Exótica – y hasta se me ocurre que un poco caprichosamente – la poesía tiene que ser alguna especie de trampa engañosa, impulsada por vaya a saber qué complejo mecanismo de elegancia estética y de autoconocimiento. Sobre esa trampa se extiende un puente desierto y pernicioso, precariamente fabricado con cuerdas harapientas y fragmentos de maderas deterioradas. Encima de ese puente está el poema, limpio y desinteresado, ampliando inescrupulosamente su zona de confort, a la espera del llamado o del salto.

Por acá abajo, más y mejores apreciaciones sobre tan escabroso y harto polémico asunto.  ⬇

Hay una fuerza en el hombre, proveniente del simple hecho de vivir, que condiciona su destino de modo fatal. Esta fuerza, que se vuelve visible a cada momento a través de las manifestaciones del amor, que tiende a trascender del individuo en una comunión con el todo, tiene sus propias leyes, irreductibles a los esquemas racionales. La poesía aparece como expresión de ese impulso hacia el cumplimiento de un destino vital, y la fatalidad de ese destino se revela en la poesía como un hecho indiscutible. La poesía no es, por consiguiente, un lujo o un divertimento, sino una necesidad, del mismo modo que lo es el amor. Todas las necesidades, aún las más perentorias, están subordinadas a esas dos, que en definitiva son los dos aspectos de una misma energía primordial que le confiere su verdadero sentido a la vida (…). Prescindir de la poesía equivaldría a renunciar a la vida (…). Misteriosa y escurridiza, la poesía resulta la más accesible y la más inaccesible de todas las artes. De pronto es un juego o una diversión, de pronto es un modo de fijar la historia, de pronto es una indagación en el conocimiento, de pronto recoge las lamentaciones del hombre; (…) revela los sueños o los deseos secretos del hombre, o bien su furia, su protesta: puede ser inocencia  o burla diabólica (…). Pero lo más admirable, lo sorprendente en ella es que ha acompañado desde los comienzos del lenguaje al hombre en todos sus azares, se ha comprometido con él, le ha prestado su colaboración en la construcción de sus mitos, a veces olvidada o menospreciada, otras veces pasando a primer plano y constituyéndose como el máximo recurso en sus momentos de crisis. [Aldo Pellegrini]

La poesía es una forma de conocimiento, pero a condición de ser la más desesperada tentativa de salvación de una conducta existencial. Es un estado de incandescencia del espíritu, un relámpago de la intuición, que a través de la imagen descubre la contextura y las relaciones secretas entre las cosas y el hombre. [Enrique Molina]

Rara esta tarea de escribir poemas. Hacer una casa real con materiales desconocidos. Hace siglos que nadie sabe lo que es la poesía. Sólo sabemos que sucede y que oculta la naturaleza más profunda de lo visible y de lo invisible. Nos toca obedecer asombrados sus apariciones. Puede que sea una especial dimensión que nos hace escribir lo que la poesía quiere, cuando ella quiere y como quiere. [Leopoldo Castilla]

La poesía es la historia de una decepción, pero es, asimismo, la historia de una conquista. Porque,  imposibilitado el poeta de hacer suyo el lenguaje de las cosas, hace poesía: realiza una cosa distinta de lo que ve, de lo que oye y de lo que siente. Hace un objeto de palabras que no los refleja ni los repite: los recrea, que es su forma de hacerlos visibles. [Rafael Felipe Oteriño]

La poesía es un acto de fe (…) / un intento supremo y desesperado de verdad y rescate en la perduración. [Olga Orozco]

Prefiero lo ridículo de escribir poemas a lo ridículo de no escribirlos. [Wislawa Szymborska]

la poesía se hace en los bosques / tiene todo el espacio que necesita (…) / tiene todo el tiempo para ella / el abrazo poético como el abrazo carnal / mientras dura  / prohíbe toda caída en la miseria del mundo [André Breton]

La poesía, principio y fin de todo, es indefinible. Si se definiera, el definidor sería el dueño de su secreto, el dueño de ella, el verdadero, el único dios posible. Y el secreto de la poesía no lo ha sabido, no lo sabe y no lo sabrá nunca nadie, ni la poesía admite dios alguno (…) La poesía no es sucesiva como la ciencia. Un poeta no continúa a otro poeta, sino que recrea, revive, aísla y cierra en sí mismo toda la poesía. [Juan Ramón Jiménez]

el propósito de la poesía es recordarnos / lo difícil que es seguir siendo una sola persona / porque nuestra casa está abierta / no hay llaves en las puertas / y los huéspedes invisibles entran / y salen a voluntad    [Czeslaw Milosz]

Si leo un libro y hace que mi cuerpo entero se sienta tan frío que no hay fuego que lo pueda calentar, sé que eso es poesía. Si físicamente  me siento como si me levantasen la tapa de los sesos, sé que eso es poesía. Esta es la única manera que tengo de saberlo. ¿Acaso hay alguna otra? [Emily Dickinson]

La poesía siempre es lo otro, aquello que todos ignoran hasta que lo descubre un verdadero poeta. [Oliverio Girondo]

