Hoy te vi o quise verte.
Sentí que estabas, quietamente
observé el movimiento que eres,
quizá en mi mente,
pero lo vi.

Me escondí, me aseguré la lejanía
tú no sabes como ahora yo me entrego al azar,
pongo la primera piedra a los pies del tártaro.

Tú y tu música no me asimilan,
soy un vástago del vacío de nuestra historia
juntas – porque en algo sí lo estamos,
aunque sepultamos ya las condiciones de un amor
respirando en el sueño.

Yo decidí revivirte en mi,
como la mímica de la hermana arrebatada
por el paso del jolgorio, el agua,
la angustia, el cofre cerrado,
el agua otra vez y la tierra.
La inevitable resignificación de la cultura.

Hoy te veo o quiero verte.
Espero reconocer en mis hábitos
el recuerdo de la noche repleta de cuentos,
el suspiro, la mirada en la oscuridad,
y porqué no, las lágrimas
que son tesoro puro y testimonio
de mi pasar como animal vivo.

Atte. a ud.
La mente secreta.

(Imagen: Serendepeti (2014), Bruna Truffa.)

Escrito por Almendra Galindo

Nació en 1992, en Valparaíso. Actualmente estudia Filosofía en la Universidad de Chile.