Sólo las aves más primorosas

Sobre el manantial del recuerdo

Atadas a su árbol por la yugular

Sus gargantas cantan y gritan a través del cielo

Que indemne ve caer en pedazos huevos de oro

Cada huevo de cada ave trae el misterio

de la historia irresoluta  que todos desconocemos a ciencia cierta

Al caer

los huevos estallan y dentro los hijos del mundo

todos los hijos de los surrealistas

en el nombre de una bandera que hoy vi a ciegas por el mar tormentoso de mi pecho

Los huevos también son de plata y madera

y grises pardo

color del cielo ecuatorial cerca al pacifico

donde helados navegan todos mis cuerpos y mis almas

que de mi han brotado

como cada huevo

cada eje

cada amor que no se resigna a la perdida

que hila el puente

con sus bocas sobre el mar en que veo venir el paraíso o lo que se asemeje a la armonía de la moral y de la ética

Una especie de poblado de seres superiores

que han avanzado tan solo unos pasos en el abismo

y conocen ese puente esos pasos esos delirios

Son los huevos

que traen a la madre y al padre de vuelta

con un color

amarillo o naranja espeso como el magma

un pedazo de tierra volcánica

mármol fofo

Corto en pedazos los huevos de mis antepasados

y sólo veo fragmentarse mi yo

como una cascara rota

que hace tiempo debí romper.

 

29-09-2018

 

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Pintura al óleo de Susana Wald.

Escrito por Verónica Cabanillas Samaniego.

Artista plástica, poeta y surrealista