FANZINE MARICAS UNIDAS

(POR UNA GUAYAQUIL NEGRX – TRANSFEMINISTA – DIVERSO – QUEER)

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 Stephano Espinoza fotografiado por David Grijalva el 30 de junio de 2018, en el desfile por el orgullo LGBTTTIQ, en Guayaquil, Ecuador.


“El Día del Orgullo existe gracias a una mujer.
El Día del Orgullo existe gracias a una mujer negra.
El Día del Orgullo existe gracias a una mujer trans negra.
El Día del Orgullo existe gracias a una mujer trans negra que era trabajadora sexual.
El Día del Orgullo existe gracias a una mujer trans negra y bisexual, que era una trabajadora sexual y que le arrojó un ladrillo a un policía.
El Día del Orgullo existe gracias a una mujer trans negra y bisexual, que era trabajadora sexual, que arrojó un ladrillo contra un policía y comenzó un motín contra la violencia policial en Estados Unidos en 1969.

Esa mujer se llamaba Marsha P. Johnson.

No cedamos este mes ante un capitalismo arcoiris y un racismo desvergonzado por nuestro privilegio blanco a costa de otro tipo de disidencia

Si no apoyas la disidencia racial, a las personas trans, y a las trabajadoras sexuales, no estás celebrando el orgullo, estás celebrando un capitalismo arcoiris y la violencia policial”

Post original: Kadence Cole

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Lxs Maricxs Unidxs queremos pronunciarnos a propósito del día del orgullo LGBTTTIQ desde nuestro lugar político de enunciación: la escritura. Entregamos a ustedes estos poemas maricas; negrxs, venéreos, lésbicos, antropofágicos, para ser gritados y recitados en los intersticios más salvajes de la urbe guayaca.

Si bien este día es una fiesta, bailamos porque es nuestra trinchera la alegría frente a los actos de violencia contra nosotrxs y contra nuestrxs compañerxs.

Bailamos aunque no tenemos nada que celebrar, ya que no solo las leyes en el Ecuador van en retroceso sino los mismos miembros de la comunidad que se han pronunciado por diversos medios, evidenciando su misoginia y falta de empatía la cual queremos denunciar.

La colectiva Maricxs Unidxs está conformada por miembrxs queer, negrxs, bisexuales, pansexuales, transfeministas  pro aborto, anticapitalistas. Nos reconocemos como una colectiva diversa y sabemos que el camino hacia la igualdad de condiciones civiles y sociales no es la deslegitimación de ninguna lucha silenciada y marginalizada, lucha que por las razones antes mencionadas nos atañe a nosotrxs.

Nos celebramos desde la suerte de estar vivxs; la movilidad de nuestrxs sexos y la libertad de ser de lxs mismas, por un Guayaquil diverso en serio, no desde la hegemonía homosexual panfletaria la cual repudiamos y en la que no nos vemos reflejadxs.

¡Salud maricx y a gozá!

Guayaquil 30 de junio del 2018

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Daya Ortiz fotografiada por José Miguel Serrano, Guayaquil 30 de junio de 2018.

 


oración marica de Anthony Guerrero

Esto podría ser un intento suicida/en vez de eso, es un discurso abyecto/escribo desde el mal llamado “libre albedrío”/que nos adjudican a las maricas/desde una cama en medio del cuarto oscuro/desde las calles en faldas y antros malolientes/Escribo/porque en este mundo textual/es lo único que nos queda/Reivindicar nuestra existencia maldita/y tomar nuestra sangre viciada de placer/para ensuciarles sus muros/Las maricas hacemos lo que queremos nos dicen/mientras todavía nos acosan por las calles/Dicen que nuestras hermanas se embarazan por putas/mientras hombres las violan sin condón/Dicen de todo impunemente/olvidan que nuestra composición celular/es toda propensa a compartir a través del sexo/que nuestros cuerpos deseantes/todos vulnerables al mal amor/son capaces de compartir esto que llevo dentro/y que no importa que sea hermoso o no/no importa con quién decida coger/no importa nada y siempre cabe la posibilidad de infección, entonces/¿Por qué dejar de amar?/La serofobia es la única cosa eficaz de asesinar/Todo lo que soy es el cúmulo/contra el proyecto hegemónico aniquilador del placer/del devenir dildo/ y la democracia del ano/Capital contra la erótica de la piel/Capital contra la autonomía ciborg/Capital contra el arte/Capital con la iglesia/Esto podría ser un intento suicida/por eso derramo mi sangre/en las periferias, los baños públicos/Los antros, cuartos oscuros/Hogares machistas y violentos/Maternidades, lugares donde cuerpos abyectos y deseantes reconozcan el olor de mi libido/para que sientan que esta lucha les pertenece/Para que se den cuenta que el liberalismo/se apodera de nuestras identidades/y debemos mutar, ser monstruosos/Empoderarnos de nuestras subjetividades sensibles y excitadas/Y construir un nicho, donde nuestros matices brillen y descansen en poder.

