para qué sirve la palabra amor
sino para abollarla en la mano
como un papel de caramelo
hasta que la pintura metalizada
se te quede en los dedos

o para qué
sirve la palabra amor
si no es para decretar la muerte
del amor
pulverizar su eficacia
haciéndola rodar por el piso
metiéndola a fuerza de lengua
en una boca cualquiera
hasta que la saliva le disuelva el amargor del drama

y es que
para qué sirve
a ver
la palabra amor
sino para decirle mi amor
a un desconocido en la tersura de la noche
y así inflamarle las entrañas
de viaje cósmico saborizado a intimidad

qué hacer sino bajarle el precio
a la palabra
llamarle hacer el amor
a esta turbulencia desenfrenada y húmeda
réplica o imitación
un poco impersonal
de gestos aprendidos a sangre y fuego en otra vuelta
loop que creció a imagen y semejanza
de aquello que
aquello

qué cosas podríamos
qué opciones tenemos
para tratar con esta palabra
cuando pretende desplegar las alas
más que hacerla acabar rapidito
desestimar su largo pliego de términos y condiciones
clavarle el visto
de vez en cuando
hacerla un bollito en el puño y
llevarla de gira en el bolsillo de adelante
bien a mano
como un gas pimienta contra la sordidez del mundo

qué cosa se puede hacer
con la palabra amor
sino ponerla en la lengua y activar
con unos besos random
entablar contacto directo con la idea de Dios
preguntarle algo heavy
algo imposible
atisbar entre ahogos el sentido último de la vida
dormirte borracha
y al otro día volver a cero
como si nada.

Escrito por niacabellos

Mi nombre es Nía y vivo en Córdoba, Argentina. Soy licenciada en Letras y tengo publicado un libro de poesía, El Final de La Respiración, editorial Llanto de Mudo. Confío en la escritura joven y en las redes que puedan potenciar las producciones independientes.