En este post presento a tres jóvenes poetas peruanos inéditos que participaron de mis talleres de poesía dictados en Lima. Ellos participan actualmente de un proyecto editorial llamado “El mar del ángel solo”.  Esta bella plaquette ha sido presentada en Lima ya tres veces con un éxito arrollador. Primero, en La Casa de La Literatura, luego, en la librería “Escena Libre” y finalmente en La Feria de San Borja. Podemos decir que en los tres casos, frente a un auditorio repleto, hemos podido compartir no solo los versos de esta plaqueta si no también una conversación con público sobre cuál fue el proceso de escritura de este material tan bello por dentro como por fuera. Miren la portada.


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Y como leemos, además de contener los versos de cuatro poetas reconocidos, que son los invitados, son 17 poéticas distintas.  17 hombres y mujeres de diferentes edades y de diferentes partes del Perú (Cusco, Lima, Ayacucho y Cajamarca) que escriben poesía y que quieren mostrarla. Este post va sobre todo dedicado a los lectores que no son peruanos y que quieren conocer qué se está escribiendo ahora en mi país. Bueno: permitanme decirles que se está escribiendo mucho, y muy bien. Aquí una muestra.

Me llamo Elizabeth Peláez Sagástegui y estudié en la PUCP ¿Por qué Literatura? Es una pregunta que aún no logro responder. Lo que sí puedo decir, no obstante, es que los años que pasé en la facultad de Humanidades fueron todo un Bildungsroman: toda una novela de aprendizaje donde habría de encontrar el sentido de mi existencia. Sentido que me llevó a inscribirme en el taller de poesía que dictó Andrea Cabel en la Escuela de Edición de Lima. Taller donde conocí un grupo humano maravilloso y donde vencí el temor de mostrarme al mundo a través de estos versos que espero puedan tocar sus corazones.35695465_180934442619959_1057278149202542592_n

N E O A N G E L U Z

Silénciame con el Pater Noster

Humíllame con la carta apócrifa

Tortúrame con el pecado nefando

Y destroza mi cuerpo en mil pedazos agónicos

Que alimentarán esta tierra sacrílega

Hasta que llegue el día de tu juicio final

J U A N A

Algunos me llaman Juana La Loca

Solo porque mi sangre

me condenó al calabozo imperial

Algunos me llaman Juana La Santa

Solo porque mi alma

salvó a los francos de la condena inglesa

Algunos me llaman Juana La Apócrifa

Solo porque mi ingenio

ofendió a esos hombres necios

que juzgan a la mujer sin razón

Y algunos me llaman Juana

Solo Juana

Porque saben que soy una dos tres

FEMINA PROPHETA

Todas las Juanas que fueron

Son y serán

El inicio de un nuevo final

 

L I B E R A C I O N

Ya no me siento como una teta asustada

Por caer en la cama secreta

Ya no me siento como una teta asustada

Por preparar una sopa de mierda

Ya no me siento como una teta asustada

Porque juzguen mi cuerpo

Antes que mi intelecto y corazón

Y ya no me siento como una teta asustada

Porque ahora soy un pájaro azul

Que cruzará el cielo nipón

Buscando el Amor Fati

 

Kevin Martell

Se me ha perdido la sonrisa de tanto pensar. Pensar en exceso nos envejece, pienso. Y ahora que vuelve a relucir el placer por leer poesía, noté que se encontraba estancada en un tramo de mi vida; la pubertad. Hijo -y muy orgulloso- de padres provincianos, nací en Lima. Los recuerdos que predominan en mi, me transportan a la calurosa ciudad de Piura, disfrutando de un bodoque con sabor a guanábana al lado de un viejo árbol de algarrobo. En mi juventud, experimentada en Lima, me ha gustado observar todo a mi alrededor, además, mis piernas no dejan de moverse, sigo caminando. Caminar es vida para mí y si escucho música es disfrutar la vida.  Y en unas de mis caminatas tuve la oportunidad de disfrutar y analizar textos poéticos en el taller de poesía “La disciplina del goce” donde conocí a Andrea Cabel, Carmen Luz Gorriti, Fausto Mercado y a todos los demás compañeros del taller. Mi nombre es Kevin Martell Mestanza, y los invito a leer estas palabras sueltas que compongo en forma de poemas.