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Anthony Guerrero dibujado por Alisa Pincay


 

LYRICS V de Olmedo Guerra

Mis padres no me vieron olvidar el condón en la orilla de una lágrima Mis padres no me vieron llorar por un hombre Mis padres no me vieron prometer que esta noche sería reina Mis padres no me vieron hacer conjuros con mis caderas Mis padres no me vieron utilizar prendas seductoras y pararme en el centro de un parque Mis padres no me vieron seducir señores para comprar los libros que ellos nunca me dieron Mis padres nunca me dieron un abrazo después de correrme Mis padres no me vieron amar al chico equivocado a decenas de locas activos que no me querían Mis padres nunca me vieron leer un libro en el infierno Mis padres nunca me vieron corriendo desnudo por la noche de un falo Mis padres no vieron que en mi cielo entraban bacterias y asesinaban las estampas de mi infancia Mis padres no me vieron mamarle la verga al poster del Che en mi cuarto Mis padres no me vieron ser atracado por un taxista que prometió darme verga Mis padres no me vieron ser apaleado por las miradas de extraños sobre mi baile alucinante Mis padres no me vieron recogerme en las fiestas sobre mi delirio mendigando por el amor de un heterosexual Mis padres nunca me hablaron de sexo Mis padres tenían de fantasía inconsciente mientras fornicaban que un maricón indefenso era destruido en todos los planetas por todas las humanidades de todas las civilizaciones Mis padres hicieron de eso un hijo Mis padres me dejaron ir a todas partes con un candado en el corazón Mis padres no me dijeron que debía ponerle un condón a mi corazón Mis padres me enseñaron que debía ser el ejemplo y fui ejemplar para mis amantes Mis padres nunca creyeron en mi locura, en mi llanto, en que dentro de las uñas yo guardaba pactos con arcángeles que me visitaban por las noches Mis padres no me dijeron que ese arcángel violaría mis sueños Mis padres no me advirtieron que el cuerpo se rompe Mis padres no me advirtieron de que los muertos siembran la tierra de más muerte Mis padres no me dijeron que si me ponía vestido me silbarían hasta deteriorar mis huesos Mis padres no me dieron los golpes necesarios Mis padres no me hablaron de las cicatrices no me dijeron del número de cicatrices con los que se debe contar para entrar al verdadero cielo Yo no entraré a ese cielo Y me duele Como las nubes que llevamos en la espalda cuando el amante de repente se quita el condón.

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Olmedo Guerra fotografiado por José Miguel Serrano, 30 de junio de 2018


 

Oración de la serenidad de Federico Tibiezas Dager

 

Dios concédeme la serenidad para beber de todas las aguas que algún día repudié.
Valor para atentar contra la materialidad de lo que me fascina.
Y la sabiduría para vanagloriarme en mis incoherencias.

Carta abierta al “poder superior”

Mantenerme sobrio no me es arduo trabajo.
Mantenerme vivo bajo el peso de tu mirada es una batalla diaria contra los más bajos instintos.
contra la sangre brava
que relampaguea
y exije
rociarse sobre el óxido.

Honesta Codependecia

Angel de la guarda
que mi garganta desgarras
ante entradas etílicas
flotaré
a trago lento
todo tu excremento
el respiro colapsa en un asma:
el amor
se acumula en un ciclo viciosamente
consciente de que en mi vientre nada crece.

