Reseña para la novela “Hijos de la ira” (Loba Ediciones) de Andrés Urrutia Ruiz


 

En Hijos de la ira de Andrés Urrutia Ruiz estamos ante una novela que muestra los secretos más recónditos del mundo mapuche. Pedro Aranda Aranda, joven con un gran rencor en su corazón, sumido en la desesperanza y el abandono de sus padres, teme por un futuro esclavizante en la hacienda donde le espera ser un peón más, sin embargo, repentinamente llega la salvación que lo hará recuperar la esperanza para lograr su ansiada libertad, así como desatar las cadenas que lo atrapan al mundo que detesta: convertirse en kalku, un brujo mapuche miembro de La Mayoría con espectaculares poderes. Para ello deberá pagar un alto costo que está dispuesto a asumir.

Así comienza a desarrollarse la trama de esta novela, enmarcada en la atmósfera de un Chile que ha conquistado recientemente su independencia de la colonia española, pero que nos da cuenta de una sociedad injusta y jerárquica, donde aún los hacendados subyugan al pueblo por medio de su poder sobre la tierra. No ha parecido cambiar nada, pero esta tierra ya había sido habitada desde mucho antes por algunas fuerzas ocultas y los espíritus mapuche, que aún siguen rondando y haciendo de las suyas para sumar nuevos adeptos. Son los kalku, poderosos brujos malignos miembros del aquelarre de la Mayoría, parias, muchos de ellos huincas conversos a los que se les ha otorgado poder con el fin de librarse de los vejámenes de una sociedad que los ha dejado en el olvido: “Aquí estamos las madres solteras, las violadas, los maricones, los negros, los parias. No tenemos dueño, y pululamos la tierra con muerte, venganza y liberación”. Con toda una crítica a la falsa misericordia de la cristiandad, los kalku esperan el momento de una rebelión inminente.

Por medio de objetos mágicos, como el challanque y el makuñ, los brujos kalku obtienen sus poderes mágicos. Antagonistas de las machi, a lo largo de la novela también se relacionan con otros seres de mitos y leyendas mapuche tales como el imbunche, el trauco o los wekufe. De este modo el autor introduce la fantasía cosmogónica mapuche al mundo huinca, creando un relato de ficción en torno a la mitología indígena, donde conviven ambos mundos en tensión; pues los mapuche, por un lado, quieren recuperar lo que los huincas les robaron,  así como los propios hijos de los huinca, Hijos de la ira , quieren vengarse a toda costa de sus padres y los poderosos que los han hecho sufrir diversas injusticias; he ahí el motivo de su ira, he ahí la razón de la inminente insurrección.

Con un estilo ameno, envolvente y atractivo, Urrutia introduce en su obra algunos vocablos de nuestra habla cotidiana así como nuestro humor; por medio de ellos nos acerca a la trama, a la vez que nos enseña algunos elementos importantes del mundo mapuche en su idioma original: el mapudungun. De esta manera nos muestra todo este ancestral universo sin arrogarse la pretensión de hacer una novela mapuche, como muy bien aclara el autor al final de la obra, sino más bien una novela que habla sobre el pueblo del Wallmapu a partir de la ficción.

Por otra parte es interesante constatar, a lo largo del libro, el rescate de la cosmovisión mapuche como una perspectiva totalizadora de la realidad,  en contraposición al binarismo existente en la cultura eurocentrista que heredó Chile siendo república. Es así como el paradigma indígena cuestiona nuestras percepciones básicas sobre el bien/lo correcto y el mal/lo incorrecto  que han estado enraizadas desde la época de la Colonia en nuestro territorio. Por el contrario, el conflicto interno que viven los kalku a lo largo de la novela nos dan cuenta del rol fundamental que cumplen al “hacer el mal”, así como las machis en su calidad de curanderas, pues ambos son necesarios para lograr el equilibrio.

Los personajes kalku de Hijos de la ira  se encuentran en una constante pugna interior debido al sufrimiento que les han causado las iniquidades de un mundo injusto, y es el reconocimiento de esta opresión lo que permite comprender la complejidad de la naturaleza humana en los momentos más difíciles; es allí donde brota aquello que llaman “el mal”. Es por eso que la novela apela a la necesidad de expandir nuestra comprensión de la realidad cuando estamos ante la cosmovisión mapuche, para no caer en binarismos banales que generan culpa. La misma culpa que nos ha inculcado el cristianismo. Es así como la obra nos llama a un reencuentro con nuestras propias raíces, que aceptan nuestra naturaleza humana en su esencia más íntegra, dando importancia al  valor de la empatía con nosotros mismos y con los demás. Es así como esta obra intenta realzar uno de los valores más genuinos que nuestros ancestros del Wallmapu nos han podido legar.

Sin duda, Hijos de la ira es una novela que dará mucho que hablar, envolvente,  de una pluma fresca,  así como la profundidad de las temáticas que propone, lo hace un libro que tanto adultos como jóvenes disfrutarán y en la que podrán ahondar en las raíces más primigenias. Por lo demás es de gran importancia que se publique hoy en día un texto que viene a abrir nuestra percepción de la realidad hacia la cosmovisión mapuche, en momentos que esta comunidad indígena del sur del mundo aún vive la criminalización de parte de la población de la sociedad, así como la represión del propio Estado chileno.

 

 

Escrito por Javier Ossandón

Javier Ossandón (1990, Santiago de Chile). Profesor de Estado en Castellano y Licenciado en Educación cursado en la Universidad de Santiago de Chile, Diplomado en Gestión de Bibliotecas Públicas de la Universidad Tecnológica Metropolitana y estudiante del Máster en Escritura Creativa de la Universidad de Salamanca. El 2016 publica el libro "Christi" ( Alarido Ediciones). El 2012 obtuvo la Beca de Creación de la Fundación Pablo Neruda. Ha participado en antologías, revistas impresas y electrónicas de Santiago, Valparaíso, Córdoba, Lima y Francia, donde fue traducido. Ha participado en diversos encuentros y recitales literarios entre los que destacan la "Feria Internacional del Libro de Santiago" (2012), "Seminario Nueva Poesía Chile" (2014), "Festival Mistraliano de Vicuña 2017", "Festival de Poesía La Chascona" (2017), entre otros. Ha impartido los talleres "Poesía y Política" (2014) además de "Literatura y tarot" (2017). Organiza eventos literarios entre los que destaca el Slam Poetry Chile 2018. El 2015 libera el poemario "Mejilla Ceniza" (Fuego y Rizoma) en la web. Actualmente cuenta con otro libro en proceso de edición que lleva por título "Continente Aureal". Su escritura se desarrolla por medio de la experimentación de los registros,tratando las temáticas de la otredad, por medio de una micropolítica del cuerpo y una macropolítica del cosmos.