1. Sé que basta que la luna esté redondeada para que cada uno descubra su ojo de geómetra: «Aún falta un poco para que sea luna llena».
  2. Sé que este calor que me acaricia el rostro se formó en lo profundo del sol y viajó varios minutos a través del cosmos antes de tocarme.
  3. Sé que el cosmos no tiene olor.
  4. Sé que la irrealidad tiene un pie en la puerta. Basta estar solo en una habitación por unos días para que ella haga irrupción y la vida cotidiana pierda sentido.
  5. Sé que en el puesto de pescado al aire libre, el pez escorpión capturado en las profundidades tenía los ojos desorbitados.
  6. Sé que me prometo con frecuencia que un día seré vegetariano.
  7. Sé que fue escrito en un aula: «Después de haber sido expandido por una nueva idea, el cerebro no recupera su forma inicial.» Eso funciona para el conocimiento, funciona también para la angustia.
  8. Sé que para muchos, loco = Antonin Artaud, pero para mí, solo para mí, loco = silueta entrevista cuando era un niño en la cocina oscura de los Ménard.
  9. Sé que tener un número telefónico o un nombre grabado en el buzón de correo da tranquilidad sobre la propia existencia.
  10. Sé que si yo fuera cartero, no podría evitar leer las tarjetas postales.
  11. Sé que esta noticia le causará una emoción.
  12. Sé que la observo mientras le doy la noticia.
  13. Sé que ella vino a sentarse a mi lado como si esperase cualquier cosa.
  14. Sé que en su trabajo como anestesiólogo, él dice no tener necesidad de hablar para hacerse comprender.
  15. Sé que aparenta creerlo realmente, pero ¿cómo es eso posible?
  16. Sé que se necesitaron varias personas para poner a dormir a un tipo de 125 kilos.
  17. Sé que ciertas personas pueden adivinar todo tipo de cosas: nombres, signos astrológicos, encuentros…
  18. Sé, algunas veces, por la elección de palabras utilizadas en un artículo, si es un o una periodista quien lo escribió.
  19. Sé que ella puede distinguir si quien dirige un filme es un hombre o una mujer.
  20. Sé que, en el metro, de vez en cuando la gente le dirige la palabra y que eso casi nunca me sucede a mí.
  21. Sé que después de haberles escuchado cinco buenos minutos, fui incapaz de decir de qué estaban hablando porque las palabras que utilizaron fueron muy genéricas.
  22. Sé que ese tipo dijo haber encontrado el apartamento de otro en un estado de ¡déjalo caer!
  23. Sé que existe un placer sutil en llegar al mismo tiempo que el metro a la plataforma de abordaje.
  24. Sé que a pesar de mi enojo, estaba conmovido por el rostro de ese tipo que fumaba dentro del vagón.
  25. Sé que situamos el comienzo de la demencia de Nietzsche en Turín, frente a un caballo golpeado.
  26. Sé que terminamos preguntándonos: «¿De qué sirve ser sensible?»
  27. Sé que en una librería, una mujer baja, frente a un estante, me pidió que alcanzara para ella un libro intitulado ¡Afírmate!
  28. Sé que a pesar de ser una muestra de cortesía, dirigirse a alguien de usted es extrañamente dulce al oído.
  29. Sé que, a pesar de su avanzada edad, algunas cosas aún le irritan demasiado.
  30. Sé que sus reacciones son tan previsibles que resulta inquietante.
  31. Sé que él prefiere los perros a los gatos, puede ser precisamente por la previsibilidad de sus reacciones.
  32. Sé cómo una discusión pude salirse de las manos con él, las respuestas que hace falta dar para que todo vaya bien y las otras también.
  33. Sé que después de haber guardado cuidadosamente los recortes de periódico en una carpeta de plástico, ella los lee y luego los pone en la basura hechos bola.
  34. Sé que ella hace muchos gestos y emplea una energía increíble solo para sacar un pañuelo de su bolsillo.
  35. Sé que todo mundo desea «buen día», el portero, el vendedor de periódicos, el mesero en el bistró… y que es imposible saber qué sería sin ello. ¿Podría ser que, efectivamente, el día fuese menos bueno?
  36. Sé que cada día trae consigo su lote de decisiones a tomar y que, afortunadamente, uno no piensa en eso al levantarse.
  37. Sé que esta mañana todo parecía extraño, incluso la brocha para afeitarme.
  38. Sé que el camarero de la barra en el bistró siente un placer malicioso al saludarme apretando mi mano con sus manos mojadas.
  39. Sé que a veces escapo saludándolo de lejos.
  40. Sé que dos tipos en el bistró hablaban en una lengua que yo jamás había escuchado. Ni una pista, ningún sonido al cual agarrarse.

 

ITO NAGA. Astrofísico francés nacido en 1957. Ha publicado Je sais e Iro mo ka mo, la couleur et le parfume bajo el sello editorial Cheyne Éditeur. Ito Naga es su seudónimo.

Traducción del francés original por Daniela Camacho, del libro Je sais, Cheyne éditeur, séptima edición, 2013.
Imagen: Toyen

Escrito por DANIELA CAMACHO

México, 1980. Poeta y traductora. Autora de los libros 'Experiencia Butoh' (Amargord Ediciones, España y Cosmorama Edições, Portugal, 2017); 'Lantana' (Ejemplar Único, España, 2017); 'Carcinoma' y 'Híkuri' (Libros de artista, Artes de México, 2014) e '[imperia]' (Editorial El perro y la rana, Venezuela, 2013); entre otros.