J’étais

Quand j’étais petite me dolía mucho la realidad y mi única salida eran los helados de las dos y media de la tarde. Hay una canción que cantaba en el recreo y aunque no tenía letra  (o no me la sabía), la melodía se repetía, dolorosa, atenuante, triste, rebelde y gris. Llevaba mis muñecas al salón y lloraba la soledad en forma de diálogos dramáticos, telenovelas en bruto, un poco de música, la lonchera de Angelica Pickles en tercera dimensión, colores y la esperanza del helado de las dos y media de la tarde. Petite, petite. Miedo, asco, la clase, los números, Pedro, el niño que se bajaba los pantalones, miedo, miedo y la esperanza del helado de las dos y media de la tarde. Quand j’étais petite ya me quería morir. Ya quería morir o ser un adulto.

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