Yo, sí… Yo tuve una niña. Yo sí tuve una hija. Lo que pasa es que el médico me dijo que había muerto después de nacer. Y yo le creí. Bueno, en ese momento. La niña se hizo con un compañero que tuve, estábamos aquí en Colombia, él luego se fue para los Estados Unidos, se tuvo que regresar y no supe más de él. Pero bueno, el caso es que lo que se hizo, se hizo, y entonces después de que él se fue yo me enteré de que iba a ser mamá. Mi mamá no estaba tan feliz, yo ya tenía veinticinco y no había querido casarme ni con ese ni con ninguno de los compañeros que tuve, eso en la época ya era un escándalo; a los veinticinco y habiendo tenido novios yo ya era toda una solterona, mi mamá vivía ofreciéndome siempre, y cada vez que ella arreglaba un matrimonio yo salía con la excusa de que me iba a trabajar y me devolvía para los Estados. Fanny sí me apoyó en todo, ella tampoco se dejó casar tan fácil.

Bueno, Marina y Fanny me llevaron al médico, que era amigo de Rafael. Todo estaba bien, con Fanny ya le habíamos hecho toda su ropita, yo había comprado todo, tenía su cuna, su cuarto, todo… Y llegó el día. El médico dijo entonces que tenían que hacerme una cesárea porque el bebé estaba muy grande… y uno sin saber de eso, no hubo más que decir que sí. Entonces me durmieron, pero…  ¿sabe, mijita?, eso no fue normal. Yo ahora veo esos programas de cómo tienen a los bebés por Discovery y digo que conmigo fue diferente. Yo dormí todo el tiempo, desde el día anterior me durmieron y no supe más. Después, me despertó una enfermera, me sacudía por el hombro y me decía ¡es una niña, es una niña! Y me la mostró: estaba a los pies de la camilla, en una de esas mesas en las que ponen a los niños cuando nacen, yo sólo le vi su pelito y la oía llorar, es una cosa que no olvido, ¿sabe?, como esta parte de la cabecita —dice, tocándose la coronilla con la mano—. Esa imagen siempre me ha quedado grabada, así como la emoción que sentí. Pero, como le digo, eso no fue normal porque yo inmediatamente me volví a quedar dormida.

Cuando me desperté fue que se me vino el mundo encima. Entró el médico y me dijo que mi niña se había muerto. Yo no lo podía creer y les pregunté a Fanny y a Marina qué había pasado, pero ellas me dijeron lo mismo, que se había muerto en la noche y que no me habían podido despertar en esos días porque yo estaba muy mal, muy débil; que ya la habían velado y que la habían cremado. Yo salí devastada del hospital, dos semanas después, pero, mijita, a mí no me dolía nada. Les pregunté por qué me habían dormido todo el tiempo, ellas no supieron, sólo dijeron que así ordenó el médico y que mi mamá dio la autorización, y son mis hermanas, yo les creo, aunque lloré mucho por mi niña, por no haber podido ni siquiera despedirme de ella. Pero los días pasaron y me tuve que reponer de eso rápido, porque seguían insistiendo en casarme. Me regresé a los Estados y seguí con mi trabajo allá, pero pensaba mucho en mi niña, aunque no le conté a nadie.

Una vez, en unas vacaciones que estaba aquí, cuando ya habían pasado años, me puse a hablar con Fanny de la niña y de cómo hubiera sido si no se hubiera muerto; entonces se me vino otra vez el mundo encima cuando Fanny me dijo que sería linda porque era blanca, rubia como la abuelita… Yo… yo no dije nada, pero ese día tampoco se me olvida, sabe… ¿Y sabe por qué? Porque yo vi a mi niña, yo le vi su cabecita y su pelito era negro y… y blanca, blanca no era… y… Yo creo que a mí me cambiaron a mi niña, me la cambiaron por una muertica. Yo no le dije nada a Fanny, yo nunca les dije a ellas. Me regresé inmediatamente para los Estados y… y no hice nada, pero pensaba tanto, pensaba en mi niña, ya no pensaba en por qué no me había podido despedir, sino en por qué me la habían quitado. Pensaba tanto, mijita, ¿sabe? Uno empieza a atar los cabos ¿Por qué no me despertaron para ver a mi niña más tiempo o para darle el pecho? ¿Por qué dormí tantos días y dijeron que yo estaba débil y con anemia, a pesar de que yo me sentí bien cuando salí y hasta había engordado? ¿Por qué cremaron a mi niña si a mí nadie me preguntó y ni siquiera me despertaron para avisarme hasta días después? ¿Por qué no les dijeron mayor cosa a mis hermanas o a mi mamá, por qué no les mostraron la niña apenas había nacido, cuando yo la oí llorar, y después sólo les entregaron una niña muerta y les dijeron que la cremaran?

—Entonces hizo una pausa larga. No lloró, pero duró un buen tiempo con los ojos inundados mirando por la ventana; sin darme cuenta, me había cogido la mano y me la apretaba como si fuera su niña desaparecida y no quisiera soltarla nunca por miedo a volverla a perder—.

Sabe, mijita, yo creo que eso fue culpa de mi mamá, por ponerme ese nombre… Soledad, me condenaron, me condenaron, desde que nací, a estar sola. Pero… pero no sólo por el nombre, no… Yo creo que mi mamá y el médico… Mi mamá no quería a mi niña, y era porque no iba a tener papá, eso en esa época era como… Pero yo la amaba, a mi niña. El médico era amigo de ella, conocido de Rafael, yo creo que ella algo le dijo, que esa niña sin papá para qué, y entonces me la cambiaron por una niña muertica y por eso me durmieron por más tiempo. Porque mi niña estaba sana, yo la oí llorar, yo me acuerdo. ¿Entonces por qué se iba a morir de la nada? Y bueno, eso a veces pasa y más en esa época con los bebés, pero… ¿por qué no me dejaron verla? Mi mamá antes de morirse me pidió perdón… Yo no supe de qué, porque no me dijo, pero yo creo que fue de eso.

Yo pienso en eso siempre, mijita. ¿En dónde estará mi niña? Ya será ella un poquito mayor que Amparo, ya tendré yo nietos… Yo pienso y le digo a Dios que ojalá haya caído en buenas manos, que sea feliz. Pero no la olvido, yo pienso en eso todos los días y veo en televisión cuando los hijos buscan a sus padres y pienso: ¿qué tal me haya buscado en todo el tiempo que yo viví en los Estados y nunca me haya encontrado y piense que yo la abandoné, que yo no la quería? Yo aún veo esos programas y pienso… Tengo como esperanza de encontrarla algún día. ¿Sabe? Yo creo que eso es lo que no me ha dejado irme, que tengo una deuda con mi niña, pero yo quisiera irme rápido para saber qué fue lo qué pasó. ¿Qué fue lo que pasó con mi niña?

Escrito por Meliza Delgado M

Bogotá. Mujer. Bogotá. 1992. Antropóloga y cronista. Magister en Escrituras creativas para Audiovisual EICTV. Laboratorio de experimentación y creación literaria en La Pecera Cultural. Ha publicado crónicas en Antología Relata, Colombia. Escribe desde las entrañas, con una perspectiva feminista y con la convicción de que las palabras y las historias que construimos con ellas, son herramienta y material de construcción para amanecer mundos. Abraza nuevas posibilidades de sentir, ser y pensarse la cultura y sus productos. Sobre todo, asume el amor como un arte creativo, un espacio de construcción y el atreverse a de-construirlo como un acto revolucionario.