El devenir de Occidente en décadas recientes, tan incierto y problemático, ha generado paradigmas de pensamiento y acción dirigidos a satisfacer contextos específicos en la conformación política, social y económica de nuestro tiempo.

En este sentido, la denominación -por no decir categoría historiográfica- de la posmodernidad, ha dirigido la inercia de las cosas a vislumbrar a la poesía y al poeta en nuevos entendidos, distantes de los roles tradicionales asignados a estos en siglos pasados, fundamentalmente el XIX y el XX.

Partiendo de lo anterior, se plantea el cuestionamiento “Poesía y poetas ¿Para qué?”   – parafraseando al historiador mexicano Luis González y González- a una mínima muestra de poetas, editores y académicos del ámbito mexicano e hispanoamericano, buscando en la diferencia de sus respuestas algunas nociones de certeza y orientación en el perpetuo tránsito del tiempo y por ende, del quehacer poético.

Retrado Sid

Sidharta Ochoa (Tecate, Baja California, 1984) Escritora y ensayista, Fundó Abismos Editorial y recientemente  Abismos, la revista. Autora de los libros: Tatema y Tabú, Estética de la Emancipación, Historia de las feminazis en América y Radical Chick. Becaria en la Categoría Jóvenes Creadores del FONCA y del Fondo Estatal de Baja California en cuento y novela en tres ocasiones. Colaboradora en la revistas Lee Más de Librerías Gandhi, Nexos y de la revista Río Grande Review de la Universidad del Paso Texas. Traductora en Harper Collins México.

«No sé responder para qué poetas pero sí para qué la poesía y mi respuesta no es de naturaleza retórica si no que está relacionada con mi experiencia. Siempre procuré mi formación teórica dura pero no así mi formación sensible, la poesía fue lo que me acercó a otras manifestaciones no tangibles de la palabra escrita. Me explico: creo que la teoría y la filosofía explican fenómenos esencialmente observables, ojo no estoy diciendo que deban ser ciencia para ser, pero sus aproximaciones son a cosas que podemos tocar, observar, ver, experimentar. Mientras que la poesía se acerca a lo inefable. En este sentido la poesía se sitúa por fuera del poeta, o del autor si hacemos caso a la noción de autoría. La poesía ¿para qué? para acercarnos a “esa parte cálida del ser humano” que decía Camus. Escuchando poesía en un bar del centro Histórico de la Ciudad de México, junto con una amiga que ama la poesía tuve una experiencia rarísima. Estaba confundida y movida por cosas que estaban pasando en mi vida, y escuchando a otros leer fue como una psicoterapia instantánea, que la palabra acomodara mi ser en su centro, en el alivio. Ya había editado antes libros de poesía, pero la experiencia me hizo entender a profundidad qué es lo que busca la palabra (no racional, no teórica)».

Retrato Oriette

Oriette D´Angelo (Caracas, 1990). Editora y fundadora de la revista literaria Digo.palabra.txt y del proyecto de investigación y difusión #PoetasVenezolanas. Autora del poemario Cardiopatías (Monte Ávila Editores, 2016; Premio para Obras de Autores Inéditos, 2014). Seleccionó y prologó la antología de poesía venezolana Amanecimos sobre la palabra (Team Poetero Ediciones, 2017). Su más reciente poemario, A través del ruido / Through the Noise será publicado en una edición bilingüe por Scrambler Books a finales del año 2018.

«Para mí, la poesía siempre ha intentado retratar los rasgos más íntimos de la condición humana. El género lírico abarca infinidad de temas, pero siempre me llaman la atención aquellos poemas que buscan retratar con honestidad lo más profundo de nuestra humanidad. Como lectora también creo que la poesía puede generar cambios individuales y sociales. Por ejemplo, siempre me interesa leer y escribir poemas que trasciendan mi individualidad y busquen insertarse dentro de una conciencia mucho más colectiva. No soy solo Oriette cuando escribo, soy muchas mujeres. Temas como la violencia y el feminismo van a estar siempre presentes en mi obra. Desde esta perspectiva, sé que la poesía puede generar en el otro un lugar donde reconocerse y salvarse. Muchas personas dicen que la poesía no salva, pero para mí sí lo hace: la lectura salva, reconocernos en la mirada de los otros, salva».

Retrato DiegoDiego Quintero (Taskent, Uzbekistán, 1990) Estudiante ocasional de literatura y filosofía en la Universidad Nacional de Costa Rica. Ha participado en diversas revistas culturales, musicales y literarias independientes; incluyendo Círculo de poesía (México), Punto en línea (México), Digo.palabra.txt (Venezuela) y Heavy Feather Review (U.S.A). También es coeditor en la revista Antagónica. Entre sus publicaciones tiene un poemario titulado Estación Baudelaire (Ediciones Espiral, 2015) y otro llamado Taskent soledad ultra (Ediciones Espiral, 2017).