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Eres un oasis eterno.

Tu aroma se pierde entre excrementos de aves.

Un abanico de rosas multicolor

Se marchitan en el olvidado recuerdo feliz.

(Si pudiera oír su eco en medio del dolor)

Humedece estas lágrimas secas al parpadear.

Eres un oasis eterno.

Y los cuerpos se carcomieron ayer.

Y son solo tierra sobre tierra bajo tierra.

Descansen. Sin temor.

Ha de cesar el arrebato de sus cuerpos.

 

Te he visto con una sonrisa al amanecer

Te he escuchado radiante al oscurecer

Mi recuerdo se apaga, pausa silenciosa

Mi melancolía se enciende, voraz nostalgia …

Agobiado…

Abatido…

Mis piernas se humedecen y tiemblan en medio de este escalofrío inerte

Mis músculos lloran, oye y siente el crujir

Tu cantar retumba mi tímpano

Vibra…

Te han salpicado piedras hasta parar el latido de tu cuerpecillo

Ayer: camuflaje perfecto

Hoy: expuesto como una pollada de barrio

Y una línea de minúsculas patas te abraza

La roca esférica y bello acabado, sustituyen las papas

Una melodía menos…

Huerequeque…

¿Quien cuida de ti ?

Renato Rondinelli

Estudié Bibliotecología y Ciencias de la Información en la Universidad Nacional mayor de San Marcos y cuento con una maestría de Escritura Creativa en dicha casa de estudios. Soy zurdo y me publicaron algunos poemas en la revista BUENSALVAJE. 

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Cadavérica

Apareces cadavérica

torciéndome la nuca

y amarrando mi boca por

detrás, con tu lengua hervida

Como si bailaras ese tango arrabal,

pisándome los huesos con tu taco 15.

Tú giras esa plataforma

en mi cabeza, mientras yo olfateo

tu sexo trémulo

como un animal perdido que añora tu olor

y se rompe la boca

hasta la garganta.

Y es verdad que a veces

me parece aburrida la vida

si no me duelen las yemas

de tus dedos

Si tu cuerpo

no es un dolor,

yo no te rezo

Y a pesar de que

todos estos los días

yo hice cosas para largarme de tí

Tú persistes en quedarte afilando

esas uñas negras sobre mi memoria

Por eso, cuando te arrojo

por las tardes, y te olvido

lo único que se aleja,

es mi cabeza

que rueda

y rueda

Armar

Algo de mí se pierde cuando te miro

Luego lo regresas y me construyes

con el silencio de tu cercanía.

Y tu pequeño cuerpo que brota hacia mí

se junta con el sol, las esquinas y los jirones

Se junta para que algo ocurra en tu boca.

Entonces algo siempre termine y comience en tu boca

Algo como nosotros

Imagínate que alguien utilice este lenguaje

para comprender por qué parecemos

formar parte de esta tarde.

Supón que alguien entienda

la distancia que hay en nuestra cercanía

Pienso que es perfecto cuando mi mano

se mueve en el vacío antes de coger tu mano

y luego mis ojos negros te miran

hasta que salen los pedazos de luz caliente.

Es como si todo nos alcanzara por estos días

Justo ayer pensé que deberíamos desarmar

nuestros cuerpos

para sentir que podemos juntarlo todo,

una vez más

 

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Escrito por Andrea Cabel García

Peruana. Poeta. Crítica literaria y eventual periodista. Doctora en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Pittsburgh. Manejo el blog deunsilencioajeno en lamula.pe, el portal más leído en el Perú. Están invitados a darle una mirada.