No hay lugar para mí en su trinchera. Escruta la pared mientras yo peino los cabellos de su nuca con los ojos.

Se va sin dejar el lugar; duerme. Descansa porque en su casa el café está casi listo y porque en la mía me esperan a cenar. A mí no me gusta dormir después. Me quedo aquí, como ahora, contando los vehículos que entran y salen.

Me gusta pensar que los que se van, se llevan tanto en el cuerpo como me llevo yo; nosotros. Las imagino saciadas y a ellos desahogados.

Sigue allí, lanzando resoplidos mudos al aire viciado de lavanda barata. El calor bajó, los poros de su espalda me lo dicen. No hago nada, me concentro en la luz fugaz que deja el automóvil que acaba de salir.

Quiero fumar. Necesito moverme, pero desisto. Pienso esperar hasta que despierte. Mientras tanto recuerdo cuando estuvimos aquí por última vez. Fue en noviembre, en mi cumpleaños. Hablamos por semanas sin acordar nada. Al no coincidir, discutíamos sutilmente, como lo hacen culpables. Me dejó un tiempo y yo no me opuse. Pasaron los meses, pero entre pudor y culpa nos perdimos de nuevo. Vimos la confesión del otro en nuestra cara de súplica y tedio; de domingos de carnaval familiar. Y así, en una cama huérfana, sumé otro año a mis cuarenta y tantos. Un año; otro encuentro. Luego vino la pantomima navideña y con ella más meses. Hasta hoy.

La espalda comienza a dolerme. Las dos almohadas están bajo su cabeza. No hago caso; después de todo, es casi es hora de irnos. Sonará el teléfono y la voz del otro lado dirá que el tiempo acabó. Que hay otros esperando la habitación; otros que también deben volver para arropar a sus hijos e inventarse horas extra de trabajo. Otros que al acabar apagarán la luz, se darán la espalda y dormirán hasta que el tiempo acabe y el teléfono vuelva a sonar.

Escrito por Rubí Véliz Catalán

Rubí Véliz Catalán (Ciudad de Guatemala, 1988) es literata por decisión y bibliotecaria por vocación. Es melómana, pintora de clóset, feminista del pensamiento de la diferencia y estudiante de por vida. Cursó una licenciatura en Lengua y Literatura en la universidad pública de su país. Estudió artes plásticas, idiomas y canto lírico. Ha sido invitada a presentar y comentar libros de escritores emergentes. Eventualmente es editora ad honorem en proyectos de investigación con enfoque de género del Instituto Universitario de la Mujer de la Universidad de San Carlos (IUMUSAC). Desde 2014 escribe en la columna «Desde la resistencia» de la revista cultural centroamericana (Casi) literal.