este no es el poemario: 《interludio i》

yo sé que la lluvia es fría amada mía/

despertar y encontrar la despensa vacía/

debería marcharme a un lugar callado/

tengo las manos de mi abuelo/

estoy triste y no sé cómo/

i

yo sé
que la lluvia es fría
amada mía.

yo sé
que no se nos ha otorgado
nada más que un techo
que cubre las nubes
que acarician los sueños
de un deseo que aún se ve distante.

yo sé
que el futuro nos amenaza
y pone frente a nosotros
unas cuantas promesas del pasado
por las cuales daríamos nuestras vidas
y nunca cambiaríamos a nuestro dios.
después de todo…
no tengo tanto que perder
y si lo llego a perder todo,
lo único que perdería
son los recuerdos que conservo
sobre ti.


que has esperado mucho
por ver el paraíso,
pero el verdadero cielo
se encuentra en el interior
de quien eternamente lo sueña.

yo sé
que mi memoria es mala
sin embargo, cada recuerdo de mi amor
se empoza dentro de un charco
que la lluvia extiende.

los recuerdos blancos,
amarillos,
azules,
el olor a cocoa
y la mañana en la que nunca amaneció.

yo sé
que el tiempo no existe
y que aparentemente estaremos aquí para siempre
al igual que la lluvia que solo cae y cae y cae.

y yo sé
que le temes al vértigo de la caída
amada mía…
¿y si llegases a volar?
yo no lo sé todo
y sé que tú tampoco.
la lluvia se irá
y de la misma manera,
seguirá siendo incierto si nosotros
permaneceremos en este lugar.

ii

despertar y encontrar la despensa vacía.
existir dentro del jarrón con el que endulzas el café.
ser derretido por las sombras que se marchan de la habitación.
caminar por la ciudad entre la noche mientras invitas a unos vagabundos a cenar.
idealizar la idea que no te fue brindada por otro hombre.
hacer el amor solo, en base al recuerdo de una silueta.
nunca olvidar un rostro.
la poesía es todo lo que yo haría por ti.

y yo haría todo por ti,
desde la oscuridad.

iii

debería marcharme a un lugar callado
y encontrar la manera
de solucionarlo todo
con mis propias manos.

o de una vez por todas,
debería decirte lo que realmente siento.

iv

tengo las manos de mi abuelo
y siempre lloro al verlas
porque recuerdo cuando lo vi a él
y recuerdo que nunca lo tuve.
en estos tiempos lo necesito más que nunca
para un consejo tal vez…
para aprender a no sentirme derrotado,
para no sentir que soy derrotado
por la manera frenética en la que pienso.
vendería mi cama
y dormiría en el suelo
como lo hacía antes
porque la noche no hace mucho por mí.
anímame un poco
para amarme un poco.
a decir verdad, no he comido bien.
a decir verdad, me he drogado.
a decir verdad, debería estar durmiendo.
a decir verdad, no debería estar escribiendo.
a decir verdad, he llorado un poco.
a decir verdad, no estoy en mi casa,
y por eso he dado unas cuantas vueltas antes de acostarme.
a decir verdad, me perdí.
y la muerte no esperará por mí.

v

estoy triste y no sé cómo…
ha llovido desde que la luz se rompió.
las olas han hecho más que llamar a la fragancia
de mi naufragio.
no tengo nombre
o al menos no lo recuerdo,
así que puedes concebirme
y nombrarme.
he aprendido que el sol
nos mira siempre,
pero aún no estoy muy seguro
si todos miramos al sol de la misma manera.
de encontrarme escribiendo
fuera de dos líneas,
no estoy escribiendo.
no escribo.
no siento.
y nada de lo que hago realmente funciona.

Escrito por

Joab Huc nació en el año 1997 en la provincia de Colón, Panamá. A sus 17 años fue reclutado por Luis Wong Vega para formar parte del Grupo de Poesía Contemporánea Colonense. Con quien entonces publicó su primer poemario “nirvana, NEGADO.” dentro de la publicación colectiva Novísimos: Nuevas Voces Poéticas Colonenses. Ha participado en múltiples festivales y recitales a lo largo de Panamá. Festival Internacional de Poesía Penonomé en Abril 2016, Festival Internacional de Poesía Ars Amandi 2016, Festival San Francisco de la Montaña 2017, solo para mencionar algunos. Además de poeta, es cantautor, cuentista, ensayista y recientemente ha incursionado en el campo de lo audiovisual.

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