«Soy una persona ambivalente. Mis ideas sobre estética también lo son. En ese sentido me suscribo al concepto de “Pensamiento complejo” de Edgar Morin. Esto en contraste a muchos quienes someten la poesía a camisas de fuerza ideológicas posicionándola en eternas dicotomías de una manera muy alejada a la naturaleza misma del oficio, es decir muy alejada de sus practicantes y sus lectores. Me explico: se tiende a posicionar el quehacer en lugares supuestamente irreconciliables, ya sea, por ejemplo, conferirle un aspecto político en contraste a uno artístico o darle el título de inútil en contraste al de fundamental ante todas las prácticas humanas o asignarle un límite teórico antes que uno vivencial y así ad infinitum. Me parece más acertada la posición que coloca la poesía y demás géneros de la literatura en un espectro, donde cada quien puede moverse a voluntad.

Personalmente, mi trayectoria en ese espacio pretende explorar ideas, conceptos haciendo pequeños hincapiés en mis observaciones, conjeturas, en esos halos dejados por las experiencias (no puedo decir que las experiencias en sí). Al final amarro todos estos intereses bajo la música y la cadencia de las palabras. A veces simplemente quiero escuchar música, saber dónde está la música».

Retrato Jorge

Jorge Posada (México, 1980). Autor de Habitar un país es llenar de tierra una piscina (Liliputienses, España, 2016) y Depresión tropical (Polibea, España, 2017). Ha colaborado en las revistas y proyectos Transtierros, Playboy México, Punto en Línea de la UNAM, Bongbooks Poesía Mexa.

 

 

  1. Para conservar el trabajo de algunos periodistas. Cada año alguien escribe una columna que se titula: “Insólito. Aunque usted no lo crea en el siglo XXI aún se lee, escribe y edita poesía.”
  2. Para jugar y enfadar a los pragmáticos y a los lingüistas. La función del lenguaje no es la comunicación.
  3. Para detener. Un uruguayo opinaba que la utopía servía para avanzar. La poesía frena. Hace que las personas se detengan en cada sonido y grafía.
  4. Para hacer una marca en el cemento. Un poeta asegura que la única construcción intacta de la Edad Media es la Divina Comedia. El siglo XX cabe en “Hay cadáveres” de Néstor Perlongher.
  5. Para pensar mientras la computadora enciende. Trabajar durante horas con palabras o fragmentos de palabras. Analizar durante años discursos o fragmentos de discursos. Algunos creen que la poesía llega gracias a la inocencia, la inspiración, la estupidez, la locura o el espíritu, son los mismos que aceptan que el poder, la política y la economía provienen de las mismas fuentes.
  6. Para desorientar. De lo que no se sabes es mejor no… o Trébole ¡ay! o aloha ua a».

Eva retrato

Eva Castañeda B. (Ciudad de México, 1981) Escribe poesía, ensayo y crítica literaria. Es Doctora en Letras y profesora de literatura en la FFyL de la UNAM. Actualmente realiza una Estancia Posdoctoral en el CIALC-UNAM. Lee y escribe sus próximos libros.

 

 

 

«Mi acercamiento a la poesía desde la creación y la academia ha partido siempre de una premisa: la poesía es un discurso humano. Descreo de aquellos que le atribuyen a la poesía y en consecuencia al poeta, virtudes divinas; adjetivos como “inasible”, “etéreo”, “trascendental”, me resultan vacíos, más aún, creo que tales concepciones son las responsables de que la poesía sea un género poco frecuentado porque al otorgarle estos atributos se desactiva la posibilidad de que tenga un vínculo con la realidad más inmediata. Es decir, una poesía que se describe como lo sagrado, se convierte en algo alejado de la realidad y por tanto, de la vida.

Creo también que resulta imposible hablar de la poesía en términos de utilidad o beneficio, no es que per se la poesía sirva para algo, porque si lo pensamos, por ejemplo, la poesía no puede cambiar las cosas terribles en el mundo, pero sin la poesía no hay ninguna posibilidad de que eso cambie. Hoy día da la impresión de que lo natural es la violencia y demás atrocidades, pero justo porque existe la poesía, esos crímenes son mucho más terribles, el asesinato es más asesinato y el asesino es más asesino. En ese sentido es que para mí va la poesía. Va por el mundo porque es del mundo, ese es su punto de partida y esa su razón. Una escritura que se aleja de la vida y del mundo para convertirse en un discurso etéreo e inasible es algo autista».

Retrato Erick

 

Erick Quesada Garita (Costa Rica, 1990) Estudió las carreras de Filosofía y Literatura en la Universidad Nacional de Costa Rica. Ha escrito para algunos medios universitarios y digitales. Codirige Revista Antagónica, centrada en la producción literaria joven.

 

 

 

«La poesía, el arte en general, no soporta las definiciones ontológicas. Definirla de manera imperecedera supone un error ligado a la siempre peligrosa ortodoxia, así como poco (por no decir nulo) interés por los recovecos históricos que ha atravesado la poesía y sus consecuentes trasformaciones. Intentar imprimirle un cariz utilitario adolece de similares falencias. Desde una perspectiva contextual ha servido para casi todo dando cuenta de su eclecticismo interno, de su variabilidad histórica y es que ¿alguien puede acaso censurar sin miramientos a aquellos que advierten en la poesía una experiencia cuasi mística? O a aquellos que le otorgan un uso pedagógico/político: el consenso no es una opción. La axiología estética difícilmente se pueda universalizar. Sin embargo, unas breves impresiones personales son necesarias (es mi texto, al fin y al cabo).

