A finales de agosto viajé a Montevideo. Iba con Ana, pero para muchos
seguramente estaba viajando sola. Mientras hacíamos las maletas recordé a
María Mathus y sentí miedo. ¿Le habrá pasado también a ella, habrá recordado a otras mujeres mientras se preparaba para su viaje?

Llegamos de madrugada, en el hostal nos estaba esperando Leandro: joven,
amable, atento y preocupado por nuestra comodidad. ¿Por qué no me sentí
segura con su presencia? ¿Por qué tuve miedo cuando tocó la puerta para preguntar si todo estaba?

Durante el viaje evitamos calles solas y salidas nocturnas. Es decir, de haber
nacido hombre, de haberme llamado Daniel, habría conocido calles solitarias
(perfectas para tomar fotos) y habría disfrutado la noche montevideana.

¿Quién no ha deseado alguna vez viajar por todo el mundo? María era una de
esas personas pero no pudo. Apareció su nombre en los medios de comunicación, seguido de un “deseaba recorrer el mundo…Su primera parada fue Costa Rica, lugar en donde fue encontrada violada y asesinada”. Pero María no es la única, este tipo de aberraciones sigue pasando y nadie se hace responsable.

Los femicidios no son problemas que ocurren entre un hombre y una mujer. No
son crímenes pasionales, no son sólo cifras y lo más importante de todo: en
ninguno de los casos es culpa de la mujer.

Hace meses vi She’s Beautiful When She’s Angry, un documental que cuenta la historia de mujeres que en los años 60 quisieron cambiar la historia. Entendieron que cuando un problema afecta no solo a una persona sino a muchas de ellas pasa de ser un problema personal a uno social.

Durante el documental, una mujer pregunta a las asistentes a una manifestación “¿Están molestas?” y la respuesta fue una sola: sí. Casi 60 años después la respuesta sigue siendo la misma, porque las políticas
públicas, las instancias judiciales y la mayoría de los Estados siguen considerando a las mujeres responsables y no víctimas en temas como las muertes por abortos clandestinos, por ejemplo.

Estoy molesta por haber tenido miedo de viajar, por las muertes que sucedieron antes y después de la de María, por ser fuerte y que se me considere “sexo débil”, porque nos llaman feminazis cuando pedimos igualdad y respeto, porque dudan de nosotras cuando señalamos a los culpables.

Yo tuve la suerte de regresar viva a casa, pero quiero que esto no dependa de la
suerte sino de todos. Señalen siempre a los culpables y nunca dejen de estar
molestas, «porque cuando estamos molestas por algo malo, tomamos acción*».

*Frase tomada de She’s Beautiful When She’s Angry.

Escrito por Daniela Hibirma

Daniela Hibirma (Venezuela, 1991). Estudió Comunicación Social, trabajó en distintos medios de comunicación tradicionales, digitales y audiovisuales. Actualmente reside en Santiago, Chile.