Hace algunos meses atrás decidí ocupar este espacio no solo para mostrar mis escritos, sino también para compartir artistas bolivianas emergentes que empiezan a tener una voz propia y un discurso artístico fresco y relevante. Estas conversaciones que comparto se desarrollan en Internet, en parte por el tiempo/distancia y en parte porque es a través de plataformas digitales que accedo a sus obras. Nicolle Senseve Tejada es una de ellas. Conocí sus fotografías por casualidad en la Casa Melchor Pinto (Santa Cruz, Bolivia), Agridulce, una colección de retratos de cuerpos desnudos y sin saber de ella o de su obra, sentí conexión porque habitar un cuerpo es así, agridulce. Desde entonces la sigo en Instagram y su cuenta es una extensión de esa exposición lo que para mí fue especialmente refrescante en una ciudad donde la imagen de la mujer está casi por completo controlada por la mirada masculina, donde los cuerpos desnudos solo tienen un fin comercial y heteronormativo.
A la fecha, Nicolle ha participado de exposiciones colectivas en galerías importantes de la ciudad como el Centro Simón I. Patiño y su obra ha formado parte de Calendariecito, un calendario que recopila artistas visuales del país. Nicolle es comunicadora y artista visual, hace un año vive en Buenos Aires.

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¿Por qué la fotografía como medio artístico?

Quizás fue mi incapacidad para expresar mis emociones la manera tradicional y con palabras. La fotografía es un medio, lo uso, lo manipulo, lo muestro real, lo destruyo, no tiene fin, es hermoso darnos cuenta que podemos reinventar el lenguaje y la mismísima piel, es como descocer la boca de una y mil maneras distintas.

¿Qué historias te interesa contar a través de tus fotos?

Al principio disfrutaba de la naturalidad de los retratos, soy fan de la fotografía documental y de su rol social, sin embargo soy también fan de la edición y mutación de las cosas, por lo que trato de fusionar estos dos. Creo que todo cambió cuando descubrí que el cuerpo es político y la piel otro lenguaje. No sé si quiero “contar historias” con mis fotos, prefiero “moveralgoenelestómago” y que sea como una sopa de verduras, donde te podés encontrar de todo, es lo atractivo de la perspectiva.
Lo que sale en las fotos es también lo que salió en el día, depende de cómo fluían las cosas, no se trata de codificar un mensaje y enviarlo, sino de construir a través del cuerpo. 
Conozco a cantidad de fotografxs que admiro y a veces me quedo mirando sus fotos y no me provocan ni una palabra, pero sí un estímulo. Me gusta eso, desnudarme de la palabra.

¿Tus fotos se tratan más de la persona que fotografías o un reflejo de vos misma? Me refiero al ejercicio de verse en el otro.

Va por igual. Me parece que mostrar el cuerpo y animarse a escribir con él no es un proceso fácil y para lograrlo hay que crear un vínculo, conectar. Cuando se trata de proyectos, lo que comienza con una idea mía muchas veces termina mutando y desencadenando resultados distintos a los que se planificó, cada persona aporta algo diferente. Es genial eso, gracias a la fotografía conocí y aprendí de personas increíbles, muchas buenas amistades comenzaron con likes en instagram.

¿Por qué fotografiar cuerpos desnudos?

Aprender a amar el cuerpo que se habita es una forma de empoderamiento. Es el desnudo que no vende, no cosifica, que no muestra únicamente cuerpos hegemónicos de mujeres. Lo real, lo imperfecto, lo disidente, es lo que somos, y todo el proceso para capturarlo es gratificante y siempre me deja algo nuevo.

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Gran parte de tus fotos tienen una paleta pastel, rosados y verdes, ¿existe otro motivo además del estético?

Fui jugando con eso, hasta encontrar colores que desde mi perspectiva evocan la realidad con lo inventado. Lo veo como un “filtro agridulce”. Además pienso que la estética del color no tiene una función meramente visual, sino también es un buen evocador de emociones

¿De qué lugares, espacios, momentos, personas, objetos, sentís que absorbés más información/inspiración que luego se refleja en tu obra?

