Ya perdí la cuenta de los hombres compasivos

que miran por el retrovisor del taxi

 

aseguran ser buenos

o quizá incapaces de llenar

mis pulmones con sangre

 

yo no le creo a nadie porque aún soy una niña

que reza por las noches

para que nadie irrumpa el sueño más ligero

o rapte la fragilidad de mis flores blancas

 

Juegas con mi pulso a distancia

y tal vez no recuerdes mi nombre

pero temo que me falten los árboles

para esconder las marcas

y la respiración que desconozco

 

Dime qué será de nosotras cuando llegue el invierno

y la hierba en el asfalto desaparezca

¿será visible nuestro temor?

¿con qué me cubriré los pies?

 

le grito a mi madre que detenga la búsqueda

no estoy muerta

pero me ignora

 

Me dice

“niña mía cierra los ojos o no irás al cielo”.

 

Escrito por Cristina Meza

Poeta y artista plástica nacida en Guadalajara, Jalisco, México. Actualmente reside en Zapotlán el Grande.