Leandro, ¿adiviná qué? Es feriado, 6 de la tarde, estamos en el parking de un gran centro comercial, vinimos en mi auto a comprar una herramienta inconseguible. Pero antes de bajarnos del coche se me ocurre preguntarte:

El que desea y no obra engendra peste, dice Blake. Vos, ahora en este instante, ¿qué estás engendrando?

Engendro las preguntas que me haré mañana para seguir en camino. Che, cambiando de tema, está lindo tu auto. Me gusta el botón rojo de la baliza, brilla como el corazón de un Transformers. ¿Lo puedo apretar de nuevo? ¡Gracias! Ojalá encontremos la herramienta que buscamos. Una vez la vi, se parece a un destornillador Philips bien finito. Si no la tienen acá es porque los bielorrusos no la fabrican más.  

¿Destino o voluntad?

No sé si sean cosas mutuamente excluyentes. Me gusta pensar que lo que llamamos destino no es otra cosa que una voluntad más fuerte que la nuestra. Una voluntad, cósmica, digamos. Aunque creo que la fuerza de voluntad hace la diferencia, a veces también es lindo sentir que uno no puede con todo. Por momentos está bueno cerrar los ojos y dejarse arrastrar por la corriente.    

¿Una omisión que cambiaría tu historia?

Creo que no podría omitir el sentido del humor como un componente central de mi carácter. Yo me tomo todo con mucho sentido del humor. Es como una forma de decirme que bueno, que en el fondo no todo es tan grave. Por ejemplo, si no conseguimos la herramienta que necesitamos para ajustar el magnetrón, no le va a pasar nada a tu microondas, de última va a seguir trayendo partículas de objetos que ponen en otros microondas al otro lado del mundo pero nada más. Definitivamente creo que si no hubiera nacido con sentido del humor hace rato me hubiera convertido en un robot asesino o en el empleado de una empresa multinacional.

¿Qué desplazamiento no te permitís?

Hace años que no me permito reptar por las paredes de los edificios. Antes lo hacía y era de lo más divertido. Lo que pasó fue que justo coincidió con la época de ese tipo que se ponía un pasamontañas y entraba a robar metiéndose por los balcones de los departamentos. No quería prestarme a la confusión, por eso abandoné. Y bueno, con el tiempo fui perdiendo mis poderes arácnidos. Pero me puse a hacer natación, que no está tan mal.  

¿Lográs un olvido de vos? ¿Cuándo?

Sí. Cuando escribo cosas extensas. Cuando tengo fiebre. Cuando toco el piano en modalidad libre. Nos pasan cosas sobrenaturales.   

¿Una condensación alienante?

Las horas, los minutos, los segundos. El reloj marca el tempo de nuestros deberes cotidianos. De chico me costó muchísimo aprender la hora. Siempre sentí rechazo por saber la hora, por esa compartimentación arbitraria del día. Cuando era adolescente mi padre me regaló un reloj Seiko hecho en Japón. Tenía una particularidad: no usaba pila, se cargaba con el pulso de la muñeca. Lo usaba sólo porque me simpatizaba que fuera ecológico pero me generaba un problema: la gente me preguntaba la hora cuando salía a la calle. Como nunca aprendí muy bien a leer las agujas, siempre daba la hora mal a la gente. Por miedo a que se me enojaran pero también por vergüenza, un día guardé el reloj en un cajón.  

También me confundo las 13 con las 15. No sé por qué. Pienso que las 13 son las 3 de la tarde. Quizás sea porque tiene un 3 al final. Como el de 13 a 15 es un típico horario de prácticos de la Facultad, ya me pasó dos veces entrar como si la clase estuviera por comenzar, sentarme y darme cuenta de que en realidad lo que pasaba era que acababa de terminar.

¿Un automatismo favorito?

Preparar café en cualquier modalidad: batido, de filtro, por cápsulas o expreso. También inventé un sistema que llamo “el sistema groover” (no sé qué quiere decir “groover” pero me gusta cómo suena). Consiste en usar esas rejillas metálicas que son para las hebras de té, pero poniendo café de filtro. Para que no se caiga, mojo el metal. Luego tiro el agua caliente y va goteando café sobre la taza. Es un desperdicio de tiempo y de recursos. Pocas veces sale bien (porque pasan algunos granitos o sale aguado), pero es lindo el aroma que se va desprendiendo del montoncito de café cada vez que tirás el agua.    

Las preguntas y respuestas se encadenaron en una red desconocida y fatigante. Nunca llegamos a salir del auto. Cierra el shopping y no compramos nada, eso nos gusta. También, que la herramienta siga siendo inconseguible, así como en la vida, como en la escritura.

yochiquitoLibroPormenores
Leandro Surce nació en Buenos Aires en 1984.

Es Licenciado en Ciencia Política (FCS-UBA), estudiante de la carrera de Filosofía (FFyL-UBA) y editor. Mención en el certamen de cuentos Vicente López, ciudad fantástica por su cuento “Limbos” (2012). Primer premio certamen de microrrelatos Revista Crac!-Literatura (2013).

Participó del ciclo y la antología Imagen te leo por invitación de la Municipalidad de Vicente López (2014). Algunos de sus microrrelatos han sido publicados en las  revistas Minificción (México, 2016; número 7), Plesiosaurio, primera revista de ficción breve peruana (2017) y Brevilla (Chile, 2017; “Antología de microrrelatos policiales”).

Obtuvo, dentro de la categoría estudiantes, el segundo premio del I Certamen de Ensayo Filosófico organizado por el Departamento de Filosofía (FFyL-UBA, 2017) gracias a su ensayo “Intemperies: Las vacaciones de Nietzsche o cómo se filosofa sin abrir el paraguas”.

“Pormenores” (Kintsugi Editora – Argentina, 2018) es su primer libro de cuentos publicado hasta el momento.

Trabaja como docente de Filosofía, Sociología y Construcción de la Ciudadanía.

Escrito por Yanina Giglio

Yanina Giglio nació en Buenos Aires, Argentina en 1984. Lectora serial que escribe, investiga, experimenta y vuelve a empezar. Incansable. Apasionada por el desarrollo de procesos creativos. Ha realizado estudios en Ciencias de la Comunicación Social en UBA. Obtuvo un PGCert en "Escrituras: Creatividad Humana y Comunicación" por la Universidad FLACSO. Es miembro fundador de Odelia editora. Coordina talleres de lectura y escritura creativas. Actualmente estudia Artes de la Escritura en UNA y el curso universitario superior "Neurociencias y educación: hacia una pedagogía del asombro" en la Universidad de Morón. Publicó: Abrapalabra: licencia para hablar (Entrelíneas UBA, 2014); La Do Te (Editorial Alción, 2015); Recuperemos la imaginación para cambiar la historia -Antología- (Proyecto NUM-Editorial Mansalva, 2017); Liberoamericanas. 80 poetas contemporáneas -Antología- (Editorial Liberoamérica, 2018). Colabora como periodista cultural en www.cineyliteratura.cl y www.liberoamerica.com y como crítica literaria todos los miércoles en el programa "Sentipensantes" por Radio Universidad Nacional Arturo Jauretche.