Elegí el silencio porque con él
y en él,
ya no escuchaba las sílabas que se te quedaban
atravesadas
en la garganta
como una golondrina azul que se desliza por el pálido
pentagrama del aire.
Elegí el silencio
para embadurnarme
de tu nombre, pero con guantes
de esos que abren y cortan páncreas
―desde la mesa de operaciones―.
Entonces la cama era el refugio del fracaso
y el eco eran unas manos golpeando el suelo.
Recuerdo que
lo peor del silencio eran mis gritos
cuando no entendía el pánico negro que abría sus alas sobre mi espalda
en ese homicidio interrumpido que fueron tu maleta y tu bufanda.
Ah, y esa espalda tuya que me miraba de lejos,
desde el último punto suspensivo.

Elegí el silencio
porque los ojos estaban pulverizándose de jabón y de mocos
porque tú te concentrabas en una cajita de papel mojado
al lado de la postal de Oscar Wilde.

Elegí el silencio como proyectil en mi frente.
Directo al centro de mis ojos,
entre pastillas azules y ojeras del vértigo.
Pero ahora es IMPOSIBLE,
sí,
regresar al silencio.
A veces lo ejercito despacio,
abdominales peligrosas sobre el balcón que se tambalea.
De puntillas.
Eres demasiado sabandija, demasiado
inexistente,
pero hoy por mi cabeza te paraste
a comprar un bollito de pan con semillas.

―Buenas noches, ¿cómo te va?
―Bien. Corrijo palabras de otras personas y voy a un colegio a explicar cosas. Dibujo. Vi una película ayer, hoy leí un libro. Hay un chico rubio que duerme en mi calle y quema incienso.
―Tengo que irme.
(Esta vez,
creo que yo lo dije)

Te lo ruego: llévate mi silencio
lleno de ruido.
Fuiste el eco
de todo lo que predijo mi estómago
cuando mis manos lo agarraban con furia
mientras tosías en la ventana ante tu séptimo café.
Elijo el bocadillo de las 22.00, el microondas a voces
y las almendras.

Y no.

Ya no hay silencio.
No permito que se escuche.

Escrito por Alicia Louzao

Exácticamente, soy licenciada y doctora en Filología Hispánica y licenciada en Filología Inglesa. Escribo en Ocultalit, Drugstore, Le miau noir, Culturamas, Quimera y La soga. Fada-nai de las ilustraciones de "fadas de cidade"