Mariah Whelan (1986) es una escritora británica que vive en Manchester y en Oxford. Se graduó en Queen’s University y en la Universidad de Oxford, tanto en Literatura como en Escritura Creativa. Es la directora del Centro de Escritores de Oxford [Oxford Writers’ House], un centro que conecta a los escritores a través de toda la comunidad de Oxford. Además trabaja en el Centro de Nuevas Escrituras [Centre for New Writing] donde investiga sobre las memorias traumáticas en la ficción contemporánea irlandesa.

Su novela, que está escrita en sonetos, La Ciudad de los Ríos [City of Rivers] fue preseleccionada para el prestigioso premio Melita Hume y el The Bridport Prize, y ganó el premio AM Heath, Algunos de sus trabajos fueron publicados por The Open Ear, The Irish Literary Review, Cadaverine, Ash, The Seamus Heaney Centre Digital Archive, Rebel Poetry Ireland’s Fathers, What Must be Said y Tidelines.


Eres la directora del Oxford Writers’ House, también escritora, ganaste muchos premios, eres docente en la
Universidad de Manchester, estudiaste en la Universidad de Oxford, entre otras cosas. Desde tu punto de vista, ¿Qué fue lo más importante que pasó en tu carrera?

Lo mejor que pasó en mi carrera fue la suerte de mi nacimiento porque nací en una familia estable, orientada a la educación y las artes, y viví en una zona rica del Reino Unido. No hubiese podido escribir mi novela Ciudad de los Ríos [City of Rivers] si no hubiese ido a la Universidad de Oxford, y no podría haber ido a la Universidad de Oxford sin todo mi esfuerzo, sí… pero una vez que ingresas a la universidad, tienes que firmar un documento llamado “garantía financiera” el cual garantiza que uno puede pagar y cubrir todos sus gastos de manutención. Mis padres firmaron un contrato con un abogado asegurando que si había algún problema con las finanzas, ellos iban a vender su casa. Mucha gente no tiene ese recurso y simplemente no van a la universidad. Mi éxito tiene relación con mi privilegio, y eso es bastante normal en el Reino Unido. Nos perdemos muchas voces interesantes a raíz de esto, y esa es la razón por la cual desde el Oxford Writers’ House intentamos generar un espacio en la ciudad donde todos puedan participar de la escritura, no solamente unos pocos privilegiados.

Viviste en Barcelona por un año ¿Cómo es vivir en Barcelona para una poeta británica?

 Tenía una visión totalmente distinta de lo que significaba ser una “poeta”. Me mudé a Barcelona por un mal de amores, y escribir me ayudo a negociar con ese dolor y deseo. Escribir era algo que hacía cuando me sentía sobrepasada. Necesité trasladar eso al papel. Así que mis poemas eran unidimensionales, y yo no le prestaba atención a la forma ni los editaba. Los poemas eran amorfos. No los compartía con nadie, eran muy privados.

De hecho, pasaba mucho tiempo sola en Barcelona, pero esa soledad era lo que necesitaba para sanar mi corazón. Escribir era parte de eso.

Con respecto a ser británica, aprendí que la gente me aceptaba mejor cuando les decía que era irlandesa… Así que hacía mucho eso!

Ídem pregunta anterior, pero con Japón. 

No escribí ni un poema en Japón. Dicho esto, tuve algunas experiencias que contribuyeron a mi emergencia poética. Por ejemplo, viaje al Monte Koyasan y fue una experiencia que sobrepasa las palabras. Eso era un poema. Siempre pienso en la poesía y la vida como una interacción entre dos niveles, el real y las asociaciones de la vida que existen dentro de lo real. En Koyasan, quizás porque es muy viejo o muy sagrado, ese mundo escondido que uno trata de encontrar a través de la poesía es el mundo real. Caminar en esos bosques, templos y cementerios es caminar a través del poema. Esa experiencia me permitió tener más armonía con la vida dentro de lo real, y probablemente también me empujó al camino poético.

