A todo el mundo le suena la historia de nuestra primera madre Eva, pero no tantos conocen la existencia de otra mujer que vivió en el Paraíso antes que ella: Lilith. Conocí a este personaje hace ya varios años, gracias a afamadas series como Evangelion o True Blood, de ahí surgió mi interés por ella y comencé a indagar sobre su historia. La leyenda cuenta que fue la primera pareja de Adán, anterior a Eva y es una figura que no puede pasar desapercibida a nadie que se interese por el feminismo y la mitología.

El mito de Lilith es de origen mesopotámico, estuvo muy arraigado en la cultura hebrea, pero cuenta con escasas referencias artísticas, ya que su recepción ha estado siempre bajo la sombra de su más afamada sucesora Eva.

En las pocas obras en las que aparece se la suele representar como una mujer muy bella, con cabello largo y rizado, rubio o pelirrojo generalmente. Una de las más hermosas imágenes de este personaje fue la que nos dejó el pintor británico John Collier en el siglo XIX.

Según una colección de interpretaciones de textos antiguos del siglo XVII, Dios creó a Lilith del mismo modo que había formado a Adán, del barro y no de su costilla, como más tarde crearía a Eva. Esta idea surge concretamente de la interpretación de la siguiente frase del libro del Génesis: “Y creó Dios al hombre a imagen suya; a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó”.

A pesar de eso Adán y Lilith no consiguieron llevar una relación armónica en el Jardín del Paraíso. Cuando Adán deseaba tener relaciones sexuales, la mujer se sentía ofendida por la postura que él quería adoptar: “¿Por qué he de acostarme debajo de ti? Yo también fui hecha del polvo y por tanto soy tu igual”. Ambos estaban hechos de la misma tierra y al mismo tiempo, y por eso ella exigía igualdad y no toleraba ningún tipo de sumisión.

Como no quería subordinarse al hombre, Lilith pronunció el nombre de Dios en vano, abandonó el Edén y se instaló junto al mar Rojo y se unió con el demonio Samael, con  el que engendraría otros demonios.

El judaísmo la utilizó como encarnación del concepto del mal relacionado con el erotismo y la sexualidad y la convierte en un demonio que rapta a los niños de sus cunas por la noche y en madre del adulterio, que concibe hijos con el semen que los varones derraman involuntariamente cuando están durmiendo. Además se la considera también como la madre del mito gótico de los vampiros y precursora de la noción de la “femme fatale”.

La demonización de Lilith es una crítica a las relaciones sexuales extramatrimoniales y a una sexualidad más abierta de la mujer.

Lilith fue la primera mujer en el mundo, y no fue una mujer cualquiera. Fue la primera feminista, una mujer valiente que no consintió que nadie la sometiera, que se rebelaba ante cualquier situación opresiva o injusta y que buscaba la igualdad en el trato con el varón. Un modelo inspirador para el feminismo.

 

 

Fuentes:

https://es.wikipedia.org/wiki/Lilit

https://www.abc.es/cultura/20150914/abci-lilit-mujer-adan-tradicion-201509132022.html

http://www.letraslibres.com/mexico-espana/lilith-una-figura-feminista-entre-la-tradicion-y-la-posmodernidad

Ramon, Artur. Eva y Adán, tras la sombra de Lilith en “Falsas sirenas son” (pp. 30-38)

 

Fotografía de portada:

Aleksey Klenov (Inspirada en el cuadro “Lady Lilith” del prerrafaelita Dante Gabriel Rossetti )

Escrito por Marta Castaño

(Pamplona, España, 1988) Licenciada en Filología Hispánica y graduada en Información y Documentación. Bibliotecaria errante, apasionada por la literatura en todas sus formas, lectora siempre y escritora a veces.