Partí del pantano prometido a la tierra de los Incas

Las montañas abrieron palmas

De sus dedos gotea mirra de médanos arco iris

Hay nobleza en el altiplano

No debería extrañar mi nido.

 

***

 

Apenas puedo sentir los tejidos del cuerpo

Desconozco esta cama improvisada

No se si es rama de árbol o fondo de río

Me rompí las venas

Me he llorado en gotas de bilis negra.

 

***

 

Con los pedazos de vida latiendo en mi mano te ruego

No pienses en mí

Mas recuerda con opción a revivir(me).

 

***

 

Estoy aferrada a esta cuerda floja tejida de planes absurdos

Me negaré los instantes atados a manos amigas que ostentan sangre de otras víctimas

No seré quien termine de romper la cuerda

No seré quien escupa sus últimos cartuchos de confianza.

 

***

 

El sol es el minuto trágico de la existencia entre la arena

Sin trabajo, la condena sonríe fumando desde la cama

Burlándose

Amando el reproche

En la fe dormida se guarda un cofre con planes y sueños que día y noche busca cerrarse

Por todos los años que le quedan al universo por cumplir

La tarea de unir todas las estrellas

Llegar a la tierra prometida

Aún sin nombre

Me llama

Vente desnuda

(Llegarás pobre)

 

En mi mente hay una fuga de convicción.

Escrito por Verónica Vidal

Verónica Vidal (Coro, 1995) es editora adjunta de la Revista Literaria Awen (revista-awen.webnode.com.ve) y redactora digital en el ICP Institución Cultural Pachayachachiq Cusco, Perú (pachayachachiq.org); está residenciada en Barranquilla, Colombia. Escritora, locutora y actriz de teatro. Dedicada a la creación literaria, al dibujo de retratos y al estudio de cine, fotografía e idiomas.