ha visibilizado la violencia de género que se normaliza a través de los núcleos familiares”, así lo menciona Alejandra Barrales en su cuenta de Twitter y, a la vez, nos muestra una verdad: a pesar de los miles de feminicidios que suceden en México ( y en toda América Latina que se posiciona en el primer lugar en violencia contra la mujer), se necesita que una voz privilegiada “alce” la voz de manera conveniente para que así se pueda visibilizar un problema que ha rebasado a la sociedad actual.

No bastaron los hashtags que se han usado por más de tres años para visibilizar la desaparición, la tentativa de feminicidio, o el feminicidio consumado de varias mujeres en la República Mexicana.

Ahora bajo el manto de Netflix y del gran nombre que es el de Luis Miguel, el feminicidio como tal ha llevado otra dimensión: levantar el raiting, revivir una carrera casi en ruinas, ser una herramienta más de las estrategias publicitarias.

Y me pregunto, ¿porqué? ¿Por que es lo que está de “moda” entre las redes? ¿Por que atrae el morbo del público?

Curiosamente, y después de tantos años, se retoma el caso de Basteri como médula central de la primera temporada y nos venden la romantización de un mito: el hijo que ama a su madre y que es el rival del padre.

A las mujeres por siglos nos han adiestrado en el arte de protección. Ver a un hombre indefenso nos dispara la alerta. ¿No es ese el personaje que nos han mostrado a lo largo de la temporada de la serie?

El “Sol de México” ha contemplado su ocaso y nosotros junto con él. Tenemos la visión del niño rico pero infeliz y eso lo humaniza, empatizamos con ello.

El cuestionamiento no rebaja la situación de violencia familiar que sufrió el cantante y tampoco busca minimizar el hecho violento que sufrió Marcela Basteri pero resulta complaciente y hasta oportuno que en medio de una revuelta social en pro de las mujeres este tema familiar, de una de las grandes estrellas mexicanas de la música, se viralice y, por ende, actualice su estatus como cantante volviéndose así en la nueva telenovela milennial y a él lo coloque, de nuevo, en la cima de “el cantante del momento”.

Extrañamente, y a pesar de la ola de feminicidios que se perpetran en México por día, la fundación global Non Violence apenas lanzó el hashtag que se ha vuelto viral #NosóloEsMarcela en donde va de la mano con el anteriormente citado (Luis Miguel La serie) para “visibilizar” el problema de la desaparición y feminicidio de miles de mujeres en México.

Por supuesto la propuesta se ha viralizado en conjunto con el cierre de temporada de la serie, ¿estrategia publicitaria?

Siempre los problemas de las mujeres tienen que ser “visibilizados” por un hombre,  o circundar cerca de la problemática de un hombre, ¿porqué no hacerlo con una gran estrella y sirve que le vuelven a dar una pulida a ese sol que ya estaba por apagarse?

Al parecer, la sociedad mexicana sigue con los mismos condicionamientos (o adoctrinamientos) televisivos de antes, como ocurría con Televisa. Sólo a través de los problemas de grandes estrellas podemos entender nuestro mundo, la miseria en que vivimos y en el alto riesgo que viven las mujeres latinoamericanas de hoy en día.

Ojalá llegue el día en que no necesitemos de mercadotecnia, ni ser influenciados por mercenarios publicitarios para darnos cuenta de la realidad en la que estamos sumergidos hasta el cuello y que nos arrebata a miles de mujeres cada año, independientemente o no, de que brille el Sol.

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Escrito por Esther M. García

Esther M. García (Cd. Juárez, Chihuahua, México, 1987) Radicada en Saltillo, Coahuila. Licenciada en Letras Españolas. Ha publicado cinco libros de poesía, uno de cuentos y una novela juvenil. Ganadora del Premio Nacional de Cuento Criaturas de la Noche 2008, Premio Estatal de cuento Zócalo 2012, Premio Municipal de la Juventud 2012, Premio Nacional de Poesía Joven Francisco Cervantes Vidal 2014, Premio Internacional de Poesía Gilberto Owen Estrada 2017, Premio Estatal Chihuahua Cambiemos el cuento 2018, y Premio Nacional de Literatura Joven FENAL-NORMA 2018. Fue finalista del Premio Internacional de Literatura Aura Estrada 2017. Ha sido becaria del PECDA Coahuila y del FONCA JC. Sus poemas han sido traducidos al inglés, francés, italiano y portugués.