He despertado hace apenas media vida,
realmente no sé en que momento de mi catastrófica existencia,
logré descosturarme los ojos.

Voy a hacer de cuenta que mis prioridades materiales,
siempre fueron excusas para no describirme
y llegar a la conclusión de que soy todo lo que digo no ser.

He sobrevivido dieciocho años con la misma piel,
con el mismo corazón y con las mismas piernas,
que ahora solo tiemblan al bailar.
Si se tratara de ocultar mis cicatrices, podrías adherirte a mí para cubrirlas.

Vivo sobreviviendo todas las noches,
cuando siento que me ahogo en medio de mi nada,
que resulta ser mi lago espacial privado,
en una conciencia que se parece más a un azul con miopía,
que a un blanco o negro.

He decidido matarme cada día de mi vida,
cada vez que no llegue a tener la pretensión de sonreír,
de pintar, de escribir, de llorar, de sentirme.
Sí, he decidido matarme.

Lo he decidido hace exactamente dieciocho años,
es un alivio que nunca cumpla mis decisiones.

Escrito por Camila Vargas Arteaga

Santa Cruz, 2000 - Estudiante de Derecho- Escritora, poeta y cantante. Forma parte del Coro Universitario de San Francisco Xavier de Chuquisaca, ha participado del Festival Internacional de Poetas del Sur, y del Festival del libro en la ciudad de Sucre. Actualmente se encuentra trabajando en su primer poemario. Pueden ver sus extravagancias en instagram como: @viuditamoderna