Un año viviendo en Londres me ha enseñado muchas cosas. Para empezar, aquí tuve la oportunidad de verdaderamente vivir sola, con todo lo bueno y lo malo que esto implica, y de construirme una vida a mi antojo, escogiendo dónde vivir, qué cosas comprar, qué personas frecuentar y que sitios visitar. Los primeros tres meses fueron increíbles, los fines de semana eran el espacio para salir a explorar la ciudad y conocer todos esos lugares que uno ve en las películas, lo lugares que uno sueña ver algún día. También era emocionante conocer personas de diferentes culturas, caminar al súper mercado más cercano y escuchar personas hablando en idiomas que nunca había escuchado. Hice muy buenos amigos en mis primeros tres meses, los cuales siguen siendo cercanos y me han enseñado un montón de cosas increíbles.

El problema es cuando se acerca ese cuarto mes, algo dentro de mi comenzó a cambiar. Ya no estaba tan feliz, pensaba mucho, me sentía insegura, fea, confundida, un tanto estúpida y me costaba entender el inglés. No entendía los chistes británicos y constantemente me sentí rechazada por otros cuando conocían mi nacionalidad, especialmente por aquellos de piel blanca y facciones claramente europeas. Esto más el cambio de clima, los días más cortos, no conseguir trabajo y pasar navidad lejos de mi familia me hizo sentir realmente sola. No lograba agarrar mi vida, sentía que era una espectadora de todos los acontecimientos que en ella había, pero no estaba en mis manos decidir hacia dónde ir o qué hacer. Como diría una amiga, estaba en piloto automático y los días se me pasaban sin que yo me dieran cuenta.

Como parte del proceso comencé a buscar a las comunidades latinas en Londres para sentirme un poco más en casa, pues de pronto ellos iban a entender como me estaba sintiendo. Me uní a la sociedad de salsa de mi universidad e hice tres muy buenos amigos, mi pequeña familia iba creciendo. Pero también me encontré con conflictos innecesarios y claramente un gran choque cultural, pues la forma como yo entendía la salsa era muy diferente a la forma como la gente entiende la salsa aquí, con gente me refiero a los europeos y a todos aquellos que aprenden a bailar en Londres. Aquí la salsa la he vivido principalmente a base de fórmulas, como pequeñas coreografías que la gente aprende y combina mientras baila, claramente están contando los pasos, haciendo que no escuchen la música. Al principio me pareció muy fuerte, mierda no sabía bailar salsa. Después sencillamente acepté que hay diferentes estilos y comencé a ver quién bailaba de una manera más similar a la mía, es decir sintiendo la música en vez de pensar en la forma de bailar.

Ligado a esto está la homogenización de la cultura latinoamericana en unos cuantos ritmos: salsa, bachata y reggaetón, y de vez en cuando merengue. En algunas academias incluyen kizoma como baile latino, pero parce, por más similar que sea y por más bacano que sea el baile, no es un baile latino, fue creado en Angola entre los setentas y ochentas. Esto me molesta más por como los británicos tiendan a unir las cosas de manera irresponsable, sin preocuparse por saber de dónde vienen, pues sólo toman lo que les llaman la atención de otras culturas, creando un montón de estereotipos y olvidando que las representaciones artísticas de diferentes países tienen un origen. Por eso amo la salsa, porque es el producto de la colonia, porque responde a una necesidad creativa que nace del mestizaje y de esta sensación de estar revueltos de una manera ambigua y poderosa. Pero aquí esto se olvida, haciendo que personas en la pista de baile me digan que tengo que aprender a bailar cross-body porque es como se baila aquí; los quiero ver en Colombia bailando cross-body salsa y las mujeres, estas que como yo aprendieron a bailar salsa los domingos por la mañana o en la calle rumbeando, mirándolos con cara de condescendencia frente a sus fórmulas y por dentro riéndose de ellos, pues bailan de una manera muy extraña.