Mucho es de la calle. Camino bastante, es como una forma de meditar y también de absorber la realidad, toda la cotidianidad está ahí. Tanta gente desconocida que siempre tiene algo que dar en cuestión de segundos. Luego está la parte más íntima; las mujeres de mi familia y una serie de personas hechas de buena madera (frase que uso para diferenciarlas del resto)  que me marcaron en algún momento de mi vida.

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¿Qué papel juega el feminismo en tu arte?

Con el feminismo aprendí que el cuerpo es político, y no un territorio de conquista. El cuerpo es lo más natural que tenemos y cuando deja de ser visto con la mirada publicitaria o maternal es censurado. Lo real, lo diferente, lo soberano es parte de la cotidianeidad y el feminismo nos enseña a habitarlo. Por suerte la censura activó nuevas formas del lenguaje y los resultados fueron hermosos. Los podemos ver en la fotografía, literatura, música, artes manuales, etc.

Hablando de feminismo, ¿qué te parece de la nueva gran ola feminista que está naciendo en Argentina y que está llegando fuerte a otros países sudamericanos?

Como vos sabés, no se nace feminista y mucho de lo que soy se lo debo a personas específicas y también a Buenos Aires! Vivir aquí me cambió muchas posturas y me animó a salir del “gris” y militar el feminismo en todas mis actividades. El movimiento aquí creció muchísimo en los últimos años ¡El poder está en las calles! Lo podés ver con lo de la despenalización del aborto, que aunque no se aprobó en el senado, se demostró al país y al mundo que ahora somos millones, porque un pañuelo verde no es una moda, es un mensaje para la compañera que camina al lado tuyo, es un “no estás sola” y un “se va a caer”. La marea verde argentina está revolucionando, cuestionando privilegios y creando conciencia social en las personas, sin importar el género o la edad.
Precursoras del feminismo, como la gran Nelly Minyersky, a sus 90 años siguen peleando por nuestros derechos al lado de pibas 70 años más jóvenes, es emocionante poder vivirlo. Se está haciendo historia y no hay vuelta atrás.

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¿En qué plataforma te sentís más cómoda para mostrar tu obra, instagram o una galería? ¿Qué ventajas y desventajas encuentras en cada plataforma?

Para mi trabajo siempre he usado Instagram y Facebook, principalmente. Sin embargo el cosquilleo de amor en la panza lo sentí cuando vi la instalación artística de las obras. Las redes sociales son un espacio de difusión increíble, todos tenemos acceso a ellas y si sabes usarlo te permite conectar con personas de los mismos intereses y descubrir artistas a nivel global. Aún así yo soy una poco más tradicional y prefiero lo tangible, las fotos impresas, las revistas culturales y galerías de arte. Si, también lo más difícil de conseguir, pero hay que remar!

Recomiéndanos: Un libro, un/una músico y un/una artista

Libro: 98 segundos sin sombra de Giovanna Rivero
Música: El zar
Artista: Nadia Bautista (Miss Complejo)

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Para ver más de la obra de Nicolle:
Ig: @nsenseve
Fb: Nsenseve fotografía
Web: http://eclipsenseve.wixsite.com/photography

*Todas las imágenes cortesía de Nicolle Senseve Tejada

 

Escrito por Lucía Carvalho

Violinista, licenciada en publicidad y escritora en el closet. Ha publicado "Campus" en la revista mexicana Errr Magazine y otros textos en su versión digital. El 2016 y 2017 cursó el post-título y diplomado en Escritura Creativa,, ambos en la Universidad Privada de Santa Cruz y a cargo de Magela Baudoin. El 2017 publicó su primer poemario, Fiesta Equivocada, con la editorial Torre de Papel. Le gusta que vean lo que hace en instagram: @dimeluuuu