Hay un programa de TV que se llama Problemas muy británicos [Very British Problems]. Me preguntaba qué pasaría si el nombre fuera, en su lugar, Problemas de Poetas Británicos ¿Qué problemas tendrían los poetas del Reino Unido? Porque tengo la sensación de que hay mitos alrededor de la idea de que los poetas británicos tienen menos problemas que los del resto del mundo, especialmente si fueron poetas con una educación privilegiada.

¿Qué es más fácil para nosotros? El mayor problema que enfrentan los poetas es posiblemente ¡EL DINERO! La vida es tan cara aquí: los alquileres, el transporte, los impuestos, la comida, pero en particular en las artes y en particular en la poesía, la gente muchas veces espera contar con medios independientes y trabajar gratis. Incluso si uno publica con editoriales grandes, no va a poder vivir de eso. Tienes que hacer actividades complementarias como la docencia, y el pago muchas veces es muy bajo.

Mucha gente tiene trabajos de otras cosas, claro, pero eso es difícil. Yo lo hice por mucho tiempo, levantarme temprano, a las 5am, para escribir, después ir a trabajar, después leer a la noche…y es duro. Escribí un trabajo entero así, y no lo volvería a hacer. Es muy agotador. Nuevamente excluye a muchos escritores que no pueden permitirse trabajar gratuitamente. Y eso hace a la poesía británica menos interesante, porque se vuelve solo para gente con ciertas experiencias, que es la que puede participar.

¿Te gusta algún escritor hispanohablante?

Me gusta Lorca porque lo tuve que traducir en una de mis clases. Fue muy interesante porque tenías que traducir sin tener manejo del idioma español. Tenías que tratar de meterte en los sonidos del poema y tratar de encontrar el sentido en su contexto. Así que Lorca siempre tendrá un lugar en mi corazón.

Uno de tus poemas de la Ciudad de los Ríos dice, “el río debajo de mí, respirando como lo hacen todos los ríos” Pienso que hay muchas personificaciones en tus poemas ¿Qué piensas de esa afirmación? 

¡No pienso en objetos inanimados como inanimados! ¿Qué es lo más inamovible en lo que puedes pensar? ¿Una montaña? ¿Un pedazo de plástico? ¿Metal? La verdad es que están en constante movimiento, pero nuestras vidas son tan cortas que parecen permanentes, y algunas veces, sin vida. Pero si uno está quieto y presta mucha atención, todo está activo con su propia vida, desde los ríos hasta el asfalto. Amo eso. Amo sentirme perpleja ante la vida que se derrama alrededor mío. Me siento cómoda en cuanto a qué tan pequeña y abierta eso me hace sentir. Me voy a morir en los próximos cincuenta o sesenta años (si duro eso) pero mis átomos siempre estuvieron aquí, solo que en formas diferentes. Así que, definitivamente, ¡Los objetos juegan un rol importante en mi poesía!

¿Cuál es el lado más “cool” de la poeta Mariah Whelan?

Oh, no soy cool! Vivo en una casa campestre, no hago demasiadas salidas, hago largas caminatas y me estreso mucho con el trabajo. Encima pierdo mucho tiempo tratando de calmarme, hago yoga y meditación. Antes era cool. Me sentía más cool cuando montaba mi bicicleta y andaba alrededor de Europa, tocando música en la calle, durmiendo donde quería, y teniendo aventuras.

En el mundo sigue habiendo sexismo, racismo, opresión… ¿Qué impacto tiene esto en tu escritura?