 

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Federico Tibiezas Dager dibujado por Alisa Pincay


Electra de Andrea Alejandro Freire

Tengo la garganta atravesada por el silencio, aún. Tengo el alma viajera y el cuerpo estático. Tengo los pensamientos cinéticos y el corazón huésped. Tengo, tengo, tengo, hace tanto que tengo y no temo. Ya no temo a ser la hija bastarda de la luz, la moradora de la oscuridad. Soy el emperador de la metrópolis torturada. Mi pecho contiene un corazón demasiado pesado y grande para alojarse en sitio distinto de un pecho ensanchado por unos senos. Mi piel y mi cabeza tienen muchos habitantes. Soy de hierro. Aprieto mis dientes y siento el crujir del hierro. Fui carne y sangre, pero se me agotó la sangre y apareció el hierro. Tanto recuerdo, tanto escape, tanto vejamen, tantos escupitajos me desgastaron la sangre. Temí tanto que comencé a sudar sangre. Mis venas huyeron de su caudal y el rio se desbordó. El rio de mi sangre se desbordó. Los vacíos son la cicatriz de una gran herida. La herida supura. El grito se queda atascado en la herida. La herida desaparece. Aparece el vacío. HA MUERTO EL TEMOR.

 

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Andrea Alejandro fotografiado por José Miguel Serrano, 30 de junio de 2018


Diálogo primero               [Carta    oral] de Yuliana Ortiz Ruano

A Berenice

No todo hierve únicamente bajo la piel                 afuera el incendio milagroso de tus senos se lleva la arquitectura de la ciudad   ¿por qué tengo tanto miedo?    Como si enfrentarte con el verbo que se me fue entregado significara que nunca te vayas de mis manos     como si el miedo fuese el único habitante de mi planeta interno               donde la sangre forma lagos inmensos     donde nadie puede bañarse más             afuera sólo puedo imaginar otra vez el milagro de tus senos      reviviendo cada polo asesinado                 entonces entiendo que nada bajo el sol de Guayaquil puede ser cierto             como si todos los planetas le dieran la espalda a los amantes del puerto desintegrado                    por ello tu mirada no es humana—he ahí el reconocimiento mútuo—el tacto de tu cuerpo donde hundo mi plexo    es el reflejo de todo cuanto soñé y no fue consumado             soy un astronauta a la deriva      cayendo del cosmos a la biósfera de tu vientre                    como una estrella en pleno incendio desgarrándose                       haciendo cenizas sus extremidades frente a tu presencia                                        caigo

desciendo como feroces gotas de lluvia                 me hago líquido para bañar tu piel           para que tu vagina se convierta en el mejor hogar        madriguera tibia y acuosa para mis dedos que son prolongaciones del universo intentando hacerte suya

Nadar en ti es volver al vientre de mi madre        vivir entre tejidos rosa   Pangea primera que acogió tiernamente mi llanto y trote de feto asorado     menguo tanto   me hago pequeño                           microscópico caballo marrón atravesándote escribiendo mis iniciales en las paredes que hace siglos me vieron gritar por primera vez

grito de guerra de potrillo alumbrado

vuelvo                  eterno retorno a la niña                                desde mi iris se proyecta un caballo desangrado en la sala                                 un caballo con las patas mutiladas                            prolongaciones directas del sol                  eterno retorno al temblor óseo                                al existir sin otro sentido que no sea la aguda visión                         facultad de observar a través de la piel                          he visto tus pulmones negros tapizados de nicotina                         he visto el llanto de la sangre en la sístole   bombeado incesante para que sigas viviendo     todo lo he presenciado                 la fiebre que desciende del cielo se apodera de mi cuerpo de hombre-mujer-equino

se hace tarde
de mi musculatura edificaré un puente para cruzarte
y habitarte por completo.

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Yo fotografiado por Andrés Diego Loor, 30 de junio de 2018


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Mimbrxs de la colectiva Maricas Unidas después del desfile fotografiadas por José Miguel Serrano.


Estos poemas fueron publicados en formato fanzine y repartidos gratuitamente el sábado 30 de junio en Guayaquil.

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*El amor no es un privilegio heterosexual*

Gaspar Voelcker y Cruz Invertida fotografiados por JMS, 30 de junio de 2018.

 

Escrito por Yuliana Ortiz Ruano

Yuliana Ortiz Ruano (Esmeraldas, Ecuador, 1992) Gestora, co-editora en Cráneo de Pangea. Ha publicado: Sovoz (Hanan Harawi y Todos tus crímenes quedarán impunes, co-edicón peruanoecuatoriana). . Mención de honor en el premio nacional Poesía en Paralelo 0 con su segundo poemario 'Canciones desde el fin del mundo'(Amauta&Yaguar, Buenos Aires, 2018). Textos suyos aparecen en varias revistas virtuales. Escribe para Las Críticas y es clúster de Liberoamérica en Guayaquil - Ecuador.