Mi ángel de la guarda le teme a la oscuridad. Finge que no, me envía al frente, dice que me alcanzará en un momento. Muy pronto no veo nada. “Esta debe ser la esquina más oscura del paraíso,” susurra alguien a mis espaldas. Parece ser que su ángel de la guarda también está perdido. “Es indignante,” le digo a ella. “Los sucios pequeños cobardes nos dejaron aquí solos.” Y claro, por lo que sabemos, quizá uno de nosotros sea un anciano en su lecho de muerte y la otra una niñita soñolienta con anteojos.

 

My guardian angel is afraid of the dark. He pretends he’s not, sends me ahead, tells me he’ll be along in a moment. Pretty soon I can’t see a thing. “This must be the darkest corner of heaven,” someone whispers behind my back. It turns out her guardian angel is missing too. “It’s an outrage,” I tell her. “The dirty little cowards leaving us like this alone.” And of course, for all we know, one of us may be an old man on his deathbed and the other one a sleepy little girl with glasses.

 

El tiempo de los poetas menores se acerca. Adiós Whitman, Dickinson, Frost. Bienvenido tú, cuya fama no llegará más allá de tu familia más cercana, y acaso uno o dos amigos reunidos después de cenar alrededor de una jarra de feroz vino tinto… mientras los niños se quedan dormidos y se quejan del ruido que haces mientras hurgas en los armarios en busca de tus viejos poemas, con miedo de que tu esposa pueda haberlos tirado durante la limpieza de la última primavera.
Está nevando, dice alguien que se asomó a la noche oscura, y también él se vuelve hacia ti mientras te preparas para leer, de una manera algo teatral y poniéndote rojo de la cara, el largo y confuso poema de amor cuya estrofa final (desconocida para ti) está irremediablemente perdida.

-a la manera de Aleksandar Ristović

 

The time of minor poets is coming. Goodbye Whitman, Dickinson, Frost. Welcome you whose fame will never reach beyond your closest family, and perhaps one or two good friends gathered after dinner over a jug of fierce red wine… while the children are falling asleep and complaining about the noise you’re making as you rummage through the closets for your old poems, afraid your wife might’ve thrown them out with last spring’s cleaning.
It’s snowing, says someone who has peeked into the dark night, and then he, too, turns toward you as you prepare yourself to read, in a manner somewhat theatrical and with a face turning red, the long rambling love poem whose final stanza (unknown to you) is hopelessly missing.

-After Aleksandar Ristović

 

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Mucha gente de por aquí ha sido llevada a pasear en platillos voladores. No creerías eso posible con todas esas hermosas iglesias blancas a la vista tan concurridas los Domingos.

Lots of people around here have been taken for rides in UFOs. You wouldn´t think that posible with all the pretty White churches in sight so well attendedon Sundays.

 

Mi padre amaba los libros raros de André Breton. Solía alzar el vaso de vino y brindar por aquellas tardes lejanas “cuando las mariposas formaban un largo y único listón”. O salíamos a orinar en el callejón de atrás y él decía: “Aquí hay algunos binoculares para ojos vendados”. Vivíamos en un edificio ruinoso que olía a gente vieja y a sus mascotas.

“Flotando en el borde del abismo, impregnado con el perfume de lo prohibido,” nos turnábamos cortando el salchichón ahumado sobre la mesa. “Amo América,” nos decía. Íbamos a ganar un millón de dólares fabricando objetos que habíamos visto en sueños esa noche.

 

My father loved the strange books of André Breton. He’d raise the wine glass and toast those far-off evenings “when butterflies formed a single uncut ribbon.” Or we’d go out for a piss in the back alley and he’d say: “Here are some binoculars for blindfolded eyes.” We lived in a rundown tenement that smelled of old people and their pets.

“Hovering on the edge of the abyss, permeated with the perfume of the forbidden,” we’d take turns cutting the smoked sausage on the table. “I love America,” he’d tell us. We were going to make a million dollars manufacturing objects we had seen in dreams that night.

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Mi Identidad Secreta es

El cuarto está vacío,
y la ventana abierta

 

My Secret Identity Is

The room is empty,
and the window is open

 

Poemas tomados del libro: The world doesn’t end, de la edición contenida en New and selected poems 1962-2012, pp. 116-120.
Versión al español: Brianda Pineda Melgarejo

Escrito por Brianda Pineda Melgarejo

Xalapa, 1991. Estudió Letras Hispánicas en la Universidad Veracruzana.