Cuando la gente dice que la poesía es un lujo, o una opción, o para las clases medias cultas, o que no se debería leer en el colegio porque es irrelevante, o cualquiera de esas extrañas tonterías que se dicen sobre la poesía y el lugar que ocupa en nuestras vidas, sospecho que a la gente que las dice le ha ido bastante bien. Una vida dura necesita un lenguaje duro, y eso es la poesía. [Jeanette Winterson]

Ser poeta no es hacer versos, sino saberse mantener en estado receptivo. La poesía es como la electricidad que está en todo. El poeta tiene una cosa que hacer en el mundo: salvar la identidad del hombre. [Joan Brossa]

La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la esclavitud poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación interior. La poesía revela este mundo; crea otro (…). Aísla, une. Invitación al viaje; regreso a la tierra natal. Inspiración, respiración, ejercicio muscular. Plegaria al vacío, diálogo con la ausencia: el tedio, la angustia y la desesperación la alimentan. Oración, letanía, epifanía, presencia (…). Sublimación, compensación, condensación del inconsciente. Expresión histórica de razas, naciones, clases. Niega a la historia: en su seno se resuelven todos los conflictos objetivos y el hombre adquiere al fin conciencia de ser algo más que tránsito.  [Octavio Paz]

Todo lo que se mueve es poesía. El resto es prosa. [Nicanor Parra]

La poesía es el lugar donde todo sucede. A semejanza del amor, del humor, del suicidio y de todo acto profundamente subversivo, la poesía se desentiende de lo que no es su libertad o su verdad. Decir libertad o verdad y referir estas palabras al mundo en que vivimos o no vivimos es decir una mentira. No lo es cuando se las atribuye a la poesía: lugar donde todo es posible (…). Nos vienen previniendo, desde tiempos inmemoriales, que la poesía es un misterio. No obstante, la reconocemos: sabemos dónde está. Creo que la pregunta “¿qué es para usted la poesía?” merece una u otra de estas dos respuestas: el silencio o un libro que relate una aventura no poco terrible: la de alguien que parte a cuestionar el poema, la poesía, lo poético; a abrazar el cuerpo del poema; a verificar su poder encantatorio, exaltante, revolucionario, consolador (…). En verdad es un poco estúpido hablar de poesía: o se la hace o se le lee. [Alejandra Pizarnik]

El diccionario tiene una definición para cada cosa; cuando son cosas muy concretas, la definición es tal vez aceptable, pero muchas veces a lo que tomamos por definición yo lo llamaría una aproximación. La inteligencia se maneja con aproximaciones y establece relaciones y todo funciona muy bien, pero frente a ciertas cosas la definición se vuelve verdaderamente muy difícil. Es el caso muy conocido de la poesía. ¿Quién ha podido definir la poesía hasta hoy? Nadie. Hay dos mil definiciones que vienen desde los griegos, que ya se preocupaban por el problema, y Aristóteles tiene nada menos que toda una Poética para eso, pero no hay una definición de la poesía que a mí me convenza y sobre todo que convenza a un poeta. En el fondo el único que tiene razón es ese humorista español – creo – que dijo que la poesía es eso que se queda afuera cuando hemos terminado de definir la poesía: se escapa y no está dentro de la definición. [Julio Cortázar]

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Escrito por Vanesa Almada Noguerón

Vanesa Almada Noguerón nace en la ciudad de La Plata (Buenos Aires, Argentina), en 1980. Tiene estudios en Letras y en Gestión Cultural. Actualmente, reside en la ciudad de Mar del Plata. Su labor literaria ha recibido diversos reconocimientos tanto a nivel nacional como internacional, entre los cuales se cuentan el Premio Poesía de las Américas (2008), Premio Municipal de Cultura CMC (2012), Premio Latin American Intercultural Alliance (2013) y Premio Raúl González Tuñón (finalista, 2017). Parte de su trabajo se encuentra disponible en las revistas de creación literaria Desnuca2, La Avispa, SEA Digital (Arg.), Pangea (Ciudad de Salamanca), Ergo (Universitat de València) y El Humo (Querétaro, México), así como también en diversas antologías poéticas de Europa y Latinoamérica: Colectivo Literario Ó (Puerto Rico; Erizo Editorial, 2012), Poetas y Narradores Contemporáneos (Buenos Aires; De los Cuatro Vientos, 2013), FIPA (Mar del Plata; Editorial Martín, 2014), Entre realidades y poemas (CABA, Editorial Dunken, 2015), Poetas Argentinas (Euskadi; Biblioteca de las Grandes Naciones - Colección Digital, 2015), La Juntada-Festival de Poesía Joven Argentina (Buenos Aires; Ediciones La Guillotina, 2015-2016), El Círculo (Lima; Submarino Ediciones, 2017) y Ahora que calienta el corazón (Madrid; Verbum, 2017), entre otras. Forma parte de la Red Federal de Poesía y colabora en Liberoamérica, revista y plataforma literaria. Recientemente formó parte del FIPMAD (Festival Internacional de Poesía de Madrid, 2017). De su autoría: Entre los ruidos© (Baldíos en la Lengua, 2015), Quemar el fuego© (Autogestivo, 2017).