repetir la maniobra y abrir la puerta

séptimo C | PARTE I

repetir la maniobra  y abrir la puerta
con la única intención  /  (con la única nociva intención)
de probar una vez más el juego de llaves
nuevo y repulsivamente brillante
que se interna con una mueca cinética perfecta
en la cerradura
como si de ese gesto inconmovible dependiera
la resistencia y el desconsuelo más dramático
de quien lo ejecuta

ahora que lo pienso
la afección desmedida
por aquello que en rigor nos es
y nos será siempre ajeno
debería también ser
como un juego nuevo de llaves

algo esencial
e irreversiblemente definitivo podría manifestársenos
si en lugar de obsesionarnos
con el deseo frenético
de esa apertura
proyectáramos la obcecación hacia el lockout
de cualquier epifanía
que pudiera sobrevenirnos

 

Parte II

conozco la manera en que se mide
cualquier distancia imaginaria entre dos cuerpos
salvados del error morfosintáctico pero condenados
a una fatalidad igualmente análoga

la piedra es el agotamiento
la piedra es la torre improductiva de hierro fundido puesta por pura presunción fálica en la mitad del paisaje
la piedra es el nombre de pila del décimo en aparecer
una categoría no registrada de cadenas atraviesa la plaza abandonada de mi infancia
la piedra es el hotel business class de enfrente / que cumple esta tarde dos décadas en construcción
la piedra conserva la loza incompleta de la suite presidencial
(hace frío en este lugar
hace frío por donde pasa la estrechez exigida
de la memoria)

conozco el frente y el fondo de algunas cosas
conozco sus muecas faciales  y su desprecio ensayado cuando camina y cuando abandona el contorno de la calle
lleva el número de doble dígito en la espalda y el nombre de pila puesto por pura presunción fálica en la mitad de tu lengua
la pronunciación resulta como siempre perfecta
no recordamos ya / el color de las butacas
nos damos las manos o mejor un beso
de cortesía

en ese exacto momento la piedra
tiene el semblante de los gusanos antes de llegar al núcleo
algún movimiento que reconozco siniestro hacen los vasos sanguíneos de mayor extensión y explotan en un timbre denso
explotan aunque no caen al suelo ni se propagan
dos lobos himalayos diminutos devoran con perversidad antropofágica partes sustanciales y también diminutas del endocardio
la sangre que les migra desde la mandíbula les ha dañado la pulcritud de los trajes
la piedra es el nervio conceptual que los abraza mientras se alimentan

la pronunciación resulta como siempre perfecta
es buena voluntad nuestro ritual de bienvenida
somos responsables inscriptos de esta sala llena

conozco los mecanismos defectuosos de evacuación en caso de incendio
conozco el desapego evidente de los pasillos y el erotismo intuitivo de los plantines en los balcones
(hace frío en este lugar
hace frío en las razones exigidas de esta reunión
de consorcio)
lleva el número de doble dígito en la espalda
la piedra es el nombre de pila y la pronunciación
siempre perfecta
explota en un timbre denso
en ese exacto momento alguien vuelve a probar en cualquier puerta el juego nuevo de llaves
una distancia imaginaria nos separa
nos damos la mano o mejor un beso
de cortesía

en Los demás (Liberoamérica, 2019)

 

▶[se puede visitar!  🔛   almadanogueron.blogspot.com.ar]

 

Escrito por Vanesa Almada Noguerón

Vanesa Almada Noguerón (Buenos Aires, 1980). Tiene estudios en Letras y en Gestión Cultural. Actualmente, reside en la ciudad de Mar del Plata y colabora en Liberoamérica, revista y plataforma literaria. De su autoría: Entre los ruidos© (Baldíos en la Lengua, 2015), Quemar el fuego© (Autogestivo, 2017) y Los demás© (Liberoamérica, 2019). Su Blog: almadanogueron.blogspot.com.ar
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