Quisiera entender cómo llegué aquí. Si miro hacia atrás, toda mi vida, estuvo sujeta a opiniones expuestas. Nunca pude ser realmente libre de lo que quería, a excepción de ti. Fuiste mi más sincera decisión, Sergio. Pero también la más trágica.

Nuestra historia no comenzó como un capricho. Nos estábamos buscando desde hace mucho tiempo y te encontré justo después de la muerte de mis padres. Pude superarlo porque estabas conmigo, eras parte de lo que sucedía y estuviste ahí cuando mi hermana me hizo a un lado. No la culpo. Ella quedó destruida. Después vagué en mis pensamientos, en ese dolor ardiente, en la sensación de pérdida y tristeza. En medio del tormento, terminé amando a un hombre de historias y alma aventurera. Te amé con mis emociones pisoteadas, te amé con lo único que me quedaba: la esperanza.

“Creo en ti, Verónica. Aunque tú ya no creas en mí”. Me dijiste unos días antes de tu partida, antes de que todo se viniera abajo. Lo dijiste en una de nuestras tantas discusiones. Te sonreí y me senté frente a ti, sostuve tus manos y te dije que te amaba. Aún te amo. Es el recuerdo más lúcido que tengo. Me he sostenido a él durante todos estos años. Me encuentro en tu casa, sentada en el piso, con ramas secas a mí alrededor, hojas y una pluma. Quise escribir en el lugar dónde todo empezó.

He olvidado casi todo, aunque el sentimiento se sigue manteniendo vivo. Los recuerdos, bueno, se están yendo. Se van apagando como una luz al final del pasillo. Me sostuve de varios, pero la enfermedad es más fuerte que yo. No puedo controlarla, Sergio. No puedo intentarlo aunque quisiera. Me duele, me rasga y no me permite dormir. Incluso también perdí los recuerdos de mis padres. Los conozco un poco, sus rostros se mantienen aún vivos en mi cabeza, pero no puedo recordar cómo eran. ¿Ella era abogada? ¿Médico? ¿Ama de casa? ¿Mis padres estaban juntos? ¿Él dónde trabajaba? ¿Era contador, arquitecto? Me dirías que no importa, y yo te respondería que para mí es importante. Es su historia, y su historia es parte de la mía.

Sigo perdida en el limbo, quizás se deba a que me siento estancada en esta ciudad. No puedo escapar. Además, tú también te has ido de mi vida. No tiene mucho sentido intentar buscar la felicidad en otra persona cuando sé que lo que buscaré es algo cercano a lo que éramos. No puedo evitarlo. Eres la sombra de todos mis amores. De los amantes y de las nuevas conquistas. Les pregunto cuál es su libro favorito solo para saber sí leen lo mismo que tú e incluso hago las mismas opiniones contrariadas que tanto te hacían enojar. Entonces entendí que ninguno de ellos podría igualarte y que no hay nada peor que intentar buscar lo que ya está perdido.

Sin embargo, agradezco cómo me hiciste crecer. No solo me hiciste dudar, sino también a confiar en mí. Mi alma y mi cuerpo son el templo que mantuvimos por largos años. Me abracé, me acepté y seguí adelante, con las heridas y cicatrices expuestas, seguí caminando. Seguí andando en medio de la desconfianza y preguntas sobre quién era. Un día me preguntaste por qué era tan cruel conmigo, te respondí que yo no era la cruel, sino la sociedad en la que vivimos. Es ella con sus estereotipos y sus absurdas opiniones sobre lo que debemos o no debemos hacer. Me dijiste: ¿qué importa, Verónica? ¿Qué importa la sociedad cuando tienes un cuerpo de infarto?

Me gustaba cuando eras atrevido, sexual y erótico. Venías a mí con una intensidad que me hacía tambalear. Hundías tus labios en mi piel y te perdías en ella. Nos perdíamos juntos. Supongo que debe hacer mucho frío en dónde estás. ¿No extrañas mi calor? ¿Mi cuerpo? ¿Mis manos? Espero que algún día puedas hablarme de la ciudad de tus sueños.

Me voy porque mi hermana está enferma y tengo que cuidarla. Tiene fiebre o tos, no lo sé. El doctor no dijo mucho. Ya sabes, está más concentrado en lo que me sucede a mí. En esta extraña enfermedad que me está quitando mi identidad. Si olvido quién soy, ¿cómo seguiré amándote? ¿Cómo seguiré escribiendo?

Volveré a escribirte pronto.

Te amo aquí en Barquisimeto y te amo también en París.

Escrito por Yoselin Goncalves

Yoselin Goncalves nació en la ciudad de Barquisimeto, Venezuela, el 21 de mayo de 1993. Comenzó escribiendo relatos de índole romántica, pero después se inclinó por la fantasía y el terror. Se graduó de bachiller en ciencias en 2010 y en 2017 culminó su Licenciatura en Publicidad y Mercadeo con énfasis en imagen corporativa en la UIP (Panamá). Ha trabajado en distintas áreas de marketing, ventas y administración. En 2016 realizó el taller Escriba y Publique su Libro, dictado por Ileana Golcher en la USMA. En 2017 cursó el taller de Formación de Escritores PROFE del INAC en la misma institución. Los libros de la bilogía El acecho de los inmortales (volúmenes I y II) fueron publicados en Amazon y otras plataformas digitales, tanto en formato físico como digital, entre los años 2016 y 2017, y fueron presentados en la Feria Internacional del Libro en Panamá 2017. En septiembre del mismo año, la autora obtuvo una mención de honor en el Concurso Venezolano de Literatura Fantástica y Ciencia Ficción SOLSTICIOS, por su relato «La mujer del lago» en la categoría «fantasía». En marzo de 2018, su cuento «Te llevo en mis venas» fue FINALISTA del II Concurso Internacional de Cuento Breve TODOS SOMOS INMIGRANTES de México. Sus escritos aparecen publicados en diferentes medios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s