Y la salsa es sólo una metáfora para un problema más grande que he ido viendo y que cada vez que hablo con mi mamá recibo comentarios sobre el error que cometí al decidir venir a este país, como si mi indignación fuera la errónea y no la forma como los británicos han dominado al mundo de manera tan hipócrita y violenta. Por ejemplo, y perdón si sólo hablo de mi experiencia sin citar a nadie, aquí los temas de multiculturalidad y raza sólo están relacionados a los países que fueron oficialmente colonia del Reino Unido. Me di cuenta de esto en las materias de mi maestría, sobre todo en la materia llamada “Cultura y Diversidad”. Yo estaba esperando que en un país donde hay personas de tantas partes del mundo, de pronto iba a haber una gran consciencia acerca de diferentes partes del mundo y habría una perspectiva mucho más amplia que los binarios de siempre: hombre/mujer, heterosexual/homosexual, blanco/negro, por mencionar unos pocos, además de ver profesores de diferentes tradiciones y no sólo blancos británicos de clase media hablando de raza y religión. No vi ningún trabajo relacionado a Latinoamérica, a pesar de que históricamente metieron mano en diferentes países controlando las industrias y los gobiernos (aquí se puedo referenciar un poco el asunto, pues todo esto lo leí en varios libros que hablan de la historia de las emociones en América Latina, estudios sociológicos, historia, y un poco de economía. Claramente leí a Galeano y a Anibal Quijano, entre muchos otros que trabajan alrededor de los Estudios Latinoamericanos).

Tampoco vi nada en relación a países europeos que son discriminados como Irlanda o Polonia, los cuales, a pesar de su color de piel, no son tan poderosos como Francia, Reino Unido o Alemania. O la discriminación que muchos españoles e italianos viven y como los británicos los consideran como menos. Hubo muy poco en temas de religión, pues sólo se concentraron en los musulmanes, como un problema sobre el cual es necesario hablar, así como también lo son los negros. Agradezco haber hablado de refugiados y de personas con algún tipo de discapacidad, pues el primero era un tema nuevo para mi y el segundo era un tema que no había tenido en cuenta a pesar de conocer sobre su existencia.

El problema, y es que lo que me duele, es que los británicos siguen estudiando el mundo como si les perteneciera. En mi clase de Historia de las Emociones, el profesor constantemente hablaba de lo importante que era ser críticos ante las ideas de los otros. La clase era muy buena y verdaderamente respetaba el trabajo de este hombre, pues era una de las personas que estaban discutiendo sobre este asunto actualmente, así que es como una especie de celebridad, y porque sus intereses eran bastantes amplios. En su clase leímos su libro que se llama The History of Emotions(LAhistoria de las emociones). Del putas, un libro muy interesante y del cual aprendí muchísimas cosas, pero un momento, sólo hablaba del mundo anglosajón y con poder (porque claramente no iba a incluir a ningún país que hubiera sido colonia dentro de este estudio); entonces yo me pregunto, ¿sí no estas investigando las emociones de TODO el mundo, por qué llamas tú libro LAhistoria de las emociones como si eso representara la historia del todo el mundo?, esto se complicó más cuando le dije que quería hacer mis ensayo sobre las emociones en América Latina, a lo cual sólo me pudo decir: “no se nada del tema, es más no se si existan estudios sobre las emociones en Latinoamérica”. Vale, entonces voy a hacer un ensayo sobre el tema y vamos a ver sí hay algo o no; lo hay y es un área en crecimiento, entonces tú historia es aun más incompleta.

No peleo porque los británicos no conozcan sobre una región que colonizaron de manera monetaria a través de la industria, lo que fue fue; lo que me duele es que su discurso sea tan centrado en ellos mismos, como si el conocimiento naciera de aquí y terminara aquí, todo lo demás es algo interesante o divertido de investigar y conocer, algo exótico, aportando a su “multiculturalidad” y apertura como gobierno, sin verdaderamente reconocerla y promoverla en aquellos que están en posiciones privilegiadas como para estudiar en universidades como Oxford y Cambridge. Es como bailar salsa, para las mujeres es la opción de verse sexys, para los hombres una buena manera de levantar, aprender bailes latinos te hace una persona interesante, pero lo toman como sí la forma oficial de bailar salsa es la que se baila aquí, en las academias. Para los que conocen un poquito más del asunto saben que hay varios estilos, entonces te preguntan qué estilo bailas, pues así se pueden asegurar de que pueden bailar contigo o no, pero al final del día muy pocos sienten la música. Y con sentir la música me refiero a que muy pocos se abren verdaderamente a lo que Londres puede brindar en términos de cultura y diversidad. Muy pocos blancos de abren al pensamiento y realidad de las relaciones de poder que perpetua su cultura.

