Fui robado por los gitanos. Mis padres me robaron de vuelta. Entonces los gitanos me llevaron de nuevo. Las cosas siguieron así por un tiempo. Un minuto estaba en la caravana succionando el oscuro pezón de mi nueva madre, y al siguiente sentado en la mesa del gran comedor almorzando con una cuchara de plata.

Era el primer día de la primavera. Uno de mis padres cantaba en el baño; el otro pintaba un gorrión vivo los colores de un pájaro tropical.

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I was stolen by the gypsies. My parents stole me right back. Then the gypsies stole me again. This went on for some time. One minute I was in the caravan suckling the dark teat of my new mother, the next I sat at the long dining room table eating my breakfast with a silver spoon.

It was the first day of spring. One of my fathers was singing in the bathtub; the other one was painting a live sparrow the colors of a tropical bird.

 

Soy el último soldado napoleónico. Pasaron casi doscientos años y aún estoy retirándome de Moscú. El camino está alineado por blancos abedules y el fango me cubre las rodillas. La mujer de un solo ojo quiere venderme un pollo, y ni siquiera estoy vestido.

Los alemanes se van por un camino; yo por el otro. Los rusos aún toman otro rumbo mientras dicen adiós. Tengo un sable ceremonial. Lo uso para cortar mi cabello, que mide dos metros de largo.

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I am the last Napoleonic soldier. It’s almost two hundred years later and I am still retreating from Moscow. The road is lined with white birch trees and the mud comes up to my knees. The one-eyed woman wants to sell me a chicken, and I don’t even have any clothes on.

The Germans are going one way; I am going the other. The Russians are going still another way and waving good-by. I have a ceremonial saber. I use it to cut my hair, which is four feet long.

 

“Todo mundo conoce mi historia con el Dr. Freud,” dice mi abuelo.

“Nos enamoramos del mismo par de zapatos negros en el escaparate de la misma zapatería. La tienda, por desgracia, siempre estaba cerrada. Había un letrero: MUERTE EN LA FAMILIA O REGRESE DESPUÉS DE COMER, pero sin importar cuánto esperé, nadie se dignó a abrir.

“Una vez sorprendí al Dr. Freud ahí, admirando descaradamente los zapatos. Nos fulminamos con la mirada, antes de que cada uno tomara su camino, sin encontrarnos nunca más.”

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“Everybody knows the story about me and Dr. Freud,” says my grandfather.

“We were in love with the same pair of black shoes in the window of the same shoe store. The store, unfortunately, was always closed. There’d be a sign: DEATH IN THE FAMILY or BACK AFTER LUNCH, but not matter how long I waited, no one would come to open.

“Once I caught Dr. Freud there shamelessly admiring the shoes. We glared at each other before going our separate ways, never to meet again.”

 

La piedra es un espejo ineficaz. Nada hay en ella salvo oscuridad. Tu oscuridad o la suya, ¿quién puede decirlo? En el silencio tu corazón suena como un grillo negro.

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The stone is a mirror which works poorly. Nothing in it but dimness. Your dimness or its dimness, who’s to say? In the hush your heart sounds like a black cricket.

 

“Exuberancia tropical alrededor de la idea del alma”, escribió Nietzsche. ¡Siempre lo sentí así también, Friedrich! La selva del Amazonas con sus aves de colores brillantes graznando en cada árbol, pero sus profundidades oscuras y silenciosas. La hermosa joven perdida está amamantando a un pequeño mono. En asistencia, el gran lagarto usa túnicas eclesiásticas y habla en Francés para ella: “La Reine des Reines”, canta. Ni el menor encanto de este cuadro puede ser tan fácilmente descartado como descabellado e insultante para los sentimientos religiosos.

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“Tropical luxuriance around the idea of the soul,” writes Nietzsche. I always felt that too, Friedrich! The Amazon jungle with its brightly colored birds squawking in every tree, but its depths dark and hushed. The beautiful lost girl is giving suck to a little monkey. The great lizard in attendance wears ecclesiastical robes and speaks French to her: “La Reine des Reines,” he chants. Not the least charm of this tableau is that it can be so easily dismissed as preposterous and insulting to religious sentiments.

 

¿Son los caníbales rusos peores que los ingleses? Por supuesto. Los ingleses comen sólo tu corazón, los rusos el alma. “El alma es un espejismo en el desierto,” dije a Anna Alexandrovna, pero siguió comiendo la mía sin importarle.

“¿Como un confitado de pato, o como una pequeña almeja espumosa de cuello pequeño aún en su natal salmuera?” Pregunté. Pero ella sólo frotó su barriga y me sonrió maliciosamente desde el otro lado de la mesa.

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Are Russian cannibals worse than the English? Of course. The English eat only your heart, the Russians the soul. “The soul is a mirage in the desert,” I told Anna Alexandrovna, but she went on eating mine anyway.

“Like a confit of duck, or like a sparkling littleneck clam still in its native brine?” I inquired. But she just rubbed her tummy and smiled naughtily at me from across the table.

 

Versión al español: Brianda Pineda Melgarejo

Poemas tomados del libro: The world doesn’t end, de la edición contenida en New and selected poems 1962-2012, pp. 111-116.

 

 

Escrito por Brianda Pineda Melgarejo

Xalapa, 1991. Estudió Letras Hispánicas en la Universidad Veracruzana.