En el agua me entretuve tanto que perdí la risa

me entretuve
y no hallé piedad
ternura para agrandarme
y sacar de la fascinación a mis pies desorbitados

los peces en mi espalda
nadan ahora como renacidos
sus siluetas brillan
y entiendo bien que esto es otra cosa

pero quien vendrá entonces?
si no iremos      parcialmente
a ningún lado

Escrito por Salenka Chinchin

(Quito, 1998)