escupir algo de sangre. me quedé congelado al ver la escena. cuando reaccioné, bajé lo más rápido posible en búsqueda de ayuda. encontré a dos hombres que hablaban en una esquina, tras explicarles la situación, me siguieron a toda velocidad, pero al llegar al final de las escaleras, no había nada. ni siquiera rastro alguno de sangre en el suelo. los sujetos a mi espalda no entendían que pasaba. por lo que se retiraron. yo me senté en el borde de la escalera a mirar alrededor. todo se encontraba en silencio. ese día, llegué a casa más tarde de lo usual.

Escrito por Joab Huc.

Joab Huc nació en el año 1997 en la provincia de Colón, Panamá. A sus 17 años fue reclutado por Luis Wong Vega para formar parte del Grupo de Poesía Contemporánea Colonense. Con quien entonces publicó su primer poemario “nirvana, NEGADO.” dentro de la publicación colectiva Novísimos: Nuevas Voces Poéticas Colonenses. Ha participado en múltiples festivales y recitales a lo largo de Panamá. Festival Internacional de Poesía Penonomé en Abril 2016, Festival Internacional de Poesía Ars Amandi 2016, Festival San Francisco de la Montaña 2017, solo para mencionar algunos. Además de poeta, es cantautor, cuentista, ensayista y recientemente ha incursionado en el campo de lo audiovisual.