Para la sección El sótano del ornitorrinco no hay vacaciones, así que regresamos para entrevistar a la poeta y gestora cultural andaluza Rosario Troncoso. Que disfrutéis de las respuestas que nos brinda nuestra autora seleccionada para este mes. Volvemos en septiembre con más entrevistas dedicadas a destacados autores contemporáneos españoles.

Rosario Troncoso (Cádiz, 1978) es poeta, narradora, dramaturga, gestora cultural, editora, colaboradora en medios periodísticos (sus artículos sobre temas de actualidad aparecen en CaoCultura, La voz del sur o en el Diario Bahía de Cádiz), profesora de secundaria y, ante todo, madre. Es autora de multitud de libros de poemas; los últimos que ha publicado son Nuestra Orilla Salvaje (Isla de Siltolá, 2017) y La piel y la memoria (Ejemplar Único, 2018). Dirige la editorial Takara, así como la revista cultural El ático de los Gatos (también se encarga de la edición infantil, El ático de los gatitos). Ha obtenido premios por su obra poética (consiguió, en el 2012, el accésit del XV Premio de Poesía del Ateneo de Sanlúcar de Barrameda) y coordinó, en su momento, una interesante antología de poesía femenina (Nube. Un mar de mujeres; Ediciones en Huida, 2013).

¿Qué no es poesía?
Todo aquello que se fuerza para que lo sea, y no lo es nunca.

¿La poesía sirve para algo?
No. Por eso la necesitamos tanto los que pretendemos llegar a ella. Si sirviera, tendría menos valor. La poesía (hablo de la de verdad, no de merchandising) la comparo con una cala salvaje poco accesible y poco conocida. Mejor así.

El momento más vergonzoso de tu vida como artista fue…
Más que como artista, como gestora cultural. Organicé hace años un evento poético, y tuve que enfrentarme a guerras de egos muy ridículas. Algunos autores no querían aparecer en cartel con otros que no consideraban a su altura, por ejemplo. Yo era muy joven e ingenua. Aún no me he curado del espanto y la perplejidad. La poesía no es eso, ¿verdad? También he pasado vergüenza y pena coordinando antologías. Casi siempre los más grandes son los que menos problemas dan.

¿Dónde están las musas?
Siempre pendientes de quienes la merecen.

¿Qué libro te hubiera gustado escribir?
De narrativa, El amante, de la Duras. En poesía, cualquiera de Ángel González.

La palabra más hermosa del diccionario es…
Todavía.

¿Amor o desamor como tema universal poético?
Ausencia.

¿Libro impreso o libro electrónico?
Siempre el tacto en papel. Aunque leo en todos los formatos.

Último libro leído.
De cuna y sepultura, de Javier Sánchez Menéndez, y he releído Hilos, de Chantal Maillard.

¿La literatura da de comer?
Intentar darla a conocer de la mala manera que te impone el sistema educativo cuando eres profesor o profesora, sí. Te sustenta. Pero escribirla no paga facturas, aunque alimente más a otros niveles.

¿El arte ha muerto?
No. Sus constantes vitales están estables. Nosotros somos la prueba, amiga.

Un libro que no recomendarías bajo ninguna circunstancia.
Todos los libros son recomendables y útiles. Algunos de poesía youtuber vienen la mar de bien para limpiar el inodoro. Le hago un guiño desde aquí a la gran Ballerina Vargas Tinajero, cuyo libro sí es necesario.

¿La pastilla roja o la azul?
Las dos y un mojito. Las Píldoras de papel de Ana Patricia Moya son las más efectivas y sanadoras…

¿Protagonista o secundario?
Depende de la película.

Si fueras un personaje de ficción serías…
Dexter Morgan, un ratito. O Daenerys Targayen, Samantha Jones, Hermione…

Una serie recomendable y una película olvidable.
Breaking Bad, sublime. ¿Película olvidable? Cualquiera de Kevin Costner, jajaja.

Un director de cine y un disco de cabecera.
Steven Spielberg (es la infancia), Woody Allen, Roger Corman, Isabel Coixet. Y el disco: Once, de Nigthwish.

Si existiera la posibilidad de resucitar a una celebridad por un día para tener una interesante conversación, ¿a quién elegirías?
Miliki. No debería haber faltado a mis hijos. Y mi abuela Teresa, que no fue una persona célebre, pero se marchó con una enorme bola de palabras en el gaznate. Por todo lo que vivió y sufrió, merece una novela.

Un momento histórico.
Todo lo que estamos viviendo ahora. Nuestra realidad es una distopía, una locura absoluta, y asusta este no saber a qué atenernos.

Un consejo para no tener en cuenta.
Ninguno que no se solicite. Odio la actitud paternalista de algunas personas que creen estar por encima del bien y del mal. Pero si pido ayuda y consejo, aunque sean errados, los acojo con gratitud.

Mil gracias, de corazón, Rosario, por tu tiempo.

Próximas entrevistas: Manuel Guerrero Cabrera (septiembre) y María Pizarro (octubre).

SOBRE LA CULPABLE DE ESTA SECCIÓN MINIMALISTA: ANA PATRICIA MOYA

Estudió Relaciones Laborales y es Licenciada en Humanidades por la Universidad de Córdoba. Ha trabajado como arqueóloga, bibliotecaria, documentalista, etc. Actualmente, se busca la vida como puede y dirige el Proyecto Editorial Groenlandia. Su obra más reciente es Píldoras de papel (poesía; Huerga y Fierro, 2016). Sus textos aparecen en distintas publicaciones de Europa e Hispanoamérica, digitales e impresas, así como en antologías literarias; también ha obtenido algún que otro premio por sus despropósitos lírico-narrativos, siempre como la eterna finalista. Ha sido traducida parcialmente a varios idiomas.

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POSDATA: Estimados lectores, estamos preparando nuestra edición española de la antología Liberoamericanas. Si os interesa aportar vuestro granito de arena para visibilizar la poesía femenina (el libro incluye a más de cien autoras contemporáneas) por veinte euros, podéis conseguir un precioso ejemplar.

¡MIL GRACIAS POR VUESTRO APOYO!

Pinchando en la imagen, enlace directo:  

POSDATA SEGUNDO: La directora de esta sección está preparando una sección de poesía lésbica contemporánea. A todas las lectoras: si os interesa, aquí tenéis las bases. Mil gracias. El plazo sería para finales de agosto. Se agradece también que compartáis.

Escrito por Periquilla Los Palotes

Juntaletras del tres al cuarto. Editora por vocación tardía. Ermitaña, huraña, misántropa.