Primera noche 

De vez en cuando me gustan las flores rotas

Los hombres con piel de lobos,
He comprobado que mi cuerpo no es un cristal que se pueda formar
Solo un río donde  llueve ceniza,
De vez en cuando me gustan las flores rotas
La cama deshecha,
Las amas de casa que no pueden ser mis amigas,
Y cuando llega al día siguiente
Yo no tengo paredes
Ni una una mesa que adornar,
Me gustan las flores rotas
Fingiré ser solo suya,
Aunque mañana amanezca pronto.

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Última noche

Yo no puedo llamarme solitaria,
ni decir que esa mano ha besado mi cuerpo
Siempre he sido los zapatos de tacón sin pies.
las alas sin pájaro,
mi reloj sin pulso.
Yo no puedo llamarme
dueña,

No pertenezco a este cuerpo

 

pero lo firmo con mi nombre.

 

Me contemplan
sin amor,

Y los oídos no escuchan mis caricias,

entonces ni un rayo de luz ha confirmado una compañía

si ya estuve muerta en este cuarto
y he revivido en ligueros de piel.

ventana

 

La llamada

Lloro en el techo que fueron tus años
En mi cobija de bebé ahora muerta
En todos los días que no veo a Dios,
Ando sola con una piel.

El foco está apagado

Tu olor es mi derrota.
afuera

Escrito por Marcia Ramos

Escritora, viajera e intrépida futurista, le gusta la ciencia ficción y lo apocalíptico. Visionaria. En esta realidad soy docente en universidad y preparatoria también asesora de Literatura infantil y juvenil. Tengo publicado tres libros: Las calles hablan, Brevedades infinitas y Diles que no nos vean. Así mismo, en la realidad 3.0 soy Maestra en Educación y Especialista en Políticas Públicas para la igualdad.