El dolor es que vean todo como si fuera natural, como si su poder y privilegio fuera natural, como si hubiera sido así toda la vida. Recuerdo haber leído un articulo en el que se burlaban de los británicos por creerse el centro del mundo, cuando en otros tiempos fueron conquistados por Roma. No han estado siempre en posición de privilegio y como todo lo que sube tiene que bajar, eventualmente perderán todo el poder que tienen hoy en día. Lo más curioso es que mi experiencia ha sido muy suave comparada con la de otras personas, pues he tenido la suerte de conocer gente abierta la cual me ha compartido su cultura y a la cual yo le he compartido la mía, lo curioso es que ninguna de estas personas ha sido blanca blanca blanca o puramente británica, pues son hijos de inmigrantes en su mayoría. Y viene la pregunta del millón, ¿qué tan abiertos son verdaderamente? (Hay algunas excepciones, obvio, y estas no son a las personas a las que me refiero; me refiero es a las personas que son ciegas a estos asuntos ya sea por omisión o por decisión).

Todo esto lo escribo llena de rabia por la portada de uno de los periódicos gratuitos que se reparten en Londres cada día. Hoy jugamos Colombia contra Inglaterra en el mundial. Al principio me emocionaba el partido por el echo de vivir en Londres, porque es la primera vez que veo que estos dos países se enfrentan en un mundial y porque tengo varios amigos británicos, así que es un tema de conversación constante. Pero me dolió en el alma la reproducción de los estereotipos de la cocaína como uno de los mejores productos de mi país, como si no hubiera nada más que esto, Shakira y un buen café. Como si no se dieran cuenta que uno de los tipos de salsa que bailan, o dos para ser sinceros, son colombianos. Entiendo la rabia de muchos al venir a un país que todos vemos como uno de los mejores del mundo y darse cuenta que es sólo una idea que nos venden, que es uno de los mejores países del mundo sólo para unos pocos, aquellos privilegiados que son blancos o que entraron en sus políticas de diversidad, porque no les gusta que los llamen discriminadores a pesar de que lo son de una manera completamente pasiva y violenta dejando a un montón de lado.

Y lo siento si esto quiebra el sueño y la ilusión de muchos de Londres e Inglaterra como una gran ciudad y un gran país, porque la verdad no lo es al final del día sólo han logrado hacernos creerlo y moverlo entre nosotros como un estereotipo positivo; sí estoy teniendo en cuenta todas las cosas que esta ciudad me ha dado y el echo de que todo lo que sucede aquí es lo más actual en muchos sentidos y sí hay cosas que funcionan mil veces mejor que en Colombia lo cual lo hace un país más cómodo en varios sentidos). Hoy en la mañana nos atacan con ideas reducidas de lo que es Colombia y por la tarde, a la misma hora del partido van a votar por la demolición del Elephant & Castle shopping center, centro de reunión de muchísimos latinos (vieja estrategia política, mientras los latinos se concentran en el partido, nosotros tomamos decisiones que los afectan, así después del partido ya no hay nada que hacer, pues la decisión va a estar tomada, y quién va a pelear a las 9 de la noche). Y queda la duda, ¿qué tan bueno es entonces el Reino Unido?, ¿qué tan bueno es Londres?, ¿es verdaderamente una ciudad para todos?

Hoy sólo quiero que gane Colombia y que gane con todo lo que somos.

 

Aquí el articulo del Espectador para quien está interesado:

https://www.elespectador.com/especial-mundial-rusia-2018/la-polemica-portada-del-diario-sun-hacia-colombia

 

Y el evento que London Latinx está promoviendo para cuidar este espacio de comunidad que tenemos los latinos:

https://www.facebook.com/events/1825288837527296/

Escrito por Laura Jaramillo Duque

Bogotana, lectora, actriz, escritora y artista. Profesional Estudios Literarios de la Pontificia Universidad Javeriana y actualmente se encuentra haciendo una Maestría en Literatura Infantil en Goldsmiths, University of London en el Reino Unido. Correo: ljaramillod13@gmail.com