Si arrojamos una piedra por los aires nosotros sabemos que la ruta está trazada. La piedra no se mueve a voluntad sino que se mueve por nuestro capricho. Ahora, detengámonos un momento en una pequeña consideración. ¿Qué pasaría si la piedra tuviera conciencia? ¿En qué pensaría? Imaginemos esta posibilidad: si la piedra es empujada por una fuerza externa ésta continuará moviéndose durante un tiempo a causa de la fuerza proyectada. Siendo así, si la piedra pudiera pensar, seguramente pensaría que se mueve libremente y que la causa de su movimiento es su propia voluntad. Por lo tanto no reparará en la fuerza externa que la impulsó a moverse y que ya trazó su ruta. Así, dice Spinoza, es la libertad humana: los hombres sólo tienen consciencia de sus apetitos pero ignoran las causas de estos.

El poeta argentino Fabián Casas condensa magistralmente en el poema  “Mineral water” la famosa sentencia de Spinoza. Al ver una piedra volar por los aires se pregunta quién la lanzó y cuál es el motivo de que esté ahí, magistral, dando vueltas y retando a la gravedad. Así es que Fabián Casas dialoga con Spinoza a través de la poesía. Le dice: «Si una piedra arrojada al aire / tuviera conciencia de sí misma, / seguramente pensaría / que se mueve por su propia voluntad». / Ahí va la piedra de Spinoza. / Donde cae, los patos corren desesperados.

El poeta arroja la piedra y no esconde la mano, sino que la mantiene al frente, para mostrarnos la realidad. Nos hace ver que la poesía termina de abrir puertas que la filosofía deja entreabiertas, y nos permite sumergirnos en el pensamiento de los grandes filósofos.

Mientras tanto se me ocurre pensar en todo lo que las piedras significan. Pedro, el apóstol, fue la piedra sobre la que Jesús edificó su iglesia. Así, también, en la mitología griega encontramos en Deucalión y Pirra la perpetuación de los hombres mientras arrojaban piedras. Imaginemos que Dios arrojó una piedra afuera del paraíso y Adán y Eva fueron condenados a buscarla. Las piedras sirven para explicar el origen. La piedra de Spinoza sirve para asustar patos y abrir nuevos cuestionamientos de la existencia.

Escrito por Luis Fernando Rangel Flores

Es egresado de la Licenciatura en Letras Españolas de la Universidad Autónoma de Chihuahua y estudiante de Periodismo. Actualmente es miembro del comité organizador del Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes Jesús Gardea y editor asistente de la revista Metamorfosis. Es autor de Hotel Sputnik (Tintanueva, 2016), con el que obtuvo mención honorífica en el Premio Nacional de Poesía Rogelio Treviño 2015 y de Poemas para un Lugar Común (ICM, 2018). Textos suyos aparecen en revistas como Tierra Adentro, Himen, Hybris, Morbífica, entre otras, así como antologías de cuento breve. Recientemente obtuvo el Premio Estatal de Poesía Joven Rogelio Treviño, el segundo lugar en el Premio Nacional Sergio Pitol de Relato y fue becario del Noveno Curso de Creación Literaria para Jóvenes de la F, L, M. Forma parte del consejo editorial de Sangre ediciones.