Loja, ciudad cultural, cuna de artistas del último rincón del mundo. Loja, ciudad que duerme entre ríos y cerros y se despierta tímida y callada con el primer sonido de gallos y relojes.
He dicho:

¿Dónde están los poetas lojanos?
Alguno ha respondido: Aquí estamos.
He llamado de nuevo

¿Dónde están los poetas?
Y más voces se levantan de su sueño y escriben en el aire su poema de esqueletos que bailan la danza de la nostalgia, de cicatrices que arden con el fuego de la ausencia, de médulas que engendran la sombra del pasado.

¿Dónde están los poetas?
Y ella me habla del cuerpo del deseo, ahí donde el sueño es apenas una fruta que roza los labios.
Y otros poetas me hablan sobre hilos que tejen ausencias, de animales que nacen de la herida del vacío. Ahí, donde los párpados se cierran y la noche es el único credo irrevocable que podrá terminar con todo y empezarlo todo.
Como un eterno ciclo. Como un ojo que ha aprendido a hablar el silencio. ..

Los poetas hablan de sus sueños, de los conejos que crecen en lugares anacrónicos. Los poetas susurran de dioses y de todas las mentiras que nos decimos en secreto para pertenecernos.

¿Dónde están los poetas lojanos?
Están aquí, y todos ustedes, quedan invitados a escucharlos…


Pamela Cuenca (1996)

MANIFESTACIÓN DE LA NADA

Veintiún años, todavía. Saqué la nariz igual a la de mi padre y siempre me pregunté por qué no saqué la de mi madre: más perfilada, más perfecta, menos insolente. Tengo las manos pequeñas, arrugadas y en ellas cicatrices. Piel morena: no entiendo por qué las únicas partes blancas de mi cuerpo son las estrías. Mi sombra es la silueta de la ausencia. Acaricio mi rostro para encontrar grietas en mi frente, debería hacer caso y dejar de fruncir el ceño. Debería dejar de inhalar humos blancos y concentrarme más en escribir. Usar mis manos para otra cosa que no sea degollar corderitos en mi mente.Es cierto cuando dicen que las mascotas se parecen a sus dueños. Al igual que las parejas, como si buscaran amarse a sí mismas a través del otro, por eso inquieren semejanzas: físicas, psíquicas, emocionales.- Supe una tarde que había subido cuatro kilos cuando me dijeron que al fin podía donar sangre. Pero supe también que la tormenta se avecinaba cuando me diagnosticaron una “enfermedad crónica” y lloré en el baño. Descubrí que acariciar un gato es lo mismo que acariciar al tiempo. Que bailar tango bajo la lluvia en mitad de la calle puede ser lo más arriesgado, hermoso y tonto posible. No quiero volver a tener nueve años, no quiero volver a las muñecas ni a las canicas. Quiero quedarme en este instante en el que suenan las teclas y todo parece calma. Escúchame mientras me lees. Toma mi mano a pesar de la melosidad. Algún día tendré hijos y rogaré que no saquen mi nariz sino la de su padre, probablemente se repetirá la historia. Pero hasta mientras solo abrázame.

-Loja, en el único rincón de mi habitación donde coge la señal del internet, entre el 08 y 09 de abril. Ahora mismo 00:37.


Fe Balbuca (1992)

Mientras te pienso

No tengo ideas, vacía desciendo en el limbo espiral
¿Qué hago? ¿Vuelo con María?
¿Juego a excitarme mientras te pienso?
Dame aguardiente para arder como la hoguera que funde mi pecho.

Hoy simplemente hablaré de tus prohibidas cavidades.
de tu mundano cuerpo labrado con polvo de estrellas.

Deja de dibujar líneas de oscuros laberintos
en los que modelo mis ansias
formando el camino de nuestros labios resecos
Me atrae al infierno el imán de tu mirada
con su oculta geometría.

He desnudado tus fantasmas a través de estigmas
oscuros y lánguidos
Voy hablar de tus manos fogosas escribiendo en mi carne una historia
de mis piernas que explotan de placer y gozo
del infierno de unas curvas desnudas que funden mis deseos
de ardientes venas
del fuego que dejaste sobre mi cama
de mi cuerpo que arde mientras te pienso


Tania Salinas Ramos (1990)

