Después del fuego

Arrastrá tus pedazos y guardalos.
Hacé algo con ellos. Si podés.
Preguntate. Una, dos, mil veces.
Llorá;
y no te prives de gritar.
Sentite vencida.
Inundate en el barro.
Tocá el fondo de ese pozo.
Explorá.
Descubrite en el hastío.
Experimentá la soledad.
Aprovechá a conocerte.
Frágil, vulnerable.
Porque después de eso,
después del barro,
y del pozo…
Después del fuego,
ya nunca
nada
será igual.

Vos,
sos el mar.

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