Una idea en ocasiones necesita de una imagen para ganar en vigor. Una imagen poética puede dar cuenta de cuestiones intrincadas y de difícil acceso; reflexionar, por ejemplo, sobre los temores más oscuros del ser humano sin necesidad de una teorización densa y en ocasiones cansada: esto quizá sea lo único indisoluble en su estructura profunda, su verdad máxima. Puede llegar a fungir, en ocasiones sin saberlo, como propedéutica filosófica, esbozando temas y problemas, sugiriéndolos, acotándolos en la densidad de un verso, de una estrofa.

El poeta es un funámbulo. Mueve los hilos del lenguaje para dar cuenta de lo dicho líneas arriba. Siempre con el riesgo del precipicio, de la muerte violenta. Siempre teñido bajo el cerco de la indiferencia y de la inutilidad. Es un motor inmóvil agonizante e imperfecto: esa es su virtud».

Retrato Ingrid

Ingrid Bringas (Monterrey, Nuevo León, 1985) Poeta, es autora de: La edad de los salvajes (Editorial Montea, 2015), Jardín Botánico (Casa editorial Abismos, 2016), Nostalgia de la luz (UANL, 2016), Otra versión de mi “Another version of me” ebook bilingüe (Ofipress, 2017) y Objetos imaginarios ( Pinos Alados, 2017)

 

«La poesía: para sobrevivir, también como  un acto de protesta.

Más allá de toda definición, la poesía salva del olvido, forma al hombre lo hace y deshace a través de la palabra. Y, por supuesto por medio de imágenes la poesía es ese espejo que nos refleja lo íntimo.

Llevo mucho tiempo preguntándome ¿para qué sirve la poesía? o ¿para qué la poesía?

a ciencia cierta y con certeza no podría definirlo, y aunque trato; la poesía siempre trasciende a lo cotidiano en mi vida, a las palabras, las letras y el lenguaje. A pesar de ser unos de los géneros más antiguos, creo que la poesía tiene todo lo que a veces no podemos decir.

En el período neoclásico se discutía sobre qué manifestación artística era superior a las demás: la pintura o la poesía. Lessing y Winkleman hicieron grandes discusiones de este tipo. En El Laocoonte, el famoso libro de Gotthold Ephrain Lessing —quien era fiel partidario de la poesía sobre cualquiera de las otras artes— es interesante ya que se pueden leer muchos de los argumentos que seguimos discutiendo en la actualidad.

En ocasiones se tiene muchos prejuicios sobre la poesía de ser muy difícil de entender, pesada etc. La poesía va más allá del escape y la belleza».

Retrato de Itzel

 

Itzel Patricia Ortega H. (Ciudad de México, 1992) Hispanista por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) – Iztapalapa. Ha colaborado en diversas publicaciones, tanto impresas como digitales, además del proyecto de investigación internacional: Romancero, Cancionero e Imprenta (Universitat d’Alacant/ UAM-I), así como en el proyecto de creación literaria y escénica La estructuradel silencio.

 

 

 

 

«En un momento histórico de dispersión estética como en el que nos encontramos (acaso de un libre tránsito por la historia de las formas estilísticas) pareciera seguir predominando el lugar común de la poesía como manera de transcendencia: una búsqueda rápida en Google [¿poesía para qué?] arroja las siguientes coincidencias <para ir más allá de las palabras/realidad/mundo> ¿más allá… dónde? Creo que debemos reforzar la función de la poesía como una herramienta para integrarnos al mundo y no para desasirnos de él; poesía para el día a día; para la socialización. Para preservar la memoria de los actos humanos; para escucharnos y confrontarnos a partir de la experiencia que el poeta (para eso el poeta) nos aporta o nos facilita mediante el lenguaje… porque la poesía es, al fin y al cabo, conocimiento».

 

 

Escrito por Aldo Vicencio

Aldo Vicencio (Ciudad de México, 1991) Poeta y ensayista, estudió la Licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es autor del poemario Piel Quemada: Vicisitudes de lo Sensible (Casa Editorial Abismos, 2017) y el videolibro Anatolle. Danza fractal (El Ojo Ediciones, 2018). Su obra ha sido publicada en diversas revistas literarias en México, como Periódico de Poesía y Punto en Línea de la UNAM, Círculo de Poesía, Opción del ITAM, La Rabia del Axolotl, El Septentrión, Marcapiel y Carruaje de Pájaros, así como en diversas publicaciones iberoamericanas, como Digo.Palabra.txt de Venezuela, Revista Antagónica de Costa Rica, Enfermaria 6 de Portugal, La Galla Ciencia, El Coloquio de los Perros y la revista penúltiMa en España, entre otras. Ha sido incluido en la antología española Nueva Poesía y Narrativa Hispanoamericana (Lord Byron Ediciones, 2016).