Pronostico que un trozo de tortuga incansable dormirá esta noche en mis ojos. La penetración de los animales consiste en ensuciarme la luz. Hace chance dejé de ser blanca. El credo de mi abuela fue un elixir mal hecho y encima caducó cuando la moralidad se define en las canillas.
Mi entrepierna es el no-purismo
Si la poesía se corresponde con los disturbios del tiempo en el cuerpo entonces transgredo el alba que tanto me gusta y pongo los cuellos nevados del cisne a fornicar con el vacío.
A los quince años le dije a mi cuerpo “déjate llevar”…
Hoy intento sentirlo a solas, pero muchas partes han migrado en las piernas, en los ojos, en las yemas de los dedos de todos quienes se limpiaron en mí el silencio. Supongo que tenerse a sí misma es haber impuesto el canibalismo en los otros. /Yo/ me pertenezco en la medida que el prójimo ha deglutido mi soledad y me ha revelado en el lienzo del agua.
Lo que hago pone en evidencia quien soy.
Una mentirosa inventa vidas no vividas para escupir en los oídos del interlocutor.
He usado tanto mi vida que necesito pegarme la carne al esqueleto para no mostrarme desnuda en público. Soy un todo carente de sus partes, por tanto, una hembra en estado de descomposición. Usted y yo nos vamos pudriendo a diario. No se asuste cuando el pasado en el retrovisor sea un cuervo desintegrado en más cuervos. Solo al pasillo la bruma, solo a él.
Lo que escucho evidencia que guardo un trozo de azul-turquesa y canicas negras embarradas de mermelada.
Soy un animal blanquinegro desentonando en las partituras de los seres ilesos que idealizan su reflejo. Vapulear a la poesía es como perder el ritmo del goteo.
Grito y grita el verso.
Me ensucio y el verso se mancha.
Me escondo y el verso habla.
Miento tanto que me enorgullece romper la concepción de mí misma, a la vez que le exploto los tímpanos a la estrofa con frases en tono sado-masoquista y signos de puntuación de tan rojo-calientes casi
                               NEGROS.


Byron Carrión (1988)

Probarse prendas
“Antes que me escribas”

Buenos días, te saludo desde mi bicicleta, gafas y un cigarro,
desde hace días que vuelvo a ponerme toda la ropa de la ciudad,
y ninguna me queda bien,
me he rasurado y cortado el cabello,
y no me queda bien,
me he acomodado el cuello y la camisa,
y no me queda bien,
he dejado de fumar y beber,
pero ninguna me queda bien,
me he lanzado el llanto de una ciudad en la cara
y mi cara está con aceite
y ninguna cosa que haga me queda bien,
y que importa todo eso,
si lo que quiero es morar en los márgenes invisibles del canto a la madrugada,
la madrugada del sábado sin sabanas,
y todo este espectáculo es para pedirte un beso,
un pucherito y lanzo los disfraces de esta ciudad al río.


Patricio Vega Arrobo (1987)

Escozor

Escozor recorriendo mi cuerpo en la herrumbre de la noche/ La nostalgia perfora mi alma y escribo una lápida sobre la hoja en blanco

El drástico fuego del olvido envuelve mi efigie
arde la médula a la sombra de los ojos

Arde la médula
y arde el esqueleto tras la cáscara corroída

En mi lengua poseo la cicatriz del fuego / y cuando hablo emano azufre/ todos huyen de mí/ repudio esta confesión y el abandono de mi sombra/

El escozor aguijonea mi sangre/ se me escapan los hijos/ un colibrí de aire picotea mi lánguida figura/ veo a mi madre sujetar su corazón a la cruz para no sucumbir/ yo no puedo hacerlo/ escaseo de corazón/escaseo de jardín/ escaseo de una cruz

Pervivo con un manojo de esperanzas enraizadas en el tórax/ donde insectos de luz iluminan la herida abierta por donde aflora un esqueleto carbonizado en la lengua de un dios en llamas

Ardo por dentro y duelo por fuera

Afuera duele mi nombre/duelen mis pasos/
duele mi mano que escribe en la herrumbre de la noche


Ramiro Cueva (1984)

Tú y la mañana

Tus párpados abanican colores de plata y bronce
en la sonrisa de la mañana,
es bajo la voz del sol
donde aparece la dulce sombra
que traes tras tu cuerpo,
miro al dios de la piel que te acompaña
a las esferas semi cerradas
que bajan doradas desde tu cielo.

Cuántos latidos dejas a tu paso
enredados en el aire
agonizando en las ventanas,
un reflejo sexual de cuarzo
salta de cada paso que dejas en la baldosa
con un eco
de perfume y alegría,

Dejas duda, misterio, un aire rosa
que da vueltas por los ojos
en las narices de la juventud del día,
te aproximas al júbilo
con ciertas formas
aparecidas en los labios.

Tú y la mañana
parte del tiempo que vibra
seduciendo a los instantes.

 

 

 

Escrito por Sara Montaño Escobar

Sara Montaño Escobar (Loja-Ecuador, 1989). Licenciada en psicología general. Sus poemas se encuentran en revistas de Ecuador, México, Venezuela, Argentina, Colombia y España. Parte de la Antología de poesía y relatos publicada por el Municipio de Loja (2017). Relato publicado en libro cartonero “Pasaporte”, un proyecto que corresponde a tres editoriales cartoneras: Dadaif Cartonera (Ecuador), Cossete Cartonera (Francia-Brasil) y Pirata Cartonera (Ecuador-Salvador). Publicó la plaquette Génesis de ausencia (Vis-k-cha, Editorial independiente, Loja- Ecuador, 2017).