Natasha, ¿adiviná qué? Somos las últimas dos turistas en la Torre Eiffel y nos quedamos en el ascensor —encerradas— a mitad del descenso… Nadie nos escucha ni socorre, y nuestros celulares ya sin batería por tanta selfie… Justo antes de entrar en crisis, te pregunto:

¿Por qué visitar un monumento fálico?

NR: —Tal vez para entender el afán de los hombres por sortear el abismo —el terrible y desconocido abismo— en pro del refugio que brindan las alturas y la luz (¿la divinidad?). Mientras más lejos están de la tierra y su oscuridad, más seguros y dominantes se sienten… Desde las alturas contemplas todo en un plano cenital, ganas una idea de poder, de inmensidad.

Es eso o solo tuvimos ganas de adrenalina, vértigo y cultura general.

¿Para qué existen estas obras arquitectónicas?

NR: —Para abrirle el pecho a la ciudad y exponer lo que sea que entendamos como referente de la palabra “corazón”.

¿Qué hay detrás del acto de ascender?

NR: —El morbo ante la posibilidad de la caída.

¿Cómo diseñarías un lugar turístico?

NR: —Creo que partiría por juntar todas las creencias y nociones respecto al infierno/inframundo y al purgatorio y así daría forma a un espacio donde un momento tienes un pie en el Hades griego y al otro estás parada en una representación del Gueinom judío.

¿Por qué la “Ciudad Luz” no es más responsable con su propio nombre y ahorra energía?

NR: —Quizás exista una fobia por ceder terreno, aunque sea mínimo, a las sombras.

¿Cómo vamos a salir de aquí?

NR: —Hay una trampilla en el techo, si logramos alcanzarla, podemos intentar una maniobra a lo Misión imposible y trepar por el cable del ascensor.

También podemos tocar el botón de emergencia por enésima vez.

Ya estamos un poco exhaustas, por suerte el calor de tus palabras nos contiene. Me voy quedando dormida y vos estás conforme, has logrado calmarme. Sacás tu libreta y escribís… ¿Qué escribís?

NR: —Puede que la crónica de este evento, querida Yanina.

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Natasha Rangel (Caracas, Venezuela, 1994). 

Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Correctora de Estilo en el portal de noticias Crónica.Uno. También administra el blog personal «Piedra de habla».   Colaboradora en la Revista y Plataforma Literaria «Liberoamérica». Ha publicado en los portales «Qué Leer», «Digo.palabra.txt» y «Revista Philos».

Escrito por Yanina Giglio

Yanina Giglio (Bs. As. 1984). Estudió Cs. de la Comunicación Social en UBA. Obtuvo un PGCert en "Escrituras: Creatividad Humana y Comunicación" por FLACSO y se diplomó en "Neurociencias y educación" por la Universidad de Morón. Es correctora de estilo, coordinadora de talleres literarios, cofundadora de Odelia editora y crítica cultural en radio y prensa digital. Publicó "La Do Te" (Alción, 2015).