Tiene un impacto total en mi escritura, y no necesariamente de una manera positiva. Solía pensar en mí misma como una poeta muy apolítica. Principalmente porque escribía sobre mis experiencias y sobre el amor. Pensaba que la política era algo que hacía otra gente. Pero recientemente, me empecé a dar cuenta que excluirme de lo político es, en sí mismo, una afirmación política. Por ejemplo, todos los personajes en mis libros son blancos. Blancos, para mí, era el marco existencial por defecto porque es mi experiencia de vida. No lo hice de manera consciente. Estaba escribiendo sobre mi vida. Sin embargo, cuando uno hace arte, eso refleja que sin cuestionamientos, uno está contribuyendo a la idea de que el mundo de la ficción y la poesía es, por defecto, blanco. Eso es enormemente problemático. Es la supremacía blanca inconsciente. Mi trabajo empezó entonces a cuestionar la construcción de lo blanco de una manera mucho más alerta. Empecé a pensar que si no estás lidiando con estas cuestiones, tu trabajo también es parte del problema. Y yo no quiero mi arte como un agente del sexismo, el racismo y la opresión, ya sea consciente o inconscientemente. Eso no está bien.

 ¿Por qué un hispanohablante que nunca leyó a un poeta contemporáneo británico debería leer tus poemas?

Dios, ¡Que pregunta más difícil de responder como escritora! Nunca sé bien que quiere leer la gente. Dicho eso, mucha gente me dijo que lo que le gusta de La Ciudad de los Ríos es su retrato de la sexualidad y el deseo, las realidades de  una mujer joven. También les gusta por la manera en que lee ese mundo a través del cuerpo, y el uso de los sonetos desde el diálogo entre amantes.

La Ciudad de los Ríos es una publicación un poco vieja, y mi trabajo reciente va a ser más interesante por la sensibilidad con el mundo en el que vivimos y su atención hacia la política británica y la ideología a través de los marcos de la familia y el trauma. Pero seguramente hay otros poetas que leer antes como Sophie Collins, Mary Jean Chan and Kayo Chingonyi!

¿Cuáles son tus próximos proyectos?  

Recién empecé mi último año de mi doctorado y ese es mi principal proyecto para mis próximos 12-18 meses. Estoy trabajando en un nuevo poemario y en una tesis sobre las memorias traumáticas en la ficción irlandesa contemporánea. También tengo un libro que está por salir el próximo año y voy a tratar de no meterme en muchas otras cosas, así puedo darle a mi libro y a mis dos tesis toda mi atención!

También voy a seguir dirigiendo el Oxford Writers’ House, y voy a tratar de tener mejores fondos para poder expandir lo que hacemos. Mi objetivo principal es leer más. Estoy tan ocupada muchas veces que no puedo leer poesía por semanas, y es tan importante leer poesía para escribir y para apoyar a la comunidad artística, comprando los libros de mis pares… No solo tienes que escribir poesía, también comprarla y leerla!

+info about Mariah: https://mariahwhelan.com/

Escrito por Gaby Sambuccetti

Gaby Sambuccetti es escritora, profesora y directora de eventos del grupo Oxford Writers’ House (Centro de escritores de la ciudad de Oxford) que trabaja con la Universidad de Oxford, distintos grupos editoriales y asociaciones de escritores del Reino Unido. También es la creadora de los ciclos "Palabras en el Sótano" y "Nos Vemos!" en Buenos Aires. Es la autora de Al nudo lo que nos quitó y Los vidrios aman quebrarse. Participó de tres antologías, un video llamado Mirrorphosis y un ensayo sobre Perlongher. Realizó cursos de Inglés Antiguo en la Universidad de Oxford. Fue parte de la antología Liberoamericanas: 80 poetas contemporáneas, publicada por Liberoamerica. También fue parte de la antología británica Other Voices: Poems to Celebrate 40 Years of The Cure con su poema "Expats don't cry". Su cuento "Spider Web" (Telaraña) fue seleccionado por su universidad, la Universidad de Brunel, para formar parte de un libro que compila los mejores cuentos de ciencia ficción producidos por estudiantes de la universidad durante el 2017. En la actualidad, estudia la carrera de Escritura Creativa (Creative Writing) en Londres, mientras trabaja como profesora y organizadora de eventos en el OWH.

2 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s